DANZAR HASTA QUE LLUEVA: Preguntas universitarias todavía sin respuesta completa

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Cuando en la Universidad Autónoma de Baja California (UABC) o en cualquiera otra universidad pública estatal, e inclusive en la UNAM,  hablamos de democracia: a).- ¿De qué democracia hablamos? b).- ¿Democracia en qué procesos? c).- ¿Con qué participantes? d).- ¿Democracia para tomar qué decisiones?

 

Facebook.

 

*Daniel Solorio Ramírez / 4 Vientos / Foto destacada: El máximo órgano de gobierno en la UABC. ¿Lo es? Al menos en membrete (Cortesía)

Asentemos algunas premisas: Para los gobiernos de las universidades públicas instalar procesos democráticos en la toma de decisiones no es una opción, sino un deber que impone directamente el artículo 3º constitucional.

Ese deber constitucional corre a cargo en primer lugar de los poderes legislativos integrados los congresos y los gobernadores de los Estados, porque son éstos los responsables de expedir las leyes orgánicas creadoras de las universidades públicas y tienen el deber de incorporar  en esas leyes procesos democráticos que aseguren que la educación que impartan cumpla las exigencias del artículo 3º de la Constitución nacional que en lo conducente dice:

“… la educación que imparta el Estado tenderá a desarrollar armónicamente todas las facultades del ser humano y fomentará en él, a la vez, el respeto a los derechos humanos y la conciencia de la solidaridad internacional, en la independencia y en la justicia…”

“… el criterio que orientará a esa educación se basará en los resultados del progreso científico, luchará contra la ignorancia y sus efectos, las servidumbres, los fanatismos y los prejuicios. 

Además: “a).- Será democrático, considerando a la democracia no solamente como una estructura jurídica y un régimen político, sino como un sistema de vida fundado en el constante mejoramiento económico, social y cultural del pueblo…”

 

Rectoría de la UBC en Mexicali (Cortesía).

 

Si toda la educación que imparta el Estado a través de cualquiera de sus instituciones, incluyendo a las universidades públicas, debe ser democrática, no hay mucho espacio para dudar de que las universidades deban educar en democracia, empezando por ser ellas mismas auténticas escuelas de democracia en todos sus procesos.  Esto no es una opción sino un deber constitucional que no está siendo cumplido.

Los primeros responsables del incumplimiento son los poderes legislativos que al expedir las leyes orgánicas creadoras de universidades públicas han establecidas mecanismo de elección de sus gobernantes mediante proceso francamente antidemocráticos, oligárquicos. Esto debe cambiar.

Lo mejor que les podría pasar a las universidades públicas es que los propios gobiernos universitarios impulsarán reformas legislativas para instalar procesos democráticos de elección de rectores, directores de unidades académicas y consejeros universitarios, así como asegurar procesos democráticos para que los estudiantes elijan a sus representantes en las sociedades de alumnos y en los cuerpos colegiados del gobierno de la universidad.

Pero cualquier persona informada del funcionamiento actual de los gobiernos universitarios sabe que eso no ocurrirá, al menos a corto plazo, porque todavía hay muchos prejuicios en el mundo académico, en el que pululan ideas tecnocráticas y cargadas de prejuicios que podrían expresarse como sigue:

 

Uno de los campus de la UABC en Tijuana (Facebook).

 

a).- Suele afirmarse que las mejores universidades son las que funcionan autoritariamente.

b).- Se sostiene que a las universidades los estudiantes acuden a prepararse para el ejercicio de una profesión y que eso nada tiene que ver con la democracia.

c).- Se llega a decir inclusive que si se instalaran procesos democráticos, entonces las calificaciones de los estudiantes se obtendrían por votación, y no por conocimiento.

d).- También hay quienes afirman, lisa y cómodamente que “si las universidades están funcionando bien, ¿para qué meterlas en procesos democráticos innecesarios?”

Hasta aquí los prejuicios que habrá que combatir.

 

* Maestro en Derecho Constitucionalista, Académico en la Universidad Autónoma de Baja California (UABC), Presidente de la Comisión Ciudadana de Derechos Humanos del Noroeste, A.C., Activista Social y Ombudsman de los Derechos de las Audiencias de 4 Vientos.

Mexicali, B.C., México, viernes 14 de enero de 2022.

 


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