CLANDESTINO: Explicación no pedida… acusación manifiesta

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Estimado lector, no se pierda la conferencia de prensa -puede verla por las redes-, que dio hace unos días el gobernador de Veracruz, Miguel Ángel Yunes, cuando traía puesto un lujoso reloj de marca. Trató de ocultarlo precisamente cuando hacía uso de la palabra y todas las miradas estaban puestas en él. ¿Por qué quitarse el reloj si nada tenía que esconder?

Álvaro de La Chica Bonilla* / A los 4 Vientos

No faltó quién se diese cuenta del hecho y lo evidenciara en las redes sociales en donde de inmediato identificaron la joya, un reloj Richard Mille con un costo de seis millones de pesos.

El asunto se volvió viral y más tarde que temprano, el gobernador convocó a una rueda de prensa para aclarar lo que nunca hubo necesidad, diciendo que si se quitó el reloj era porque le molestaba, que no es de esa marca, que vale 30 veces menos y que se lo compró con su dinero. Yunes se ha deshecho en explicaciones, pero no conforme con eso amagó con demandar al periódico “El Universal” por haber difundido la información.

Mientras la gran mayoría de los mexicanos vive sus días pensando cómo hacerle para sobrevivir con lo justo, a nuestros políticos, lo que ganan, les alcanza para dejarse “cautivar” por los relojes. No es delito usar esta clase de joyas, bolsas de mano de marca, trajes…, con un valor que exceda lo que ganaría un trabajador en dos años, tomarse vacaciones en lugares exóticos, o comprar casas y apartamentos que serían la envidia de un magnate ruso, siempre y cuando se paguen estos lujos con recursos legalmente obtenidos.

Foto: Internet.

Cada quien puede usar su dinero en la forma que más le plazca. ¿Verdad? ¡Pues no! En el caso de funcionarios públicos, y gobernantes, tener acceso a estos lujos, aunque no sea mediante actos de corrupción, muestra una falta de sensibilidad ante la realidad de la extrema pobreza que se vive en el país.

Yo creo que el gobernador Yunes Linares, probablemente sí tiene el dinero para comprarse el reloj, el problema es que nuevamente se presenta en un momento en el que la credibilidad de nuestros gobernantes ha sido cuestionada por evidencias de posibles actos de corrupción, además parecería una falta de sensibilidad ante la realidad del país.

Por si fuera poco, al menos a 14 de los 16 secretarios de estado de esta administración, se les ha visto en un evento público portando relojes llamativos, pero sólo dos funcionarios incluyeron en su declaración patrimonial la propiedad de estos “símbolos de estatus”. Estos funcionarios presentan su declaración patrimonial y la mayoría incluye sus relojes dentro del concepto de “joyas” sin detallar su valor que más que económico, representa una forma de mostrar su poder.

Si la idiosincrasia de la clase política mexicana pudiera sintetizarse en un solo objeto, sería un reloj de muy alto costo, una pieza catalogada como joya, que no sólo es muestra de narcisismo y estatus, además muestra lo alejado que están los funcionarios de la realidad de una gran parte de la población empobrecida de este país.

Foto: El Universal

En el caso de el gobernador Yunes, explicó que se trata de un regalo. ¿Qué tan prohibido es para un político recibir un objeto? Lo que pasa es que hasta los regalos tienen que justificarse. Es decir, sí de pronto alguien que es funcionario o funcionaria, su padre le da un reloj de medio millón de pesos, tendría que aclararlo. Evidentemente si es de su padre o su madre puede ser aceptable, pero si el regalo es de un contratista, pues no lo es. Además, como funcionario público tiene una prohibición expresa de recibir regalos de ciertas cantidades.

Existen funcionarios,  y eso es perfectamente legítimo y válido, que tienen empresas. Entonces, tendrían que decir: ‘este año a mi empresa le fue lo suficientemente bien y aquí están las cuentas’. No obstante, la simple aparición de funcionarios en eventos públicos con supuestos relojes ostentosos que no aparecen en sus declaraciones patrimoniales ameritaría una indagación de la Secretaría de la Función Pública. Y de no hacerlo caería en omisión de sus responsabilidades.

Por eso se entiende la popularidad de José Mujica, ahora ex presidente de Uruguay, quien se transportaba en un “vochito”, tenía un perro que le falta una patita y lo que menos le preocupaba era su apariencia. ¿Se comenta o se critica la forma de vestir o la bolsa de mano de la canciller alemana Ángela Merkel? Lo que se señala de Merkel es su capacidad de gobernar y enfrentar los serios problemas económicos de su país. Lo mismo se dice de Michelle Bachelet, ex presidenta de Chile. Sería difícil encontrar algún gobernante de las grandes potencias presumiendo un reloj que cueste más de 300 dólares, debido al escrutinio político y de los medios de comunicación que atraería el portar algo “demasiado lujoso”.

La imagen personal de un gobernante debe de entenderse como una forma de comunicación política con el pueblo y los medios de comunicación. En un país, donde uno de los programas principales del gobierno es abatir la pobreza, estos gobernantes ya sean hombres o mujeres, deciden lucir esta clase de accesorios, vestir de una forma, o acceder a servicios y bienes que claramente caen en la categoría de lujos, obviamente indignan y crece el repudio en contra de ellos.

* Álvaro de Lachica y Bonilla. Representante en Ensenada de la Comisión Ciudadana de Derechos Humanos del Noroeste, A.C. Correo electrónico: andale94@gmail.com


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