Carta de Rumbos: Tierra Final (Audio musical)

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Esta es la última parte de la cantata Tierra final para soprano y orquesta de Daniel Catán, con libreto mío tomado del poemario del mismo nombre (Premio Nacional de Poesía Ciudad de la Paz, Manuel Torre Iglesias, 1980).

La Sala Netzahualcoyotl (MX City)

Jorge Ruiz Dueñas* / 4 Vientos / Foto principal: Youtube

El libro y la Cantata pretendieron ser un homenaje a la península de California. La obra fue un encargo de la UNAM para celebrar su 75 aniversario en 1985. Los sismos de ese año pospusieron el estreno hasta el 7 de marzo de 1986 en la “Sala Nezahualcóyotl”, con la Orquesta Filarmónica de la Universidad Nacional Autónoma de México bajo la dirección de Enrique Diemecke y la soprano María Luisa González Tamez.

Daniel fue un buen compositor de óperas y amigo leal. Su última obra fue estrenada por Plácido Domingo. Un día, demasiado pronto, decidió literalmente quedarse dormido con la muerte cuando trabajaba en una nueva ópera.

El archivo es una “remasterización”, realizada por mi hijo Bruno, del Concierto extraordinario efectuado el 17 de septiembre de 1989 en la  bajo la dirección de Ramón Shade y la soprano María Luisa Tamez.

Sólo va la última canción con el poema titulado “Volveré”.

Al terminar el año y la incertidumbre de llegar a concluir el siguiente, se la envío a los amigos con la esperanza de verlos a todos de nuevo en cualquiera de sus versiones: física, telemática, por sus obras, su música, su voz o sus palabras. Toda versión de la existencia será bien recibida ante la finitud.

 

 

Volveré

 

Volveré cuando las lluvias invernales deslavan la tierra

y los muertos salen a la superficie,

cuando la brisa humedece las calles y el fango ensucia las

ropas del asueto,

cuando las campanas tañen

y amordazan los ruidos vitales de los muelles,

cuando el mar recupera sus riberas

y fluye el agua como un estado de ánimo,

cuando los buques se desahucian tierra adentro

y su óxido da albergue a las criaturas.

 

Volveré con los pájaros que han roto sus miembros

mientras la especie ronda su agonía,

con la erupción dulce del desierto

y la boca florida de los cactos;

con las serpientes que bajan al litoral

para ser devoradas frente al mar,

con los ballenatos de piel limpia

y su primer instinto de buscar el ártico,

con las fiestas rituales de los pescadores

y la música perdida en los esteros;

con mis hijos, de nuevo

navegando en el sol mágico de enero.

 

Volveré como las dragas que remueven los bajos

lentamente.

Volveré a las brechas de la costa,

a los cañones poblados de alisos sobre la ruta perdida del

océano,

a las misiones olvidadas en el camino de los minerales,

a los islotes que irrumpen en el paisaje marino,

a las cosas sencillas y a la arena.

Volveré para sentirlo todo nuevamente,

para enraizar entre los mangles,

para cambiar los ojos por guijarros,

para secarme en los estiajes amarillos,

para encontrarme de nuevo con la muerte

y en el filo del silencio desnudar mi carne,

y en el meandro desgarrado de las aguas corroerme,

y ser en la miseria de los guanos descompuestos,

y caer más y más en las grutas bocazas de mi infierno,

de mi tierra final, irredenta, inextinguible.

 

*Jorge Ruiz Dueñas (1946). Poeta, ensayista, novelista con 39 obras publicadas. Premio Nacional de Poesía Ciudad de la Paz (1980); Premio Nacional de Periodismo (1992); Premio Xavier Villaurrutia (1997). Su obra se difunde en Francia, Brasil, Chile, Estados Unidos y Marruecos donde publicó Las noches de Salé en árabe y francés. Ha sido miembro del Sistema Nacional de Investigadores en Ciencias Sociales y Humanidades; secretario general de la Universidad Autónoma Metropolitana; secretario técnico del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes; gerente general del Fondo de Cultura Económica y director general del Instituto Mexicano de la Radio, los Talleres Gráficos de la Nación y el Archivo General de la Nación.

Ensenada, B.C., México, martes 29 de diciembre del 2020.


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