El agua de los jornaleros y el boicot a Discrolls

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El 31 de marzo, en una manifestación que se hizo frente a las oficinas corporativas de Driscolls, en Watsonville, California, los ejecutivos de la compañía salieron a traernos un garrafón con agua a las cerca de 100 personas que estábamos presentes.

Gloria Gracida Martínez*

Cuando vi que nos llevaron el agua tomé al alta voz y les dije: “Para mi es una humillación que nos traigan agua a nosotros; lleven esa agua a los trabajadores; asegúrense de que los trabajadores tienen agua en sus lugares de trabajo, y mejor aún: asegúrense de que el agua que toman es agua limpia”.

Entonces me acordé de todo lo que he escuchado de los trabajadores y les mencioné algunas de estas experiencias.

Ahí mismo estaba presente Lázaro, un trabajador miembro de la Unión de Familias Unidas, quien comentaba que a veces ellos están en el surco ya sin saliva en la boca porque no se les da tiempo para comer ni de tomar agua- Esto en los campos de Driscolls en el estado de Washington (Noroeste de los Estados Unidos).

Recordé a los trabajadores de San Quintín que han dicho que lo que les dan para tomar agua son botellas de plástico de refresco que las cortan y se las dan para que las cuelguen en su cintura, y que las deben llevar siempre con ellos en los surcos sin importar que se expongan a los químicos con los que trabajan, porque si pierden esa botella ya no toman agua.

Dos días después y sin comentar lo de la experiencia del agua con Driscolls, me envía una fotografía Lorenzo Rodríguez, el Secretario General del Sindicato Independiente Nacional Democrático de Jornaleros Agrícolas (SINDJA), en donde a un lado de él se muestra el recipiente del que toman agua los trabajadores: un recipiente que está en el lodo, sucio, expuesto a toda clase de contaminación.

JORNALERO CON GARRAFON AGUA

En lo personal me parece que he visto otros recipientes peores, más sucios, en peores condiciones. Por lo menos en la fotografía se muestra que lo trabajadores toman agua de lo que llamamos “conitos”. En otras ocasiones sólo se les pone un vaso para que de ahí tomen todos.

Ni hablar de que el agua que está dentro sea agua purificada, ¡en ocasiones ni eso! He escuchado a trabajadores decir que no les llevan agua hasta medio día.

Lo que más coraje me dio es lo que en una ocasión me contó un trabajador: Cuando él y otros de sus compañeros pidieron agua después de que el sol estaba muy avanzado, el mayordomo se rió y les dijo: “¿Quieren agua? ¡Esperen a que llueva para que tomen agua!”

Para algunas personas esto es normal, para los que miramos desde afuera no lo es. Tomar agua sucia no es normal. Que no haya agua limpia desde temprano en los surcos no es normal.

El trabajo de campo es muy pesado y los jornaleros están expuestos principalmente al sol. Muchos trabajadores, sin saberlo, se deshidratan; muchos se enferman sin saber que es debido a esta agua sucia que toman.

Aprovechando esta situación del agua quiero escribir sobre la “media hora” que se les da de comer a los trabajadores en una jornada de más de 12 horas de trabajo.

JORNALEROS CUBETA DESCANSO

La media hora que supuestamente les dan para comer y descansar se convierte en unos cuantos minutos porque esta media hora se empieza a contar desde que ellos están en los surcos; desde el momento que el mayordomo dice que es tiempo de lunch los trabajadores tienen que correr desde el lugar donde estén para llegar al final del surco donde tienen su comida expuesta a los químicos; y ahí, en el lodo, en la tierra, ahí será su comedor.

Apenas están saboreando su comida cuando se escucha otra vez la voz que es hora de entrar a los surcos.

Muy pocos son los ranchos donde existen los llamados “comedores” que no son más que mallas. Si llueve, el trabajador tiene que estar ahí comiendo bajo el agua, o si hace mucho viento tiene que aguantar que su comida se llene de tierra. Estos son los comedores que Driscolls presume tener en los campos.

Esto tampoco es normal.

No es posible que siendo el trabajo de campo uno de los más pesados, de los más sucios, el trabajador tenga menos de media hora para comer y al mismo tiempo tomar un descanso.

No es posible que apenas tenga tiempo para tomar agua e ir al baño. ¡Esto es esclavitud! En algunos campos de Estados Unidos a los trabajadores se les pagan descansos de diez minutos por cada cuatro horas de trabajo. Por eso pienso que falta mucho por hacer. Los trabajadores del campo merecen una vida digna.

BOICOT DRISCOLL CALIFORNIA 1

Por eso vamos por el gigante; los demás caerán solos. Ya sus fresas se están empezando a pudrir en las tiendas. Ya muchas universidades están retirando sus productos a petición de los estudiantes. Las iglesias se están sumando al boicot contra Discrolls igual que sindicatos y organizaciones civiles.

¿Y todavía los de Driscolls quieren hablar conmigo? No, yo no tengo por qué hablar con ellos. No tienen nada que hablar conmigo. Con quien deben sentarse a ofrecer un contrato colectivo de trabajo es con el Sindicato Independiente Nacional Democrático de Jornaleros Agrícolas (SINDJA). Punto.

¡El boicot no se detiene hasta que haya contrato colectivo!

GLORIA GRACIDA MARTINEZ* Profesora egresada de la Universidad Iberoamericana en la ciudad de México y una de las voceras del Sindicato Independiente Nacional Democrático de Jornaleros Agrícolas.

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Un comentario en "El agua de los jornaleros y el boicot a Discrolls"

  1. Bertario Antaño Lòpez. dice:

    Adelante camarada Gloria ! Esto ya nada lo detiene . Fuerza !

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