Contra la primacía de lo inmediato

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La fuerza de los eventos que tienen un impacto inmediato negativo, directo y concreto sobre nosotros es enorme. Cuando los sucesos en cuestión son naturales, como es el caso de los huracanes y los terremotos recientemente acontecidos, los humanos solemos olvidarnos de nuestros conflictos y diferencias para comportamos ejemplarmente: nos volvemos solidarios, pensamos y actuamos en función de la comunidad, colaboramos y nos organizamos para actuar colectivamente, salimos de nuestras burbujas individuales y familiares para encontrarnos con todos.

Jesús Francisco Galaz Fontes* / A los 4 Vientos

También hay personas que ven en la tragedia colectiva la oportunidad del negocio personal, pero son los menos y no alcanzan a manchar la imagen del ciudadano solidario trabajando para mitigar el dolor y las penurias de sus semejantes.

Los eventos inmediatos sociales que tienen un impacto negativo directo y concreto sobre nosotros también nos hacen reaccionar espontánea y enérgicamente, con una fuerza que no tienen los eventos cuyos efectos se sufrirán a la larga. Esta es una de las maneras en que me explico los movimientos sociales que se han presentado en Baja California a lo largo de este 2017.

El incremento al precio de la gasolina, el aumento al impuestos predial y la obligatoriedad de comprar un nuevo juego de placas porque lo manda la autoridad fueron, todos ellos, eventos con un impacto inmediato negativo directo y concreto. Junto con una nueva Ley del Agua que elevaría los costos de la misma y una percepción generalizada de la corrupción de la administración pública, tales eventos empujaron a la población a las calles y a adueñarse, ante una desconfianza generalizada de la prensa tradicional, de las redes sociales para comunicarse.

Las manifestaciones en Mexicali impresionaron a propios y extraños. La sociedad civil se volcó en ellas y desahogó sus frustraciones guardadas de muchos años. Pusieron por escrito lo que piensan de sus gobernantes; les gritaron públicamente los insultos que les indilgaban en privado y, si por ellos hubiera sido, en esos mismos días Peña Nieto, Vega de Lamadrid, Sánchez Vázquez y, muy particularmente, los diputados bajacalifornianos, habrían sido expulsados del país por elementos indeseables.

Las movilizaciones multitudinarias de ciudadanos de Mexicali en contra del gasolinazo y la Ley Estatal de Agua, son históricas. Analistas políticos consideran que ni en la época de la “Ruffomanía” salió a las calles tanta gente y nunca antes se habían registrado actos de protesta de esta magnitud. Foto: internet/ La voz de la frontera

Pero pasa el tiempo, viene el calor, los funcionarios y representantes “populares” asumen comportamientos un poco más prudentes, la prensa tradicional retoma el realismo que la ha caracterizado y las manifestaciones y los gritos tienden a disminuir. La gran mayoría de los ciudadanos regresamos, física y mentalmente, a los lugares donde vivimos y retomamos, en función de nuestra condición socioeconómica, nuestras rutinas de siempre. Se vuelve a exigir respeto hacia las instituciones y los asuntos se discuten en función de las buenas maneras con que son planteados, haciendo a un lado el contenido de los mismos.

Pero no todo sigue igual. A diferencia de hace algunos meses, ahora hay grupos de ciudadanos que, con todas las limitantes del caso, se organizan porque aquello por lo que salieron a protestar sigue sin resolverse, resistiendo a un poder público que ha sido secuestrado por un grupo político-empresarial que tiene en el centro de sus preocupaciones, sobre los hechos que no en el discurso, a sus intereses económicos.

Durante las dos semanas previas el Congreso del Estado ha estado inmerso, impulsado por el ejecutivo, en una intentona de sacar adelante el Dictamen 95, el cual que haría que un grupo de asociaciones público-privadas estuvieran, ahora sí, en sintonía con la Ley de Disciplina Financiera de las Entidades Federativas y los Municipios publicada en el Diario Oficial de la Federación el 27 de abril de 2016, mucho antes del desafortunado Decreto 57 aprobado posteriormente el 19 de diciembre por los mismos diputados que fueron abucheados y simbólicamente despedidos en las manifestaciones de principios de año. Parece que en la prisa por aprobar el Decreto 57 los responsables de ese decreto no tuvieron el cuidado técnico a nivel jurídico de revisar con detenimiento las exigencias formales planteadas por la Ley de Disciplina Financiera. ¿Para qué ser cuidadoso en el terreno jurídico, si en el Congreso se hace lo que el ejecutivo manda? ¿Alguien nos va a reclamar? Perdón, pero en este estado se hace lo que el gobernador manda.

El Congreso Local aprobó al gobernador el reemplacamiento y la Ley estatal de aguas, pero la movilización social echó abajo esos decretos. Ahora el Movimiento Mexicali Resiste lucha por la derogación de Ley de Asociaciones Públicas Privadas. Foto: internet

La realización de una sesión del Congreso del Estado no constituye, por sí misma, un evento de impacto inmediato y fuerte. La aprobación de dictámenes o leyes no tiene esas características en el momento en que se da, pero sí más adelante, y por ello es imprescindible que haya personas y grupos que estén atentos a la actividad legislativa que se realiza dentro del Congreso. Los dictámenes y las leyes potencian, limitan; liberan, restringen; ayudan, perjudican; permiten, comprometen. Pero no hacen todo esto al momento de ser aprobadas, sino más adelante, y si nadie atiende con cuidado lo que pasa en el Congreso es posible que se aprueben iniciativas que van en contra del interés público. ¿O caso los diputados, colectivamente hablando, se han caracterizado por estar al pendiente del interés general?

Algunos ciudadanos han impedido hasta estos momentos que este Dictamen 95 sea aprobado, pero el ejecutivo insiste en obtener esta aprobación. Intenta nulificar los reclamos sustantivos a su iniciativa descalificando las formas en que se comportan cuando se les cierran las puertas del espacio público por antonomasia. Estos ciudadanos están dando una batalla hoy por el futuro, por nuestro futuro. En este estado de cosas que el gobernador persista intentando sacar adelante una legislación cuestionada por muchos puede tener un alto costo político para su partido. ¿Será por eso que inclusive entre los mismos diputados panistas se escuchan voces discordantes?

El Gobernador ganaría mucho si hiciera un alto en su ofensiva y se sentara a dialogar con los ciudadanos para diseñar un proceso de participación que permitiera llegar a una conclusión en la que la mayoría de la población estuviera de acuerdo. ¿Por qué no está interesado, en los hechos, en trabajar con la ciudadanía?

El Congreso también ganaría mucho si transparentara su actividad, y una manera de hacerlo sería invitando a ciudadanos como observadores de su quehacer cotidiano. En el corto plazo habría costos, pero en el mediano y largo plazo todos saldríamos ganando. ¿Por qué los gobiernos y los ciudadanos no somos solidarios y nos organizamos para construir un mejor futuro? ¿Tendrá que venir un terremoto a recordarnos las razones?

Imagen portada: una de las múltiples manifestaciones de ciudadanos, incluidos los convocados por Mexicali Resiste, en contra de la instalación de la cervecera de Constellations Brands en el Valle de Mexicali: Foto: internet/unoradio

*Jesús Francisco Galaz Fontes, es profesor de Ciencias Humanas en la Universidad Autónoma de Baja California (UABC)


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