Desobedientes

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Hace 96 años, el líder nacionalista hindú Mahatma Gandhi emprendió una campaña de desobediencia civil que resultó tan efectiva, que al final llevaría a obtener la independencia de la India del dominio colonial inglés.

Isidro H. Cisneros/ A los 4 Vientos

El 1 de agosto de 1920, inició una campaña que fomentaba la “no cooperación” con el gobierno, y un boicot a las empresas británicas. Fue un movimiento de resistencia pacífica y desobediencia civil que, entre otras cosas, provocó la parálisis de las instituciones. Promotor de la no violencia, Gandhi utilizó métodos de lucha social novedosos como la huelga de hambre, la negativa al pago de impuestos o la insumisión a las leyes. Enseñó que la desobediencia es civil, porque quien la cumple afirma no cometer un acto de transgresión de su propio deber en cuanto ciudadano, sino que por el contrario, considera que se comporta como buen ciudadano, más bien desobedeciendo que obedeciendo, las leyes emanadas de un orden político considerado injusto y opresivo.

Actualmente, se habla de la desobediencia civil en relación con las actitudes de protesta socio-políticas más diversas, e incluso, se considera que la alternativa a la globalización neoliberal no es la “sociedad civil”, sino más bien, la “desobediencia civil”. El creciente interés que ha provocado, tiene que ver con la generalización de la conciencia del declive de las revoluciones como instrumento de transformación política, y con el fracaso de la mayoría de las sociedades surgidas de los movimientos revolucionarios del siglo XX. Su eficacia radica en que es una forma de disentimiento con motivaciones de conciencia. Representa, para decirlo con el jurista Ronald Dworkin, “el derecho a infringir la ley”, así como la expresión pública y pacífica del disenso social. Es una forma de protesta legítima en los sistemas democráticos.

Gandhi hizo de la desobediencia civil una estrategia de lucha contra el Imperio británico. La india festeja un aniversario más de su natalicio

Gandhi hizo de la desobediencia civil una estrategia de lucha contra el Imperio británico. La india festeja un aniversario más de su natalicio

La resistencia es considerada civil, porque acentúa el componente ciudadano en oposición a la sociedad política, y por el carácter público y pacífico de la desobediencia. Recordemos que el estudio de las formas de adquisición, ejercicio y conquista del poder, nunca abandonó la reflexión sobre las modalidades de resistencia a la opresión.

Durante mucho tiempo se confundió la desobediencia civil con la objeción de conciencia, considerándola una forma de protesta moral. Sin embargo, la politóloga Hannah Arendt, estableció una importante diferenciación, al señalar que el objetor de conciencia sigue la moral del hombre bueno, mientras que los movimientos de desobediencia civil se orientan por la moral del buen ciudadano.

Los dos polos de la acción política son la obediencia y la resistencia, y el deber fundamental de toda persona sujeta a un ordenamiento jurídico democrático es obedecer las leyes. Este deber se llama obligación política. La general y constante obediencia a las leyes, es la prueba de la legitimidad del sistema político. Un poder es legítimo cuando sus mandatos son, independientemente de sus contenidos, obedecidos. La práctica de la desobediencia ciudadana es quizá, la única forma de presión legítima que sirve para modificar las relaciones de poder vigentes en el interés de los gobernados. No hay duda de que el viejo tema de la desobediencia civil adquiere relevancia en el contexto que estamos viviendo.

ISIDRO H CISNEROS*Isidro H. Cisneros. Doctor en Ciencia Política por la Universidad de Florencia, Italia. Ex Presidente del Instituto Electoral del Distrito Federal  (isidroh.cisneros@gmail.com    Twitter: @isidrohcisneros) agitadoresdeideas.blogspot.mx

 


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