El discurso del presidente de México.

El discurso del presidente de México ha sido distinto a los anteriores de los que se tenga memoria.
Andrés Manuel López Obrador protestó como presidente constitucional de los estados unidos mexicanos. En su mensaje tras el protocolo de protesta, ante el pleno del congreso federal y dignatarios que fueron invitados a la asunción, el nuevo primer magistrado del país repudió toda una época en que México fue gobernado bajo las premisas del llamado neoliberalismo.

Manuel Narváez Narváez/ A los 4 Vientos

El presidente de México, en su primera alocución como mandatario, encueró las calamidades que ha dejado el neoliberalismo en nuestro país, desde sus cimientos en el gobierno de Miguel de la Madrid, hasta la salida del que pudiese ser el último de este régimen, Enrique Peña Nieto. Incluye a los dos presidentes emanados del PAN.

López Obrador hizo un recuento del panorama económico del México de los años 50´s hasta los 70´s del siglo pasado, cuando la economía gozaba de un crecimiento del PIB en razón del 6% anual, y sin inflación. En contraste, Andrés Manuel destacó el desmantelamiento del aprovechamiento de los recursos naturales de la nación con el aumento de la corrupción, la pérdida del poder adquisitivo de los salarios y el pobre crecimiento económico.

Para quienes no están familiarizados con los discursos presidenciales de protesta, el de este sábado primero de diciembre destaca porque el oriundo de Macuspana, Tabasco hizo énfasis en la complicidad del poder público con las altas jerarquías empresariales para desfalcar las finanzas del Estado durante el neoliberalismo.

El tono y las palabras, al menos en el discurso, coincidieron con el sentir de una sociedad harta de la demagogia y de una esperanza sexenal que apenas se cumple para una minoría rapaz. Confieso, sin emocionarme, que muchas de las líneas de ese documento leído por el nuevo presidente, refleja mi pensamiento sobre los gobernantes a los que he sobrevivido. Casualmente todos los años de vida del neoliberalismo.

Ahora bien, más allá del desahogo personal o colectivo que haya generado la lectura del primer discurso oficial del presidente entrante, expreso mi disenso sobre el anuncio de crear una comisión de la verdad para Ayotzinapa. En su momento, Vicente Fox creó una similar para conocer la verdad histórica del movimiento del 68, la que terminó en un callejón sin salida.

Por supuesto que todos quisiéramos saber el destino de los 43 estudiantes guerrerenses desaparecidos y que los responsables sean juzgados, no espero menos. Sin embargo, me parece una burla, como la de Fox, que las conclusiones no vayan a tener consecuencias jurídicas para los presuntos culpables. La absolución a priori por parte del Estado en un asunto tan grave como el de Ayotzinapa, equivale al tamaño de la ofensa de la impunidad. 

No es que se condene a todos y por todo, simplemente se trata que haya justicia. El deseo del presidente sobre el borrón y cuenta nueva, en cuanto a la exoneración de los posibles responsables de corrupción, es debatible, aunque para su propósito de miras pudiese tener sentido. Seis años son pocos como para desaprovecharlos en venganzas. Cierto.

En cuanto a la parte del discurso donde hace un recuento de sus compromisos de campaña, sobresale un imperfecto, que si bien no demerita su proyecto de nación, sí genera dudas sobre la viabilidad de algunas de sus propuestas. La reducción en el costo de las gasolinas la condicionó a la construcción y operación de la refinería en Paraíso, Tabasco; tres años estimados para ver resultados, esto sería a la mitad de su mandato.

El matiz al que fue reducida esta promesa de campaña pone sobre relieve la posibilidad de que conforme avance su gestión, por presiones de los mercados internacionales y los chantajes de los capitalistas especuladores, el presidente López Obrador se vea obligado a modificar otras metas del cambio verdadero y acerque de nueva cuenta a México al neoliberalismo, que en el discurso, terminó el 30 de noviembre de este año.

En términos generales el primer discurso del presidente me gustó. Coincide con el sentir de la inmensa mayoría de los mexicanos. El deseo, como buen patriota, es que la realidad no rebase la esperanza de un nuevo orden social, político y económico para México.

El gabinete presidencial luce honesto. Son personas preparadas académicamente y se ven buenos personas, ojalá estén a la altura del pueblo que los llevó a esta responsabilidad. No está de más advertirles que los mexicanos estaremos muy pendientes para que cumplan “aquí y ahora”, sin pretextos.

P.D. Comienza un nuevo ciclo para México. Es cuestión de que el discurso vaya de la mano con los hechos. Que la congruencia fecunde en buenas cosas para la nación. Como sugerencia, no hay que descuidar a los bichos del viejo régimen que tienen infestadas las estructuras y acechan los cargos públicos y los puestos de elección popular que se generarán a partir de hoy.

Comparte en redes sociales