CRÓNICA NATURAL: Islaya, la cereza silvestre de los nativos yumanos

 

La islaya es una fruta silvestre emparentada con la cereza. Su nombre científico es Prunus ilicifolia; su nombre en kiliwa es ’kaay; así como Jkay en Kumiay, y Ajkay en Pá ipai. Se le encuentra principalmente en cañadas y laderas pedregosas en donde habita formando pequeños bosques en una zona conocida como El Chorrito y Llano Colorado, entre Ensenada y Valle de La Trinidad.

 

La Islaya, el fruto de los yumanos nativos

Arnulfo Estrada Ramírez* / 4 Vientos / Todas las fotos son del autor

Los ejemplares más cercanos a Ensenada están localizados en el Cañón de Doña Petra, en donde existen unos cuantos ejemplares rodeados de encinos de bellota amarga y de sauco, árboles de los que también se puede obtener atole.

La fruta madura de islaya se da hacia finales del verano y es de un agradable sabor dulce.

 

Frutos maduros en el Cañón de Doña Petra, el 4 de septiembre del 2018

Una planta de usos múltiples

Los grupos originarios le han dado uso integral a toda la planta. Por ejemplo, en la alimentación consumen el fruto fresco y la semilla para elaborar un nutritivo atole; en la medicina tradicional usan la corteza y las hojas; y en la elaboración de artesanías los indígenas aprovechan la semilla.

A continuación describiré brevemente el modo de uso.

 

Leonor Farlow Espinoza colecta el fruto en septiembre del 2005

Fruto Maduro

El fruto se colecta para consumo directo en el mes de agosto en las zonas más altas, en donde hace más calor y la fruta madura más temprano, y en septiembre se colecta en las partes más bajas y cercanas a la costa, donde predomina un clima más templado.

Por supuesto, hay que considerar que se dan años más calientes que otros, en donde el fruto madura más temprano.

 

La semilla entera y sin cáscara

Atole: manjar gastronómico

De la semilla se elabora un nutritivo atole. La manera de prepararlo es la siguiente: la semilla se puede obtener cuando el fruto maduro aún está en el árbol; o bien se colecta en el suelo una vez que ha sido desprendido de la planta. Esto puede ser en septiembre o en octubre cuando la semilla aún tiene parte de la piel.

La semilla se quiebra para retirarle la cáscara y se muele hasta obtener una harina fina que se hierve dos veces para eliminar las pequeñas cantidades de cianuro que la semilla contiene. El agua se elimina usando como coladera una manta, o bien un cedazo muy fino.

Enseguida se pone a cocer con un poco de agua hasta que adquiera la textura de una pasta gelatinosa. El atole se puede comer solo o acompañado de miel o trozos de alguna fruta dulce, tal y como se ilustra en las fotografías que acompañan al texto.

 

Leonor Farlow Espinoza, artesana kiliwa

Semilla para elaboración de artesanía

Leonor Farlow Espinoza, artesana kiliwa y ganadora del Premio Nacional en Ciencias y Artes 2018, usa las semillas para elaborar collares para las personas y para adornar sus llamativas y originales muñecas.

Esta tradición Leonor ya se la pasó a sus descendientes con éxito.

 

Árbol de Islaya en el Cañón de Doña Petra, en septiembre del 2014

Corteza y hoja para uso medicinal

Con las hojas de la planta se prepara un té que se usa para aliviar los dolores de cabeza. Y con la corteza también se elabora un té que ayuda a las personas que se han cansado por haber realizado trabajos esforzados.

También se toma para dormir bien.

 

Metates yumanos en el Cañón de Doña Petra.

El cañón de Doña Petra es una zona arqueológica

Con una buena cantidad de metates fijos que los nativos labraron en las grandes rocas que se ubican en los márgenes del arroyo, el Cañón de Doña Petra debería ser declarado como zona protegida antes de ser destruidos,  tal y como sucedió en una parte que fue rellenada en abril del 2013 cuando se construyó un camino pavimentado que comunica a la ciudad con los asentamientos vecinos al lugar que se desarrollaron en la zona Este de la metrópoli porteña.

El área en donde se concentra el mayor número de metates es justo donde están los árboles de bellota, islaya y sauco que proporcionan las semillas que los nativos molían en los metatles que se construyeron en las estructuras rocosas.

Árbol de Islaya siniestrado en el incendio forestal del 9 de noviembre de 2019 en el Cañón de Doña Petra.

Comentario

En el Cañón de Doña Petra hay un pequeño bosque de árboles de islaya que cada año dan abundante fruta, pero en el mes de noviembre del 2019 un incendio forestal los afectó.

 A los más pequeños el fuego los quemó por completo y a los grandes solo les afectó el follaje, el cual perdieron por completo.

Durante los siguientes meses, se comenzaron a recuperar y las plantas desarrollaron un nuevo follaje, pero en 2020 todavía no se recuperaron lo suficiente para dar la apreciada fruta.

Por cierto, en esta zona es en donde están los ejemplares de islaya de mayor tamaño y de distribución más costera que conozco.

 

*Arnulfo Estrada Ramírez es Oceanólogo por la Universidad Autónoma de Baja California (UABC); fue integrante de la Estación de Oceanografía de la Secretaría de Marina-Armada de México en Ensenada; investigador, traductor y rescatista de la lengua nativa kiliwa; colaborador de 4 Vientos y Cronista Oficial de Ensenada. Correo electrónico: arnulfoestrada54@gmail.com

Ensenada, B.C., México, lunes 25 de enero del 2020

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