El abandono de la UABC en Valle de las Palmas; inseguridad para el alumnado en la Zona Este de Tijuana

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Ser mujer que vive en una comunidad apartada y descuidada socialmente, significa tener que trabajar el doble. No es lo mismo volver a casa de la escuela o del trabajo a una colonia que cuente con acceso al transporte público, vigilancia y alumbrado, que regresar a casa y tener que jugarte la vida porque el lugar en donde vives no cuenta con esos servicios, o los tiene insuficientes y muy limitados.

 

Quedó, hasta el momento, en eso: un cartel (Foto: bcreporteros.com)

 

Guadalupe Rico Milán* / 4 Vientos / Foto destacada: Carreras en el Campus Valle de Las Palmas de la UABC (Captura de pantalla)

Actualmente, es muy común que cuando una autoridad femenina quiere omitir la responsabilidad de dar la cara y enfrentar la cuenta de sus actos, se escude en la violencia de género. Prueba de ello lo podemos ver muy frecuentemente en el congreso de nuestra entidad, Baja California.

En la práctica no hay que ir muy lejos para descubrir que la educación pública se limita a los estudiantes que tengan los medios materiales y sociales para desarrollarse. Porque cuando se planean los horarios y las materias a impartir en las aulas de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC), generalmente no se utiliza una visión en relación a quiénes van a recibir la educación, sino quiénes la van a proporcionar.

Por años, la Facultad de Humanidades de la máxima casa de estudios superiores de Baja California (UABC) ha sometido a sus alumnas al tener horarios vespertinos que rebasan el horario del sistema de transporte público que brinda servicio a muchas de las colonias de la Zona Este de la ciudad de Tijuana.

Eso significa un impedimento de carácter material que no permite que las jóvenes de esta área de la ciudad puedan acudir a sus aulas, y que aquellas que hacen el esfuerzo de estudiar tengan que arriesgarse a ser asaltadas y violentadas cuando caminan por las calles oscuras de la zona, las cuales nadie vigila.

Esto es un ejemplo de la violencia simbólica a la que las autoridades educativas han sometido a muchas jóvenes que habitan en la zona Este.

 

La soledad circundante en el campus Valle de Las Palmas de la UABC (Foto: Pinterest).

 

El Campus universitario Valle de las Palmas, que se encuentra alejado de los lugares con mayor densidad demográfica en la carretera que va de Tijuana a Tecate, tampoco parece tener en cuenta que esa lejanía expone a los miles de jóvenes que atiende con un  transporte público limitado, riesgo que se acrecienta porque se asienta en un paraje solitario que expone a los estudiantes a diversos peligros.

Estos puntos desfavorables para los que viven en la zona Este no son casuales. Han sido los filtros -además de los exámenes de admisión- para reservar la educación superior a unos cuantos.

Ya es hora de que las autoridades de los tres órdenes de gobierno se hagan cargo de la obligación de dotar a la población de una universidad pública que responda a los que han sido ignorados y excluidos de la universidad estatal.

Como lo ha dicho el Presidente Andrés Manuel López Obrador en repetidas ocasiones: se tienen que atacar las causas que generan la violencia; y una de ellas es la falta de educación superior.

No queremos más jóvenes al margen de un sistema educativo clasista y elitista. Para terminar con la violencia de género, o cualquier de sus otra de sus formas, es imperativo contar con recintos educativos y programas culturales, artísticos y deportivos para todos y todas.

 

Ahora hace falta que los horarios de clase y el servicio de transporte público encuadren en beneficio de la seguridad de los estudiantes (Foto: Veraz Informa).

 

La próxima vez que una diputada o senadora quiera evadir su responsabilidad aludiendo a la violencia de género, yo la invito a que visite y viva en la que fue mi colonia durante mi época de estudiante; la Mariano Matamoros.

La invito a que regrese todos los días a casa a las 10 de la noche, a bordo de una “calafia”. Tal vez después de pasar por esos riesgos se anime a trabajar más para que la mayoría de las mujeres que a diario lo hacen, y así estas jóvenes dejen de vivir una realidad que las aqueja por décadas.

El municipio Nueva Tijuana puede nacer y crecer con una nueva institución de educación superior. Su diversa y amplia comunidad se lo merece en recompensa por tanto trabajo y esfuerzo.

 

* Licenciada en Filosofía por la Universidad Autónoma de Baja California (UABC), para quien hizo su servicio social profesional en la asociación civil La Ciudad de los Niños, colaborando en el cuidado de los infantes y en el departamento de Recursos Humanos, así como en el área de Voluntariado y Servicio Social.

Ensenada, B.C., México, lunes 31 de enero del 2022.


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