El amor a la Cultura: la trayectoria de Josefina Zavala Valle, coordinadora de la Biblioteca Pública Benito Juárez

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Josefina Zavala Valle ha dedicado 28 años de su carrera a forjar y celebrar la cultura en Ensenada. Actualmente es la coordinadora de la Biblioteca Publica Benito Juárez.

Jessi Saunders / A los 4 Vientos

A pesar de anhelar estudiar antropología o arqueología, estudió administración en el CETYS de Mexicali, debido a que las carreras que le interesaban estaban disponibles solo en la Ciudad de México.  «Mi papa me dijo, “no, lo siento mucho, pero te quedas aquí. Yo pago, yo mando”. Y pues ni modo, había puras carreras como contabilidad, administración e ingenierías».  Por lo tanto, entró a estudiar en el CETYS de Mexicali, que llevaba poco tiempo de tener sus puertas abiertas tras ser fundado por familias adineradas de la ciudad que no querían que sus hijos se fueran a estudiar lejos, razón por la que emprendieron una escuela con intenciones de ser similar al Tecnológico de Monterrey. “Y así fue como estudié Administración. Mi número de matrícula fue el 426, imagínate”.

Zavala Valle comenzó su carrera en el Instituto de la Cultura de Baja California (ICBC) hace 28 años. Trabajó 18 años como representante del ICBC y desde hace 9 años es la Coordinadora de la Biblioteca Publica Benito Juárez. El ICBC en Ensenada está formado por las oficinas de representación que están en el Riviera, por el CEART, por el Teatro de la Ciudad y por la Biblioteca Pública.

“Yo entré al Instituto de Cultura como coordinadora de la galería de la ciudad (que se encontraba en el Riviera) y luego por mi preparación de carrera llegué a obtener el puesto de representante de Instituto. Duré 18 años en mi puesto como representante”. En este cargo Zavala manejaba todos los programas que realiza el instituto, por ejemplo, coordinar la galería de la ciudad para que los artistas plásticos expusieran, hacía una exposición por mes en la galería, y también buscaba espacios alternativos para exposiciones. Había un mundo de artistas plásticos, pintores, escultores y fotógrafos, menciona la licenciada. «Entonces no nos dábamos abasto y en ese tiempo existía “La Tertulia”, la dueña era Cecilia Bitterlin y ella me prestaba el espacio para exponer. También conseguía espacios como la biblioteca de Xochicalco, el lobby del teatro de la ciudad y en la esquina de bodegas, que ya se cerró».

Había poco recurso para montar exposiciones, poco tiempo, y muchos artistas. Zavala Valle recordó cuando conoció al maestro Ernesto Muñoz Acosta. «Muñoz Acosta llegó a la galería de la ciudad cuando se vino de Puerto Vallarta, y me preguntó, “Licenciada, ¿qué necesito para exponer en la galería de la ciudad?”  Yo no sabía quién era en ese entonces, y le dije que necesitaba mucha paciencia porque tenía la agenda llena todo el año y no tenía espacio hasta junio para el año que entra y me dice “Ah caray, ¿tanto?”  y le digo “bueno, pero mándeme fotos de su obra y lo pongo en lista de espera”. Yo tenía una lista de espera y por orden de aparición se mandaba hablar a los artistas y les decía que, si ya tenían su exposición lista, la galería estaba disponible. Y me encargaba también de hacer las invitaciones a la exposición, el montaje de la obra en la galería y organizar el día de la presentación».

Después de eso, Muñoz Acosta buscó a la licenciada y le presentó una carpeta con su trabajo, mostrando que había tenido exposiciones en Nueva York, Los Ángeles, Ámsterdam, entre muchos otros lugares. “El señor tenía todo un reconocimiento en todas partes y era el hombre más sencillo que te puedas encontrar”, recuerda Zavala Valle.  “Así lo conocí y cuando hubo una cancelación expuso unos posters que su hermano mandó imprimir en Alemania, y nos dio unas tarjetas postales, y en lugar de hacer invitaciones, le mandamos poner en la imprenta a las postales la fecha de la inauguración y todos los datos”.

Zavala Valle agrega que el maestro Muñoz Acosta vendió un museo que tenía en Puerto Vallarta, (su intención fue ponerlo en Ensenada, pero no encontró respuesta del gobierno) y se vino a Ensenada en el tiempo en que descubrió que tenía cáncer. Al llegar, habló con la licenciada Zavala Valle para comentarle su deseo de donar la obra al ICBC, con la condición de que la licenciada se asegurara de que su obra podía ser enviada a otros estados a ser expuesta pero que siempre regresara a Ensenada. “Y sí cuando la obra no está en exposición, se encuentra guardada en un almacén en CEART”, afirma Zavala.

A pesar de la gran disposición de la licenciada, no contaba con suficientes recursos para contratar más espacios para exponer el trabajo de artistas, y aun con las exposiciones que lograba presentar, litigaba el poco recurso con que contaba para montar la exposición y ofrecer bebidas y alimentos en el día de apertura. «En ese tiempo el director administrativo de bodegas era el ingeniero Hugo de Acosta, entonces yo fui a platicar con él y le dije que no tenía dinero, solo podía comprar una caja de vinos para dar en las exposiciones, pero luego tengo presentaciones de libros y para las presentaciones de libros ya no tengo dinero.  Le pregunté que si yo le compraba una caja de vino me podía donar otra y me dijo “sí, claro que sí”». Y es de esta forma emprendedora, la licenciada Zavala Valle conseguía recursos para presentar el trabajo de artistas en la ciudad, entre muchas otras actividades culturales.

 

LLEVAR LA CULTURA A TODOS LOS RINCONES DEL MUNDO

El ICBC tiene programas de fomento a la lectura, como las convocatorias de literatura bienales, en las que ganador recibe dinero en efectivo, el ICBC les edita su libro y se presenta en los municipios. Existe también el Fondo Editorial, la diferencia es que los ganadores no reciben dinero, solamente la edición y publicación de su libro; mientras Zavala Valle trabajaba en el ICBC como representante, se encargaba de coordinar todo este tipo de programas.

Hay un proyecto del que fue partícipe que le agradó mucho, «en una ocasión, recibimos suficiente recurso con el que se compraron cañones, pantallas, equipo de sonido y películas, y recorrimos todo el municipio de Ensenada, desde Isla de Cedros, a Ojos Negros y a Valle de la Trinidad, presentando “Cine en tu colonia”, y de paso busqué personas de las delegaciones que pudieran dar talleres de pintura, de cocina, de lectura, porque allá casi no les llegaba nada», recuerda la licenciada. Desgraciadamente se terminó el recurso, salió el presidente y cambió todo.

Otro de los proyectos a cargo de la licenciada fue uno en que se ofreció educación artística en las escuelas primarias de zonas alejadas de las ciudades de la entidad. Se contrató a personas que impartieran talleres de literatura, de danza, de música, de artes plásticas y de teatro. “Ahorita no sé si todavía se está llevando a cabo”, comenta Zavala.

La licenciada reveló que cuando entro el licenciado Osuna Millán como gobernador, entró un nuevo director al ICBC, “… yo no era gente de él, y me quiso correr. Desafortunadamente para él y afortunadamente para mí, los artistas de la comunidad me defendieron, enviaron una carta al gobernador y lograron que el director hablara conmigo, y me dijo que no me iba a correr pero que no me iba a dejar como representante del ICBC. Le dije que estaba bien, yo no estoy peleada con el puesto, tenía 18 años trabajando en todas las áreas y conocía todo muy bien, yo lo que quería era mi trabajo. Entonces me mandaron al área que se llama Fondo Estatal para la Cultura Infantil (FECI)”. En ese puesto la licenciada se encargó de llevarles actividades culturales a los niños, como presentaciones musicales, talleres, llevaba artistas de teatro para que presentaran monólogos, exposiciones de pintura, entre otras actividades. Aunque comenta que, con este programa solo acudían a las escuelas una vez, no era un programa de continuación.

Otro obstáculo con el que la promotora cultural se encontró en su carrera fue que al cambiarla de puesto le bajaron el sueldo. “Lo hicieron para presionarme a que renunciara, y pues tuve que demandar al Instituto. Entonces cuando ya les gané, y pedí que me devolvieran el salario, fue entonces que me asignaron el puesto que tengo ahora, en la biblioteca. Y ya voy a cumplir 9 años aquí”, indica la licenciada Zavala.  

 

SU TRABAJO EN LA BIBLIOTECA PÚBLICA BENITO JUÁREZ

En la biblioteca la licenciada se encarga de todo lo administrativo. Programa conferencias, administra el recurso que les envían de Mexicali, manda informes de las actividades que se realizan, compra lo que necesita la biblioteca, envía facturas de los gastos, concede espacios para que se hagan talleres, organiza actividades, entre muchas otras cosas.

Las bibliotecas públicas de todo el mundo ofrecen muchos servicios aparte del tradicional de prestar libros. La Biblioteca Publica Benito Juárez proporciona servicios a la comunidad; ofrece libros de interés general, material audiovisual, libros en sistema braille, revistas nacionales, periódicos, equipos de cómputo, se imparten talleres y cursos, se realizan conferencias y platicas, y en algunas ocasiones se hacen presentaciones musicales.

Algunos de los talleres que se ofrecen en la biblioteca son el taller de poesía y cuento, a cargo del maestro Lauro Acevedo, “ahorita está dando un curso para principiantes y tiene el cupo lleno” asegura la licenciada.  También hay un taller de oratoria, taller de ajedrez, está la hora del cuento para niños de 3 a 5 años, “recibimos a niños del DIF con autismo y les traemos a alguien que toque música, o les leemos cuentos. Un maestro de álgebra que utiliza el espacio de la biblioteca para dar asesorías, y actualmente está en curso un taller para aprender coreano, que tiene cupo lleno y lista de espera. Inclusive he organizado conciertos aquí, cuando recién entré, muchos de los muchachos que estaban estudiando música me conocen por el trabajo en ICBC y me decían que necesitaban un espacio para presentar un examen con público y no tienen para pagar un salón. Llegué a tener hasta 100 personas escuchando los conciertos.” Estos son solo algunos de los cursos que tienen actualmente, pero durante el año organizan varios más, sobre todo en verano.  La mayoría de los cursos son gratuitos, y algunos piden una pequeña cooperación.

La biblioteca también ofrece visitas guiadas en la mañana y en la tarde para escuelas primarias y preescolares. “En las salitas se reciben a los niños, se les da un cuento o se les pone a hacer manualidades. En ocasiones los niños no tienen el recurso para venir a la biblioteca, porque tienen que pagar 30 pesos de transporte. En esos casos, compañeras de aquí van a las escuelas a leerles cuentos y a explicarles de qué se trata la biblioteca”.

Todo el trabajo que se realiza en la biblioteca es gracias al esfuerzo de sus compañeras, asegura la licenciada. Es una de las cosas de las que más orgullosa está. “Verlas trabajar con ese gusto de atender a la gente, con todo el empeño, paciencia y ánimo que le ponen al trabajo, de eso sí me siento orgullosa. Si alguien se enferma y necesitamos apoyo ellos vienen, cubren dos turnos, y eso se los repongo cuando puedo. Otra cosa que me da mucho orgullo es ver cómo los niños se quedan, algunos no habían venido a la biblioteca, los traen y siguen viniendo, sacan su credencial y siguen sacando libros”.

Un programa que la licenciada realizo hace alrededor de 8 años, fue organizar actividades en el tutelar de menores (ahora llamado Centro de Diagnóstico para Adolescentes). Habló con Tito Quiroz (actualmente director de la Academia de Música Benning), a quien ya conocía y había invitado en varias ocasiones a hacer presentaciones musicales en la biblioteca y en escuelas, para que visitara el tutelar de menores para tocar música. “Después solicitaron que se impartiera un taller de lectura, y recomendé a un joven que trabajaba aquí en la biblioteca, Saul”, comenta la licenciada. Contrataron al joven por 3 meses, pero una vez terminado el curso, Saul quiso seguir trabajando con los jóvenes del tutelar. “Me dijo que quería ir, aunque no le pagaran, que porque los jóvenes del tutelar no querían que dejara de ir. Había un grupo de 20 jóvenes muy entusiasmados. Entonces tenía que hablar con la psicóloga del tutelar, y dijo que no había ningún problema”. Para extender el programa se necesitaban más libros, ya que la biblioteca no contaba con el recurso para donar libros al tutelar, y los jóvenes necesitaban de material con que quedarse. Entonces Zavala Valle habló con el Chato Ramírez, dueño de las librerías Ramírez, y con “el joven Palacios”, de Tecnilbros, y ambos donaron libros para el tutelar.

Al terminar el curso, Saul quiso hacer un convivio y la licenciada se encargó de buscar recurso para lograrlo, tuvo apoyo de su familia con ayuda económica, la dueña de la panadería Bahía les dio una plancha de pastel, el doctor Beltrán, que en paz descanse, les donó pizzas, menciona Zavala Valle. Y con el dinero que le dio su familia les compró sudaderas grises a los jóvenes, que es el color que les permiten usar, y se compraron más libros. “¿Sabes que me pasó? Les pregunté qué beneficio han sacado de este taller y un chico dijo que a pesar de estar preso en esas paredes, se sintió libre al leer los libros, al conocer otras ciudades, otras historias – entonces dije bueno, se logró el objetivo del taller”.

“Los libros son nuestros únicos medios de conocer otras épocas, y nuestros mejores instrumentos para comprender la mentalidad de los grupos sociales en cuyo interior no nos es posible penetrar. El teatro de Federico García Lorca me ha instruido más sobre el alma secreta de España que veinte viajes realizados como turista. Chejov y Tolstoi me han revelado aspectos auténticos y reales del alma rusa. Las Memorias de Saint-Simon han hecho revivir ante mí una Francia ya desaparecida, así como las novelas de Hawthorne o de Mark Twain me han permitido hacerme una idea de una América que ya no existe. El placer es aún más grande al descubrir sorprendentes semejanzas entre estos mundos, tan alejados de nosotros por la distancia o el tiempo, y la sociedad en que vivimos. Todos los seres humanos tienen rasgos comunes.” – André Maurois

La licenciada menciona que hay varios indigentes que van a la biblioteca a leer, algunos van a pedir agua, a utilizar las computadoras, pero hay uno que otro que se queda leyendo. Recuerda a uno en específico, que iba a leer libros de historia, pero hace tiempo falleció. Otros leen el periódico, la revista Muy Interesante, National Geographic, Proceso, entre otros.

Alrededor de 3000 personas al mes visitan la biblioteca. La licenciada revela que en el mes de enero de 2018, la biblioteca recibió a 3987 personas. Esto incluye actividades, visitas guiadas, atención a usuarios, prestamos de libros, libros consultados y servicios digitales. Señala también que en el mes de enero se consultaron 976 libros de la sala general, 764 de la colección infantil y se hizo préstamo de 1275 libros.

La licenciada Zavala Valle considera que las bibliotecas son importantes porque son un espacio que fomenta el hábito de la lectura, permite que muchas personas de bajos recursos consulten libros, realicen actividades y que tengan un espacio para trabajar. “Yo pienso que soy muy afortunada de que me hayan mandado la biblioteca porque es un trabajo que me gusta mucho, en el que no hay conflicto, puedes hacer muchas cosas y es muy enriquecedor”.

La licenciada afirma que “leer te ayuda muchísimo, aprendes, tienes más vocabulario para hablar, para expresarte, tienes una mejor ortografía, conoces otros lugares, otras culturas. Entonces por eso es importante que haya bibliotecas públicas, aquí pueden venir todos. Viene una señora indígena ya mayor que vende verdura en la esquina, y le ayudamos entre mi compañera Marcia y yo a estudiar, y ya terminó la primaria.  Y ahorita está viniendo con el profesor de álgebra y la está asesorando porque está cursando la secundaria”. Y por cosas como esa, asegura la licenciada, es que le encanta su trabajo. Personas que tienen el deseo de aprender, de superarse.

“Me motiva ver a mis compañeras que tienen más de 35 años de trabajar aquí, como Marcia, todas tienen buena disposición y quieren ayudar a otras personas. Me gusta mucho lo que hago. Y tengo una filosofía que me la dio mi papá. Él era abogado de profesión y él me decía – cualquier trabajo que hagas no lo haces con amor, no te va a funcionar, vas a sentir que no es suficiente. Haz las cosas con cariño y con amor –  me dijo”.

Para terminar, menciona a algunos de sus autores favoritos, como Javier Moro, Bárbara Abdul y María Dueñas. “Me gusta mucho la novela histórica. Pero he estado tratando de leer otras cosas. Me gusta también leer sobre política, para saber, más que nada”.

No hay límite a las preguntas que puedan hacerse a un libro sobre el misterio que guardan sus páginas. Además, esta amistad será compartida, sin sombra alguna de envidia, por millones de seres humanos en todos los países. Balzac, Dickens, Tolstoi, Cervantes, Goethe, Dante, Melville, han establecido lazos maravillosos de mutuo acercamiento entre hombres que todo parecía separar. Con un japonés, con un ruso, con un americano, desconocidos totalmente para mí, tengo amigos comunes que son por ejemplo la Natasha de La guerra y la paz, el Fabrizio de La cartuja de Parma y el Micawber de David Copperfield. – André Maurois


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