¿Cómo nos afecta la forma en que nos alimentamos?

Comparte en redes sociales

Como parte de la 1ra Jornada de Salud, 2018, la profesora Pilar Iñiguez y el profesor Rodolfo E. Ramírez impartieron la conferencia “Come para vivir, no mueras por comer” el pasado 24 de abril en la Facultad de Ciencias Administrativas y Sociales de la UABC Unidad Valle Dorado, ello con el objetivo de lograr que se reconsidere la manera en que nos alimentamos.

Jessi Saunders / A los 4 Vientos

Los hábitos alimenticios normalmente se aprenden en casa, por lo que pensamos que esos hábitos son los correctos y los mejores para nosotros, pero no tenemos la garantía de que lo que estamos comiendo, o lo que estamos acostumbramos a comer, sea el mejor alimento.

Aunque tengamos el hábito de comer comida no saludable, podemos hacer un cambio, no nos tenemos que apegar a lo que ya conocemos.

Hoy en día estamos viviendo en un mundo en el que se quiere todo rápido.  Vivimos en una sociedad que quiere las cosas con rapidez, quiere estar ocupada y quiere poder hacer la mayor cantidad de cosas posibles en el menor tiempo. ¿Pero qué sucede con eso? Nos genera estrés y cansancio. Incluso estamos cambiando prioridades, pasamos menos tiempo con nuestra familia y amigos para dedicarle más tiempo al trabajo. Este tipo de situaciones no solo las hemos implementado en nuestra vida diaria, sino también en nuestra alimentación.

Ya no tenemos el tiempo, o no nos damos el tiempo para estar una hora dentro de la cocina y preparar un alimento saludable. Se nos hace más fácil ir a comprar comida que estará lista en diez minutos. ¿Pero qué sucede con estas decisiones respecto a nuestra alimentación? Generalmente cuando hablamos de comida rápida, terminamos optando por comida de bajo o incluso ningún nivel nutricional y alto en grasas, harinas, sal y azucares. Aunque no nos afecte instantáneamente, este tipo de alimentación tiene graves repercusiones a lo largo de la vida.

En el desayuno puede que no comamos una hamburguesa, o pizza, o comida rápida típica. Pero si nos comemos un burrito de tortilla de harina blanca, preparada con manteca, y huevos con chorizo adentro. Eso es lo que muchos de los estudiantes de la universidad comen en las mañanas.

Este tipo de dieta nos está llevando a un gran problema. México tiene un gran porcentaje de muertes causadas por enfermedades del corazón y por diabetes, que han sido ocasionadas por mala alimentación.

Haciendo cambios en el estilo de vida y forma de comer podemos revertir esas enfermedades, aseguró la profesora. Cuando decidimos comer una cosa, estamos también decidiendo no comer otra. Nuestro cuerpo necesita nutrientes para poder funcionar de forma correcta. Y desgraciadamente no todo lo que ponemos en nuestra boca nos aporta la nutrición requerida.

Así como no le pondríamos aceite quemado a nuestro carro como gasolina, pone de ejemplo la profesora, ¿porque le damos a nuestro cuerpo aceite quemado? El carro se va a descomponer, ¿qué nos hace pensar que a nosotros no nos pasará nada?

Iñiguez señala que existen muchos estudios médicos que demuestran que una dieta a base de plantas y granos integrales no solo nos van a ayudar a eliminar enfermedades, si no que las vamos a prevenir.

Existen muchos intereses por parte de las industrias de alimentos y de industrias médicas, en relación a la comida, manejan y manipulan la información que mejor convenga, para vender más, sin importar las consecuencias que esto traiga.

La profesora mencionó también que ella y el profesor Ramírez hacen una plática sobre los ingredientes de las comidas en la que enseñan a leer las etiquetas. Dijo que los ingredientes que aparecen en las etiquetas de comidas empacadas aparecen en el orden de cantidad que tienen en el producto. Un consejo que sugirió es prestar atención a los ingredientes de lo que consumimos y nos demos cuenta de lo que estamos poniendo en nuestro cuerpo. Es posible buscar en Internet que significan los ingredientes y que nutrientes nos aportan o que daño. Es mejor comer alimentos no procesados o lo menos procesados posibles. Si constantemente nos estamos alimentado de malas comidas, tarde o temprano vamos a vivir las consecuencias.

El profesor Ramírez comentó que, respecto a la salud, tienen más impacto las decisiones de estilo de vida que tomamos, que genes y factores ambientales. Comer bien y hacer ejercicio son vitales, no es necesario ir el gimnasio, caminar o tener una vida activa en general es suficiente para mejorar la calidad de vida.

Somos el resultado de las decisiones que tomamos respecto a nuestro estilo de vida.

 


Comparte en redes sociales