CLANDESTINO: Los centennials y milenials frente a las urnas.

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La generación Z o los centennial y los milenials, pueden definir la elección que se llevará a cabo, este próximo primero de julio: forman parte del 30% del electorado joven a nivel nacional. El problema es que nadie sabe cómo son los miembros de esa generación, qué les gusta o cuáles son sus intereses… No sabemos quiénes votarían o no, por primera vez este 2018.

Álvaro de Lachica y Bonilla* / A los 4 Vientos

Según varios estudios sobre actitudes y uso de las redes sociales, estos jóvenes, son una generación muy especial: son el grupo de la sociedad más digitalizado, que usa más dispositivos electrónicos, son adictos a las apps y quienes más horas utilizan las redes sociales. Además, en sus interacciones con el mundo digital son críticos, exigentes y promueven nuevos valores.

Este universo de los electores de 2018 será clave para definir quién será el próximo presidente de México.

De acuerdo con el listado nominal, hay 25 millones de electores de entre 18 y 29 años, y representan 30 por ciento de los 85 millones de votantes. ¿Cuál de los candidatos será más eficaz para capturar el voto de estos ciudadanos? Y sobre todo, ¿serán capaces de hacer que voten?

Adultos sí ejercen el derecho al voto. Foto: internet/ Eje Central

Los mayores de 50 años somos otro 30 % de la lista nominal, pero siendo que la mayoría sale a votar, nuestra participación pesa más que sólo tres de cada 10 votos.

Ante estos rasgos clave de quiénes son y cómo viven los centenials y millennials, las campañas de Anaya, López Obrador y Meade tendrán que construir un discurso y propuestas concretas que capturen la atención y el voto de estos jóvenes. Tendrán que competir en el mundo digital: su lenguaje en redes, sus videos, sus páginas de Facebook, sus tweets, serán digeridos por una generación que le tiene tirria a los políticos.

Hace seis años, en las elecciones del 2012, la mayor parte de los medios de comunicación tradicionales se empeñaron en decir que las redes sociales no eran representativas de los votantes y que, en esencia, eran dos universos totalmente autónomos y lejanos entre sí. Por ello, todo lo que se gritara en social media no tendría el menor efecto en el resultado de las votaciones y, por tanto, nadie era capaz de tomarlas en serio. Seis años más tarde aún no sabemos exactamente de qué manera van a influir las redes sociales en el proceso electoral que está iniciándose, desconocemos si podrán crear tendencias en la votación y si serán pieza clave de algún territorio disputado. Vamos, no todos los partidos cuentan con una plataforma política que regule su comportamiento digital.

No obstante, el panorama no es el mismo. Las tendencias han cambiado y los hábitos de consumo de medios digitales se han disparado. Lo que es un hecho es que estamos lejos de las circunstancias que vivimos en las pasadas elecciones, y para los centenials y millennials, los medios digitales y las redes sociales son su mejor fuente de información, para bien o para mal. Por ello, cualquier partido político, si desea crecer más allá de sus bases, tiene que salir a buscar el voto de los adolescentes digitales. La política digital no la tiene fácil. El camino está lleno de bots y troles pagados que limitan el alcance de cualquier candidato y merman su credibilidad hasta el suelo. Si a eso le sumamos la falta de experiencia en comunicación digital, el resultado puede ser desastroso para cualquier campaña.

Los jóvenes dieron ejemplo de solidaridad con los damnificados del sismo del 19 de septiembre de 2017. ¿Acudirán ahora a las urnas? Foto: internet

Es por ello que ahora mismo es de vital importancia ganarse a este sector de jóvenes, pero no con salarios rosas o despensas o cubetas de plástico y gorras, sino con propuestas reales, concretas y que estas sean viables. Porque mucho del abstencionismo electoral es porque los jóvenes piensan que la política electoral es sucia e ineficiente, o se encuentran decepcionados de los candidatos, en pocas palabras, están hasta la madre. Otros más no se sienten identificados ni tomados en cuenta por la clase política.

El verdadero cambio está en las manos de los jóvenes y no tan jóvenes, y hoy nos encontramos en un punto en que el que es posible cambiar la terrible abstención que desde hace años nos agobia.  

México ya no se puede permitir repetir malas historias, malos sexenios, malos gobernantes. El país está en un paradigma que le podría permitir un cambio de fondo, pero ese cambio requiere del apoyo y empuje de esos casi 20 millones de electores convocados a las  urnas,  el próximo primero de julio.  

Imagen de portada: Foto publicada en el blog de Andrés Núñez

* Álvaro de Lachica y Bonilla. Representante en Ensenada de la Comisión Ciudadana de Derechos Humanos del Noroeste, A.C. Correo electrónico: andale94@gmail.com


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