El hervidero de jóvenes

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Estamos por concluir la campaña electoral del 2018 y nuestra esperanza de ver otro México empieza a dibujarse a la altura de nuestros ojos.

Jesús Sosa Castro / A los 4 Vientos

A millones de mexicanos nos ha tocado vivir tiempos difíciles. Solo aguantar las políticas públicas del PRIAN durante ochenta años, es un horror social inexplicable que debemos superar. Sufrimos el atropello a nuestros derechos y a nuestra dignidad de seres humanos y es hasta en esta coyuntura política donde se percibe que una mayoría del pueblo se apresta a ser protagonista de su propio cambio. Por todo el país crece el hambre, la miseria y la desesperanza. Las riquezas naturales nos las están arrebatando y los pueblos originarios están en la pobreza extrema a pesar de la riqueza de sus territorios. La sangre de miles y miles de compatriotas apenas empieza a germinar.

Algo empieza a caminar en contra del pesimismo y de la frustración que no gusta a los dueños del poder.

Miles y miles de estudiantes, de jóvenes y de amplias franjas de pueblo, han decidido dar la pelea en contra de la continuidad que tantos sordos, mudos y paralíticos ha dejado en el camino. El encantamiento por lo trivial y por lo anodino ya no es lo que buscan. Su talento que se guarecía en los libros, en el 132, en el futbol, en las calles exigiendo la aparición de los 43, demandando castigo a los corruptos y antipatriotas; ahora se expresa en las calles acompañando la tormenta social que se avizora en el horizonte nacional. La lucha que millones de hombres y mujeres están dando en todo el país a favor de la libertad, la justicia y en contra de la muerte, tiene como fecha decisoria el 1º de julio del año que cursamos.

“Vamos a entregar la estafeta a los jóvenes”: Andrés Manuel López Obrador, candidato presidencial 201 de la coalición Morena-PES-PT. Foto: internet/Amlo en Tlatelolco durante la campaña de 2012

Hoy toca el alma de millones de jóvenes una época llena de asombros, de avances científicos y tecnológicos y una oportunidad histórica para convertirse en decididores de una transformación sociopolítica que acabe con el hartazgo, la pobreza económica, intelectual y cultural que está pudriendo a la nación. La construcción de una fuerza para tener un país de derechos y de justicia para todos, es lo que alienta la participación de miles de jóvenes que se encuentran con AMLO en todas las plazas del país.

Estamos por concluir la campaña electoral del 2018 y nuestra esperanza de ver otro México empieza a dibujarse a la altura de nuestros ojos. En muchas escuelas públicas y privadas el hervidero de jóvenes le está dando su apoyo a AMLO. Aquella reflexión que hiciera en Guadalajara el extinto Presidente Salvador Allende de que “ser joven y apoyar a la derecha no sólo es un contrasentido político sino un error biológico” ya está superada. Los que estamos y los que vienen queremos ser actores directos en la construcción de ese cambio y ya apretamos el paso para que la reacción encabezada por el PRIAN no nos vuelva a imponer sus políticas rapaces, entreguistas y corruptas.

Estamos desarrollando una cultura política que se contrapone a la tradicional, al caravaneo y al seguidismo acrítico. Hemos descubierto que este mundo no es nuestro mundo. Se lo han apropiado las élites, los sátrapas y los enemigos del pueblo. En medio de esta imbecilidad sistémica, el estudio colectivo, el análisis de los problemas y la participación al lado de los sectores que trabajan por el cambio; son una ventana abierta al conocimiento y a la transformación. Le estamos oponiendo a ese mundo de pudrición y de escarnio, una ciudadanía nueva, pensante, crítica y dispuesta a luchar por una nueva nación.

La política clásica demuestra que no se hacen las cosas de forma distinta porque no se sabía hacer política de otra manera. Muchos en las universidades, en el campo y en las ciudades estamos ensayando otro camino.  No queremos seguir picando piedra igual que lo hacen los dueños de la continuidad. Queremos poner en juego nuevas experiencias, andar otros caminos y hacer cosas diversas en estos tiempos complejos, pero llenos de esperanza.

Con los miles y miles de jóvenes, millones caminamos defendiendo nuestras libertades, la dignidad, los derechos humanos y demás proyectos sociales. Juntos hemos hecho nuestras las calles, las carreteras, los espacios públicos y privados, para hacer crecer nuestra dignidad y la defensa de nuestros derechos. ¡Todos nos merecemos respeto por acciones como estas! Para todos ha llegado la hora de que caminemos juntos en este esfuerzo heroico por derrotar al PRIAN.

¡El 1º de julio es el día para que cambiemos la historia!


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