Cicese reporta importantes avances en novedosa inmunoterapia para contener metástasis de células cancerosas a huesos

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Un grupo de investigación del CICESE publicó un artículo que podría justificar el uso de inmunoterapias (y de células “T” activadas) para eliminar células cancerosas, prevenir la formación de osteoclastos y la pérdida ósea por metástasis (cambio de células) en pacientes con tumores malignos.

 

El equipo científico, en participan estudiantes de posgrado que han recibido premios y apoyos internacionales, que mantiene colaboraciones con instituciones nacionales y de Estados Unidos, y que a finales de mayo publicó este artículo, el primero que presenta muchos de los resultados logrados en esta novedosa línea de investigación (Cortesía).

 

Todos@Cicese / Edición de 4 Vientos

Imagen destacada: Metástasis de cáncer de próstata en los huesos de las piernas (Everyday Health)

 

Ensenada, B.C., México, viernes 15 de julio de 2022.- Se trata de un equipo adscrito al Departamento de Innovación Biomédica que lideran los doctores Pierrick Fournier y Patricia Juárez, quienes desde 2014, en que ingresaron al CICESE, buscan caracterizar el efecto del sistema inmune en la metástasis ósea y desarrollar (o adaptar) estrategias de inmunoterapia para disminuir o brindar tratamiento en estas metástasis.

El artículo Bone microenvironment-suppressed T cells increase osteoclast formation and osteolytic bone metastases in mice, se publicó el 30 de mayo en la revista Journal of Bone and Mineral Research (JBMR), según informó el doctor Fournier.

De los autores, ocho son personal del Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada (CICESE), uno de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y dos de instituciones educativas de los Estados Unidos.

En el artículo se establece que “el cáncer de mama, próstata y pulmón tienen algunas de las incidencias y prevalencias más altas del mundo, y cuando los pacientes alcanzan una etapa avanzada, es probable que tengan metástasis en los huesos: alrededor de 40% de los pacientes con cáncer de pulmón y más de 70% para cáncer de mama o de próstata.”

Agrega que la aparición de metástasis óseas disminuye la esperanza de vida de los pacientes y su calidad de vida con el desarrollo de eventos relacionados con el esqueleto, como fracturas, compresión de nervios o dolor intenso.

 

“Desafortunadamente, las terapias actualmente aprobadas para las metástasis óseas solo son paliativas y parecen tener poco o ningún efecto sobre la supervivencia general de los pacientes. Por lo tanto, necesitamos explorar y probar nuevas estrategias para prevenir o tratar las metástasis óseas”.

 

Cortesía.

 

Destaca que las inmunoterapias tienen como objetivo aumentar o activar las células inmunitarias, como las células T, contra las células cancerosas y son una estrategia prometedora para los pacientes con cáncer.

En las primeras etapas de sus investigaciones, alrededor de 2006, cuándo el doctor Fournier realizaba una estancia en la Universidad de Virginia, comprendió que no sería fácil encontrar este tipo de estrategias empleando linfocitos T, porque estas células algunas veces contribuyen a la destrucción de las articulaciones y del hueso, como en el caso de la artritis reumatoide.

 

“Sabía que necesitaba encontrar un buen balance entre cómo controlar a los linfocitos T, y ver qué pasaba cuando se infiltran en la metástasis”.

 

Retomó esta línea de investigación cuando ingresó al CICESE (junto con Patricia Juárez). Con un proyecto inicial aprobado por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT), un laboratorio provisto con equipos de última generación, y el apoyo de estudiantes del posgrado en Ciencias de la Vida del CICESE, logró caracterizar en laboratorio diferentes mecanismos relevantes para la aplicación de inmunoterapias.

Lo resume así:

1.- Los linfocitos T, células de la respuesta inmune y blanco de muchas inmunoterapias, aunque deberían atacar a las células cancerosas y disminuir los tumores, no funcionan así en el hueso; más bien apoyan a la destrucción del hueso y al desarrollo de la metástasis ósea de cáncer de mama.

 

Célula T activada (imagen de British Society for Immonology).

 

2.- Si se logran activar a los linfocitos T, caracterizaron que éstos pueden inhibir a los osteoclastos que reabsorben el hueso. Desafortunadamente, el microambiente de la metástasis ósea impide esta activación.

3.- Se determinó cómo la presencia de las células cancerosas causa el aumento, en los huesos, de poblaciones de células especializadas en la inactivación de los linfocitos T.

4.- Se intentó quitar estas células utilizando medicamentos empleados en otros tipos de enfermedades (estrategia de reposicionamiento de medicamentos que puede permitir una aplicación en la clínica más rápida que el desarrollo de nuevas moléculas), desafortunadamente sin éxito hasta ahora.

5.- Se identificó una de las células inmunosupresoras, las células de origen mieloide supresoras monocíticas, y se demostró cómo son más eficientes que otras para inhibir los linfocitos T y cambiarse en osteoclastos.

6.- Finalmente, el equipo encontró que casi todas estas células producen una proteína llamada PD-L1 (programmed death-ligand 1) conocida por unirse a los linfocitos T, e inhibirlos. Existen anticuerpos que neutralizan PD-L1 y, aunque no se logró probarlos, se podrían usar en pacientes con metástasis óseas con estas características, ya que cuentan con aprobación.

Este resumen complementa la principal conclusión que se presenta en el artículo: “Por lo tanto, la activación de las células T mediante la inmunoterapia no solo podría ayudar a las células T a eliminar las células cancerosas, sino que también podría prevenir la formación de osteoclastos y la pérdida ósea asociada a las metástasis óseas en pacientes con cáncer.”

 

Tibia de ratón con metástasis osteolitica visualizada por radiografía (izquierda) y reconstrucción en 3D por tomografía computarizada (derecha) (Foto: Cortesía).

 

En los ocho años que tiene en el CICESE, otros artículos han salido de este grupo de investigación, pero es éste el que logra resumir una buena historia, académicamente hablando.

 

Ha sido complicado porque esperábamos que el sistema inmune ayudaría a luchar contra las células cancerosas y nos dimos cuenta que no, y quisimos entender los mecanismos de lo que estaba pasando; por qué no funcionaba en buenas condiciones.”

 

El artículo concluye: “Y más allá de eso, (investigamos) qué podemos hacer para cambiar estas condiciones para intentar re-orientar y tener un sistema inmune que funcione bien en estos casos.”

Para conocer la historia completa, visita: https://bit.ly/3mVVB1Q


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