Defender la vida: crónicas de la resistencia cachanilla

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1pm del lunes 24 de Julio. Una caravana conformada por manifestantes de Mexicali Resiste se dirige al ejido donde Peña Nieto va inaugurar la obra incompleta conocida como el canal de riego no. 4.

El cielo se oscurece mientras viajo en compañía de uno de los activistas que está en el movimiento desde sus inicios; en la conversación se teje la historia y el presente de la resistencia.

Iván Gutiérrez   

“Hay batos que sólo están en las marchas de orejas. Llegan y se paran al lado de nosotros para escuchar los planes. Pero ya sabemos quiénes son; no pueden hacernos nada”, cometa “N”.

“El pedo del Valle es que los ejidatarios no le tiran al PRI, sino que van a pedirles cosas. Los ejidatarios no son ciudadanos de a pie, son oligarcas. Sólo piensa que cada tractor vale 3 millones de pesos…”, comenta el activista. “Cuidado, ahí vienen monitoreando los federales. Ya se han de haber enterado que vamos…”. A la izquierda una patrulla de la policía federal nos sigue de cerca.

“Aquí en Mexicali hay mucho anarquista panfletario, que al principio estaban en el movimiento, son panfletarios porque no quieren hacer trabajo de base, hacen puro desmadre, lo que llamamos ´turismo revolucionario´, que sólo crea mala reputación en la protesta. Cuando recién inició el movimiento iban a liberar las casetas gratis y terminaron pidiendo ´cooperación voluntaria´, ¿y qué fue de todo ese dinero? No se sabe…”.

“Antes había dos asambleas por día, era cuando había más participación y el ánimo estaba a tope. Ahora es diferente. El movimiento ha decaído por varias razones, en gran parte por el acoso y el miedo. Hubo una temporada, en marzo, en que tiraron molotovs afuera de casas de algunos de nosotros. También nos enviaron mensajes de que ya sabían quiénes éramos, que nos tenían (bueno, nos tienen) bien ubicados. Ha sido un hostigamiento constante. Hace un mes también saquearon nuestras oficinas, se llevaron discos duros, documentos. Todo eso le ha dado mucho miedo a la gente.

El activista habla entonces del “lunes negro”, día en que centeneras de policías estatales y ministeriales armados vestidos de civiles, liderados por un militar, reventaron una manifestación pacífica a las afueras de la Casa Municipal: “Ese día 13 compañeros fueron encarcelados y muchos salimos golpeados. Recuerdo que un amigo se chingó como a 3 puercos. Días después lo levantaron en la calle y le pegaron una putiza. Uno se pregunta, ¿cuántos millones no gastó Gustavo Sánchez (presidente municipal de Mexicali, quien ordenara el operativo) para movilizar a todos esos efectivos? Recuerdo que en el segundo bloqueo a la Casa Municipal comenzaron a llegar convoyes militares; fue cuando comenzó la psicosis colectiva”.

Con bastante ánimo a pesar del cansancio que reflejan sus ojeras, “N” continua exponiendo los factores que han influido en las altas y bajas del movimiento: “También hubo raza que se puso violenta en las protestas, sobre todo en el centro de gobierno, que no respetaban las instalaciones para nada, y eso también abrió mucho a la gente. Otros terminaron levantando sus banderas, siendo que el movimiento pudo nacer sólo porque todos decidimos bajarlas. En 6 meses han cambiado mucho las cosas…”.

“Recuerdo también que en su momento tapamos las cámaras en el centro de gobierno; después nos acusaron de ´terrorismo de Estado´, y luego nos cortaron la luz. Mira, todavía nos vienen siguiendo”. A la derecha se vislumbra el vehículo de un policía federal.

A pesar de la vigilancia policiaca la caravana sigue avanzando hacia su destino, conduciendo a través de la tormenta de polvo; ha comenzado a llover. Sí: estamos escoltados”, dice el activista al ver que la policía federal se detiene enfrente de nosotros justo después de que lo hiciera la caravana.

“En las colonias sí ha habido participación cuando hemos hecho asambleas, a muchos ya nos reconocen como parte del movimiento. El problema ha sido la permanencia, tenemos miles de contactos, pero nos ha sido imposible mantener la relación directa con todos, en parte por falta de organización y porque nos falta gente”, expone N.

“Las intervenciones culturales, como las obras de teatro, el cineclub o los talleres de saberes, han sido muy participativos, y han ayudado un chingo a consolidar el sentido de apropiación de los espacios públicos, como la Plaza de los tres poderes”.

https://www.4vientos.net/2017/07/26/pena-entiende-el-agua-no-se-vende-cronica-de-un-valle-que-resiste/

Pasan a la derecha una camioneta del gobierno estatal y una patrulla federal. Nos internamos en el campo, resplandece el verde por ambos lados de la carretera que se ha reducido a un solo carril. Un carrito de nieve comparte su melodía por las calles del lugar, develando el carácter rural que recubre al Ejido Jiquilpan. Pasamos por una primaria cuyo exterior está repleto de policías municipales. Aquí la vida transcurre con calma; la propaganda del PAN en el cerco de una casa lo reitera.

“Así que este es el campo que defiende este pueblo”, pienso al ver las extensas parceles de vida. “Ya huele a PRI ejidal”, comenta uno de los activistas. A la derecha un par de niños de escasos recursos juegan a que no les falta nada.

Es claro que hemos llegado a nuestro destino cuando aparece una hilera de policías federales, caso y escudo de por medio, resguardando el costado izquierda de la carretera. Hay un puente, debajo el Canal Reforma, encargado de regar las parcelas del Valle. Cae la lluvia sobre el agua que corre. A lo lejos 3 helicópteros sobrevuelan los ejidos cachanillas.

“¡Fuera Peña! ¡Fuera Peña!”, gritan los manifestantes, confiando en que el viento lleve su mensaje hasta los oídos del máximo mandatario de México. “¡No te queremos, sólo favoreces a las empresas!”.

Un vendedor de helados suena su campana mientras empuja su carrito frente al cinturón de policías asoleados. Una iglesia a la izquierda del operativo pone de manifiesto que Dios observa. Enfrente una familia numerosa y morena se asoma curiosa a ver la franja policiaca que impide el paso a los manifestantes al evento presidencial. La bandera mexicana ondea sostenida por los que resisten.

Otro grupo de Mexicali Resiste tomó una ruta alternativa por el ejido Colina, pero los antimotines ya han llegado a frenarlos.

https://www.facebook.com/mexicaliresiste/videos/1249767648467735/

“¿A qué le tiene miedo, señor presidente?”, preguntaba Aristegui hace 1 mes cuando se descubrió que el gobierno la espía a ella y su hijo adolescente. “¡Estudiar, aprender, policía nunca ser!”, corean las voces de Mexicali Resiste. “Un gobierno tirano claro que le tendrá miedo a su pueblo, lo que quieren es que nos muramos en este desierto”, exclama un manifestante.

Los activistas entablan conversación con la policía federal: “¿Crees que nosotros queremos estar aquí desde las 4am, sin comer, sin dormir? No. También queremos vivir mejor, pero necesitamos trabajo, tener un empleo. Ustedes tienen que organizarse mejor si quieren cambiar las cosas. Las leyes no las hacemos nosotros, pero nos pagan por hacer que se cumplan. A nosotros también nos matan los narcos, quisiéramos vivir mejor, en paz”, expresa uno de los uniformados.

Por la transmisión en vivo el otro grupo de activistas no para de gritar consignas ante el otro bloqueo: “¡Peña, traidor, que vende a la nación!”. “¡Fuera Peña Nieto, traidor a la patria!”, dice una lona que cargan los manifestantes.

“Estamos hartos de los partidos, ellos son los causantes de que hoy nos enfrentemos pueblo contra pueblo”, le dice a los policías la chica que transmite en vivo.

“Tiene más audiencia la transmisión de Mexicali Resiste (6000 visualizaciones) que el discurso del presidente en La Crónica (800 visualizaciones)”, comenta un usuario en redes sociales. Sintonizo la transmisión del acto presidencial y me parece surreal contemplar y contrastar ambos discursos. Por un lado los activistas protestan bajo el sol contra el malgobierno y su política entreguista y privatizadora, por el otro el presidente de la nación envía un saludo a todos los mexicalenses y les desea éxito; el cinismo es infinito.

La resistencia canta, baila, vive, demuestra que la actitud de lucha no decae por más represión y bloqueos que realicen las fuerzas federales: “¡Cuando el pueblo se levante, por pan, libertad y tierra, temblaran los poderosos, de la costa hasta la sierra!”. Hoy, con Peña Nieto escondido y resguardado por un contingente policiaco que no se despliega ni para luchar contra el crimen organizado, la realidad es clara: el gobierno ya teme.

Un par de niños juegan en el arroyo. Ríen, aplastan la superficie cristalina con energía, se revuelcan y disfrutan la vida entre la inocencia. No necesitan cerveza, ni dinero, ni odio. Hoy el día les pertenece y los protege; el futuro, quien sabe. De nosotros eso depende. 

La protesta en el ejido termina; en el Valle, continua. 


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