Cristaliza una desgracia anunciada en el conflicto Sea Shepherd vs pescadores de SF

Catorce meses después de que el gobierno que preside Andrés Manuel López Obrador renovara por tercera ocasión el Convenio de Concertación entre la SEMARNAT y la asociación ambiental estadounidense Sea Shepherd Conservation Society, sucedió lo que se temía pasaría desde que este acuerdo se puso en marcha por primera vez en abril del 2015: un incidente que costó la vida a un pescador –Mario García Toledo, de 56 años- del Alto Golfo de California y lesiones a otro.

 

 

Javier Cruz Aguirre / 4 Vientos

Ensenada, B.C., México.- El suceso, que ocurrió la mañana del pasado 31 de diciembre, se dio aparentemente dentro de la zona de “cero tolerancia” del área decretada como refugio de la Vaquita Marina en el Alto Golfo de California.

Este día, organizaciones pesqueras y habitantes del puerto bajacaliforniano tomarán un acuerdo respecto a las acciones que emprenderán en contra la organización Sea Shepherd, que apenas regresó a la zona de refugio y el Mar de Cortés el jueves 8 de octubre del año pasado, en donde realiza labores de protección de la vaquita marina -el mamífero marino más amenazado del mundo- al amparo de convenios con los gobiernos mexicanos de Enrique Peña Nieto y Andrés Manuel López Obrador.

El primero de esos acuerdos se firmó el 30 de abril del 2015 entre la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP) y la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa).

Con el convenio, el gobierno de la república dijo buscar el fortalecimiento del entonces primer programa de protección a la vaquita y en particular con Sea Sheperd formalizó acciones de protección, divulgación y monitoreo de especies marinas consideradas en peligro de extinción.

El segundo convenio duró del 17 de mayo de 2017 a 30 de noviembre de 2018. Estableció las bases y mecanismos de colaboración entre “la Procuraduría” y “Sea Shepherd”, a efecto de “fomentar e implementar acciones para la protección y conservación de la vida silvestre, así como, la asistencia técnica para el rescate, recepción, liberación y en su caso destrucción de los cadáveres de especies silvestre, víctimas de actividades furtivas.”

Y el tercero se firmó en octubre del 2019. La colaboración de la sociedad ambientalista fue para “realizar acciones conjuntas para fomentar la protección y vigilancia de áreas naturales protegidas y vida silvestre, en especial en el Alto Golfo de California, así como fomentar la educación ambiental y otorgar asistencia técnica para el rescate, recepción y liberación de ejemplares de la vida silvestre víctimas de tráfico (la totoaba en particular), o atrapadas en trampas o redes ilegales.”

 

Momentos previos al accidente (Foto: Sea Shepherd).

Un año pasó tras la firma del nuevo convenio para que los buques Farley Mowat y Sharpie, de la organización ambiental, regresaran finalmente a la zona cero en el Alto Golfo luego de permanecer en muelle debido “a los desafíos logísticos que planteaba la pandemia mundial de coronavirus”, según informó el grupo en un comunicado donde anunció también que ya trabajaba con las autoridades mexicanas -“y los locales”- para retirar las redes de enmalle que amenazan la supervivencia de la vaquita.

Agregó que ese tipo de artes de pesca “son la principal causa de declive de la especie, ya que con ellas forman barreras bajo el mar que son impenetrables y representan peligro para toda vida marina.”

 

Sin embargo, el 11 de octubre del 2019, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, al emitir la Recomendación 93/2019 sobre la falta de cumplimiento a diversas disposiciones jurídicas que tienen por objeto la protección, conservación y recuperación de la vaquita marina (phocoena sinus), la totoaba (totoaba macdonaldi) y demás especies endémicas que habitan en la Reserva de la Biosfera Alto Golfo de California y Delta del Río Colorado, subrayó la importancia que otros temas tienen en la drástica reducción de la vida marina en la región.

Entre ellas, mencionó en los primeros lugares:

1.- La reducción significativa del flujo de agua dulce hacia el cauce principal del Río Colorado y zona deltica “que tiene profundas complicaciones en materia de conservación.”

2.- El aporte de contaminantes utilizados en regiones agrícolas cerca de la parte norte del Golfo de California por el valle Imperial de Estados Unidos, y el valle adyacente de Mexicali, “los cuales se cree, pudieron afectar la función reproductiva y tasa de supervivencia de la vaquita, sumándose las graves afectaciones que ha sufrido el hábitat relacionadas con la pesca ribereña y de altura, tanto legal como ilegal, las cuales son consideradas como los principales factores de riesgo para la especie.”

3.- La degradación de su hábitat, originada por la contaminación por descargas de aguas residuales agrícolas, urbanas y del sector de la acuicultura, así como de derrames de combustibles de las embarcaciones mayores y menores, la disposición inadecuada de los residuos sólidos urbanos, el crecimiento demográfico en la región, caracterizado por la expansión de desarrollos turísticos y residenciales en la franja costera, con el consecuente incremento en la necesidad de prestación de servicios municipales y turísticos.

 

El buque Farley Mowaten San Diego, California, antes de iniciar su actual campaña en el Mar de Cortez (Foto: Dreamstime)

4.- Finalmente, la presión ejercida por la reducción significativa del flujo de agua dulce hacia el cauce principal del Río Colorado y la zona deltaica, y la consecuente disminución del aporte de nutrientes para las especies faunísticas y marina.

Aun así, el director de campañas de Sea Shepherd, Peter Hammarstedt, estableció hace tres meses que “cada red de enmalle eliminada es un arma desarmada, dando esperanza de que la vaquita se pueda salvar en esta carrera contra la extinción”.

El directivo de la organización afirmó que “los pescadores furtivos colocan este tipo de redes para capturar totoaba, una especie de pez protegida porque su buche tiene gran demanda en el mercado negro chino por las capacidades afrodisíacas y medicinales que le atribuyen.”

Por su parte, la capitana del Sharpie, Jacqueline Le Duc manifestó: “Nuestros barcos están completamente equipados con equipo de protección personal y estamos llevando a cabo operaciones bajo las pautas establecidas por nuestra junta asesora médica. La lucha para salvar una especie debe continuar, incluso durante estos tiempos difíciles”.

Esta actitud de los elementos del grupo ambiental y los pescadores libres y cooperativistas que insistentemente, desde 2015, han denunciado acciones ilegales de los barcos de Sea Shepherd en contra del gremio, provocó el 28 de marzo del 2019 un primer incidente grave cuando un pescador –Enrique García Sandez, de 37 años- fue herido de bala por elementos de la Marina Armada de México que los perseguían tras un reporte de pesca ilegal que alertó la sociedad ambientalista en altamar.

Más tarde, el 4 de marzo del 2020, se reportó otro encuentro violento entre pescadores y los ambientalistas estadounidenses luego de que la organización conservacionista informó que había retirado más de mil piezas de artes de pesca ilegales del refugio creado para la vaquita marina, salvando directamente la vida de más de 4.000 animales.

Y apenas el 14 de diciembre se registró un enfrentamiento previo al  que se registró fatídicamente el último día del año: Desde el Farley Mowat  se lanzaron chorros de agua contra los pecadores que protestaban por su presencia en zonas de pesca legales.

 

Una de las constantes confrontaciones en el Alto Golfo de California (Foto: Sea Shepherd).

El mismo buque está involucrado en los hechos del 31 de diciembre: Un nuevo reto de los pescadores concluyó cuando una de las embarcaciones de pesca se estrelló contra el costado de la nave (un antiguo guardacostas estadounidense) en un accidente provocado por maniobras de navegación equivocadas de ambos bandos.

Heridas profundas

Esta rivalidad tiene su historia… y sus heridas. El 27 de marzo del 2017, Sunshine Antonio Rodríguez Peña, entonces presidente de la Federación de Cooperativas Ribereñas del Puerto de San Felipe, denunció dos cosas: que la ambientalista usaba el tema de la vaquita para recaudar millonarios fondos internacionales culpando a  todos los pescadores de la muerte de los mamíferos marinos, y que ellos “ya no nos quedaremos sentados” ante lo que consideraban agresiones ilegales de Sea Shepherd al amparo de sus acuerdos con el gobierno mexicano.

 

Así como están juzgando a todos los pescadores, nosotros juzgaremos al igual a todos los ambientalistas”, manifestó Rodríguez luego de que pescadores de San Felipe pintaron el nombre Sea Shepherd en una embarcación pesquera vacía y la quemaron, amenazando con retirar ellos mismos los barcos de los conservacionistas “si el gobierno no lo hace.”

 

Ese mismo año, en agosto, la organización ambientalista C4ADS, con el apoyo de Sea Shepherd, presentó un informe sobre el tráfico de buches de totoaba en el cual destacó la relevancia de “los cárteles mexicanos” en ese acto criminal internacional.

El documento sirvió como base de una presunta acción policial tripartita –México, Estados Unidos y China- que busca terminar con los grupos delincuenciales que en nuestro país encabezaba, según la misma organización, Sunshine Antonio Rodríguez, quien fue detenido dos veces: en noviembre de 2017 y el pasado 11 de noviembre de 2020.

Desde el 18 de noviembre, el pescador y activista social está vinculado a proceso por los delitos de delincuencia organizada, en relación a crímenes contra el medio ambiente, concretamente por el tráfico ilegal de totoaba.

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