Conversatorio “Nosotras el 22%… Mujeres y ciencia”.

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Las mujeres y los hombres tienen la misma capacidad para desenvolverse en la ciencia. A pesar de ello, la cantidad de mujeres en ciencia es una minoría. El 36 % de los miembros del Sistema Nacional de Investigadores son mujeres y el 22% es el porcentaje de investigadoras en el CICESE.

Jessi Saunders / A los 4 Vientos

Para conmemorar el Día Internacional de la Mujer, el miércoles 7 de marzo se presentó el Conversatorio “Nosotras el 22% Mujeres y ciencia” en CEART, en el que tres investigadoras contaron sus experiencias acerca de ser mujeres científicas y su entorno de trabajo.  Las investigadoras del CICESE, María del Carmen Maya Sánchez, Rosa Mouriño Pérez y Paula Pérez Brunius, participaron en el conversatorio hablando sobre sus experiencias como profesionales en un ámbito dominado por hombres.

Pérez Brunius, es investigadora en el Departamento de Oceanografía Física del CICESE. Maya Sánchez, es parte del Departamento de Electrónica y Telecomunicaciones del CICESE y Mouriño Pérez, trabaja en el Departamento de Microbiología Experimental del CICESE.

 

¿CÓMO ES TRABAJAR EN UN AMBIENTE DONDE LA MAYORÍA SON HOMBRES?

Maya Sánchez dijo que el que haya mujeres trabajando en ciencia les da diversidad a los problemas, una perspectiva diferente, pero que personalmente no se ha encontrado con problemas por cuestiones de género.

La mayoría de las personas que trabajan en el departamento de microbiología son mujeres, comentó la investigadora. Y mencionó que el departamento no hubiera llegado hasta donde se encuentra ahora si no fuera por esas mujeres. Es el departamento más pequeño de CICESE, pero es el más productivo. “El compromiso de las mujeres es muy fuerte, siempre llevamos doble jornada” comentó, ya que además de trabajar aún tienen labores familiares o del hogar que realizar.  

“Podemos tener resultados impresionantes, incluso mejores que los de un hombre”, mencionó la doctora Mouriño Pérez. Pero como mujeres tienen más obstáculos y sienten que se tienen que evidenciar mucho más que un hombre para lograr tal impresión y para salir adelante.

La doctora Pérez Brunius reveló su experiencia a bordo de un crucero oceanográfico que contó con una alta participación de mujeres, algo poco común. Aunque aclaró que un crucero así es una anomalía, de tal forma que no tiene otras experiencias similares con qué compararlo. Pero indicó que fue una experiencia enriquecedora y que las mujeres que trabajaron en el crucero tomaron el mando de las actividades.

Trabajar en el crucero requiere cierta tecnicidad. Hay que armar cosas pesadas, usar maquinaria e instrumentación electrónica, entre otras cosas. Tareas, mencionó Pérez Brunius, que son consideradas de hombres. Y esto ocasiona que algunas personas insulten a mujeres trabajando en estas actividades de “marimachas”. “He vivido discriminación y sexismo light”, agregó la investigadora.

 

¿PERO POR QUÉ LAS COSAS ESTÁ ASÍ?

 En la opinión de la investigadora Mouriño Pérez, es cuestión de educación escolar, educación en el hogar y de roles sociales. Dijo que la ciencia no tiene que ver con género, tiene que ver con vocación. Por lo que considera importante que tanto padres como educadores acepten los intereses de los niños y jóvenes y los impulsen, en lugar de limitarlos por estereotipos de género.

Los niños y jóvenes viven una vida que no les permite otra visión más las ya establecidas que dividen sus intereses por género.  Desde que nacen se definen por colores, por actividades y por juguetes.

La doctora Mouriño Pérez sugirió que todo es relativo, que muchas veces depende del sector en que se trabaje. Normalmente en las ciencias sociales hay más mujeres y en ingenierías y medicina hay más hombres. “La capacidad la tenemos todos”, aseguró la investigadora, “las oportunidades no son las mismas”. Pero no hay duda de que hay áreas con mayor apertura y con mayor interés por ciertas personas. Así como estigmas de qué tipo de trabajo debe realizar una mujer y un hombre.

Mouriño Pérez dijo también que “la ciencia en México es un lujo. Hay muchas personas que no pueden aspirar a ser científicos porque no pueden ni aspirar a terminar la secundaria.” Así que no solo es un asunto de género, de que se les persuada a hombres y mujeres a seguir ciertos caminos, si no que aunque cualquiera de ellos quisiera ser científico en México, ya tienen una desventaja por el hecho de que México no invierte en la ciencia.

La investigadora Pérez Brunius comentó al respecto que los que hacen ciencia en México son una minoría ridícula. Y sostiene que no hay diferencia de género en el interés por la ciencia. “Vivimos en un modelo binario rígido para hombres y para mujeres”. Es un asunto cultural. Y Pérez Brunius aseguró que estamos en un tiempo en que las mujeres han logrado mucho en relación con sus derechos, pero que aún falta mucho para los hombres, en cambiar la visión que tienen de la mujer, en cambiar esa forma tan complicada de ser hombre, de querer ser machos, de limitarse a estereotipos de género.

Para finalizar el conversatorio las investigadoras hicieron algunas recomendaciones para quienes estén interesados en la ciencia. La doctora Maya Sánchez declaró que es primordial hacer algo por gusto e interés. Es importante seguir la vocación y sobre todo que los padres fomenten esa vocación, sea cual sea, y eviten imponer roles de género en sus hijos.

La doctora Mouriño Pérez coincidió en que para ser científico tiene que haber vocación, ya que es algo difícil. Pero cualquiera lo puede lograr si es lo que quiere.

Y la doctora Pérez Brunius mencionó que es imprescindible impulsar a los niños a que tengan interés por la ciencia, sin importar su género. Y concluyó comentando que “los hombres necesitan aceptar el feminismo, analizar cómo y por qué les causa molestia que un niño se vista de rosa o que un hombre baile ballet, por ejemplo, y tratar de cambiar eso. Aunque aún hay muchas mujeres que piensas de esa forma también y que educan por ende a sus hijos con esa mentalidad”.

La conversación no tiene sentido si es solo entre mujeres. Los hombres tienen que entrar en la conversación y llegar a la realización de todo lo que ello involucra.

 


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