CRÓNICA HISTÓRICA: Los orígenes del Baile Calabaceado en Ensenada

 

Se dice que el baile del calabaceado se desarrolló en el poblado de La Misión, en el Municipio de Ensenada, y que sus orígenes se remontan a la década de 1950 y están relacionadas con las actividades ganaderas de la región.

 

El baile, por el grupo de danza folclórica de Ensenada (Cortesía).

 

Arnulfo Estrada Ramírez* / 4 Vientos / Foto principal: Tapiro Fotografía

Sin embargo, revisando el Programa del último día del carnaval de Ensenada de 1922, encontré la cita más antigua en donde se menciona el baile “Robado o Calabaceado”. Cito textualmente una fracción del texto:

 

“DÍA 28…Para calmar los ánimos el Gran Comité ordenará que las bandas de música toquen los Papaquis y, al escucharse este himno guerrero, el pánico se transformará en alegría, y sin darse cuenta de la facha en que andan los súbditos, se entregarán a las delicias del baile en la vía pública, BAILANDO PURAS PIEZAS ROBADAS O CALABACEADAS…”

 

Lúcido y bien organizado fue el carnaval de 1922. Fue encabezado por la experimentada y entusiasta María Antonieta Cota Fernández quien ya había participado como candidata a reina del festejo en 1919.

Su Corte Real estuvo formada por Álvaro Rivero -como “Rey Feo”– y los pajecitos Refugio Ramírez y Rosalba Ibarra, entre otros.

 

La Corte Real de la reina María Antonieta Cota Fernández en 1922 (Cortesía del autor).

 

Baile de origen vaquero

Concretamente, se trata de una mezcla de música norteña con baile vaquero, baile de cambio de pareja e imitaciones de algunas actividades “o gracias” del ganado, como los brincos, giros y patadas.

Los vaqueros imitaron estas manifestaciones de los animales domésticos y las fueron incorporando a sus bailes.

Durante el bailoteo, el cambio de pareja es constante y no hay momentos de descanso para los danzantes. Por esta razón se considera una tradición que requiere de bastante resistencia y habilidad.

Existen varias teorías sobre el origen del nombre: En la región del norte, el término “calabaceado” es un sinónimo de engaño, como se dice popularmente: “hacer de chivo los tamales” o “poner los cuernos”, es decir, “dar calabazas”.

 

Fotografía por Corina Agudo. XXXIII Fiesta en la Misión (2012).

 

También se dice que ese término lo utilizaban los espectadores cuando al ver el baile decían que “brincaban como cabras” y que estaban “calabriando”, palabra que se fue transformando hasta formal la voz “calabaceado.”

El vestuario que usan los hombres es en general el pantalón de mezclilla, camisa vaquera a cuadros, botas vaqueras, chaleco de piel, cinturón de cuero con hebilla grande y paliacate al cuello. Mientras que las mujeres repiten muchos de los elementos, pero visten falda, blusa y el paliacate se lleva en el cabello.

 

Algunos de los pasos más destacados son el taconeado, el golpe doble de planta, el paso punteado atrás -también llamado “de patada”– y el paso de remolino, siendo este último uno de los favoritos de muchos espectadores y bailarines.

 

Y no es para menos: quien dure más tiempo haciendo el paso de remolino, que consiste en dar vueltas al pie hacia atrás en forma circular, girando a la derecha o a la izquierda, es quien recibe mayores ovaciones.

 

Calabaceado por el grupo de danza folclórica de Ensenada (Cortesía).

 

Otras versiones sobre su origen

Hay también interpretaciones de que el baile Calabaceado pudo haberse originado en la zona vaquera de la Sierra de Juárez y/o en el poblado de El Rosario, en donde ya se practicaba el manejo de ganado y la charrería desde hacía mucho tiempo, pero no se han encontrado citas que avalen esta versión.

De cualquier manera sus orígenes se ubican en lo que era el extenso Municipio de Ensenada, en donde se desarrolló la actividad ganadera desde los tiempos en que llegaron los primeros misioneros.

 

Vaqueros bajacalifonianos saliendo de la Misión de San Fernando Velicatá, en el Valle de Los Cirios, San Quintín (Foto: Carlos Lazcan Sahagún).

 

Nota del Editor:

De acuerdo con Armando de Jesús Romero Monteverde. profesor e investigador del Centro del Instituto Nacional de Antropología e Historia (Inah) en Baja California Sur, el surgimiento de los ranchos en lo que hoy es la península de Baja California tiene su origen en la época jesuítica (1697-1768), e incluye la introducción de ganado mayor, menor, caballar, mular y las aves de corral.

La ganadería se introdujo el 19 de octubre de 1697, día de la fundación de la misión de Nuestra Señora Loreto en California.

Juan María de Salvatierra había embarcado un caballo, diez carneros, cuatro cabras con su macho y cuatro lechones. Meses después se desembarcó ganado vacuno. Los misioneros tenían claro que debían fijar su atención en la cría de ganado para sostenerse.

 

Vaqueros nativos de Baja California, partiendo de la Misión de San Fernando Velicatá, en el Valle de Los Cirios (Foto: Carlos Lazcano Sahagún).

 

*Arnulfo Estrada Ramírez es Oceanólogo por la Universidad Autónoma de Baja California (UABC); fue integrante de la Estación de Oceanografía de la Secretaría de Marina-Armada de México en Ensenada; investigador, traductor y rescatista de la lengua nativa kiliwa; colaborador de 4 Vientos y Cronista Oficial de Ensenada. Correo electrónico: arnulfoestrada54@gmail.com

Ensenada, B.C., México, lunes 1 de marzo del 2021.

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