Canon de belleza y sus orígenes: un recorrido sociohistórico por la estética humana

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La belleza, al contrario de lo que podría pensar el sentido común, no es algo definido e inamovible, sino que su apreciación está delimitada por una construcción sociohistórica. Esto quiere decir que la percepción de lo estéticamente agradable no depende de patrones de belleza homogéneos y absolutos, sino que a lo largo de la humanidad lo concebido como “bello” ha variado según los códigos de belleza particulares de cada época y cultura.

Iván Gutiérrez / A los 4 Vientos

Viernes 8 de diciembre del 2017.- Tarde de otoño en que los vientos de Santa Ana han provocado incendios por doquier y destellos eléctricos entre las personas. Un refugio perfecto para estas condiciones climáticas adversas es el Foro Cultural Libromar, espacio literario que hoy es ocupado por una exposición muy interesante para cuestionar lo que consideramos bello y feo: El canon de belleza y sus orígenes, donde alumnos del 1er semestre de Cosmetología e Imagen de UNIFRONT ponen en práctica lo aprendido en la materia “Estética Corporal”.

“El día de hoy los chicos nos traen una muestra de lo que fue el canon de belleza en civilizaciones antiguas como son las culturas egipcia, maya, griega y romana. Esta carrera utiliza la historia del arte para estudiar todo el entorno que ha influenciado en la creación de la percepción de la belleza, y hay datos muy interesantes, por ejemplo, cómo las condiciones climáticas en Egipto llevaron a la gente a bañarse hasta 3 veces al día y depilar sus cuerpos”, comparte Omar Domínguez, el profesor responsable de llenar de conocimientos a todos los jóvenes hoy aquí presentes.

El primer stand que se encuentra uno al internarse en Libromar corresponde a una carpa color arena adornada con retratos egipcios, una imagen de Isis (diosa egipcia de la belleza y la fertilidad) y la recreación de una peluca de rastas egipcia elaborada con pelaje animal. Al interior los estudiantes desarrollan la construcción estética de esta cultura:

“Los egipcios basaban su percepción de la belleza a partir del culto a sus dioses y la higiene. Por ello se depilaban todo el cuerpo, incluyendo cabeza, cejas y pestañas. A partir de esto comenzaron a utilizar el delineador (se les atribuye su invención), al que llamaban Col (mezcla de carbón molido, hueso de dátil y otras sustancias minerales oscuras), primero como anti-refractante solar, para luego convertirse en una costumbre de connotaciones estéticas”, comparte un joven con atuendo egipcio (delineador, peluca, joyas, vestimenta).

Conforme avanza la exposición aprendo que los egipcios solían moler piedras preciosas para usar el polvo como sombra, además de que fueron ellos quienes implementaron la manicura y la pedicura al mezclar mirra con incienso y otros materiales. La síntesis que me llevo de este primer stand es que la higiene y la salud, aunado a la aspiración de parecerse a sus dioses, era lo que dictaba la percepción estética de una cultura donde tanto hombres como mujeres se maquillaban.

Prosigo el recorrido de esta tarde con el módulo de la cultura maya como segundo destino ubicado en la habitación con ventanas al boulevard Lázaro Cárdenas. En este espacio rebozan esculturas mesoamericanas, molcajetes, jarrones, fotografías, pelucas, trípticos informativos, una lona de Chichén Itzá y una pantalla con la que jóvenes entusiastas explican cómo los mayas, al igual que los egipcios, relacionaban la belleza con la aspiración de asemejarse a sus dioses:

El estrabismo era considerado un rasgo de clase porque se asemejaba al rey sol, y así la mayoría de su estética tenía la intención de asemejarse a sus dioses; Hay que recordar que sus deidades en su mayoría no eran humanos, sino figuras fantásticas, animales o la unión de diferentes criaturas”, explica una chica de cabello decolorado.  

Pioneros en el arreglo dental (incluido el limado dental y la incrustación de piedras preciosas como reflejo del poder adquisitivo), los mayas solían tener peinados muy elaborados, explican las expositoras, agregando que ponían énfasis en acentuar la frente y crear tocados con flores, plumajes y aves. Una de las chicas con la cara maquillada (al “estilo maya”) luce un peinado como el descrito por las universitarias, y tomando de la mano a una pequeña la guía al área infantil que han puesto para que niños y niños puedan armar su propio penacho maya.

Los mayas también fueron pioneros en la escarificación, un método para remover la piel y crear cicatrices con diferentes diseños tanto en el rostro como en los brazos. Esto obedecía a un canon de belleza que consistía en técnicas para modificar su aspecto físico”, concluye la joven.

Camino en dirección al otro extremo del Foro Cultural Libromar (con orientación hacia la calle primera) y doy con un espacio que esta noche ha sido adornado por columnas dóricas y jónicas, telas blancas y letras doradas que forman la palabra “Griegos”. Al llegar a este módulo una joven me entrega un pergamino de apariencia antigua, y al avanzar un poco más otra estudiante me platica del canon estético griego:

La cultura griega era muy vanidosa, y su forma de percibir la belleza dependía en gran parte de la simetría, ¡todo lo medían! Según los griegos, para que la altura humana fuera perfecta debía medir 7 cabezas, y en general un cuerpo era considerado bello cuando todas sus partes eran proporcionales a la figura entera”.

La estudiante expone entonces que los griegos no toleraban la masa corporal (“si eras gordo eras discriminado”), y por el contrario, los hombres aspiraban a cuerpos altos y musculosos, mientras las mujeres deseaban cuerpos delgados con pechos pequeños. De igual manera, la piel pálida y el cabello rubio era símbolo de riqueza, prestigio y poder, mientras que el perfil griego era el aspecto de mayor estatus estético.  A continuación la joven agrega un dato curioso: “Los hombres tenían que tener el pene pequeño, porque tenerlo grande era una aberración. De hecho a sus enemigos los dibujaban con un pene grande”.

Siguiendo el recorrido por el módulo una joven de atuendo griego explica aspectos de la vestimenta de esta cultura: “Tener el cabello largo y suelto era sinónimo de libertad y soltería; quienes estaban comprometidas se lo agarraban con diademas o chongos. Tener el cabello corto era para las esclavas. Algo interesante es que los griegos querían parecerse a sus dioses, entonces buscaban teñirse el cabello de rubio a como diera lugar”.

El siguiente espacio de este canon corresponde a los materiales que utilizaban los griegos para “embellecer” su apariencia, entre los que destacan el pelo de animal, moscas y hormigas, aceite de orégano, aceite de oliva y la arcilla, utilizados como humectantes, labial, sombras y demás.

El último viaje en el tiempo de esta exposición corresponde a la cultura romana, exhibida sobre el escenario de Libromar donde tantas veces se han presentado libros, conciertos, stand ups, monólogos, obras de teatro, conferencias y todo tipo de eventos. En esta ocasión el lugar ha sido adornado por sillones, colchones, espejos y telas que nos transportan a otra era: “¡Bienvenida a Roma!”, comenta una joven al ascender a este módulo de aprendizaje.

Las mujeres romanas eran de constitución pequeña y delgada pero robustas, tenían las caderas pronunciadas y los muslos anchos, mientras que los hombres al igual que los griegos, eran musculosos, gozaban de una abundante cabellera y tenían las piernas largas”, comenta una estudiante de atuendo romano.

A continuación un joven explica la composición y usos cosméticos que los griegos le daban al polvo de arroz, la azurita, el cinabrio y la celadonita. El universitario explica entonces cómo los romanos, al no tener espejos de vidrio, utilizaban materiales de metal como el cobre o a plata para apreciarse, mismos que primero tenían que pulir para darles brillo. Antes de retirarme del último stand los jóvenes me regalan un tríptico informativo junto con un par de dulces y una pequeña tarjeta con la leyenda de ¡Gracias por su visita!.

Termino así el recorrido por los cánones de belleza de esta noche, en lo que ha representado un gran esfuerzo de los estudiantes por crear un pabellón de historia estética muy interesante.

Esta carrera está innovando, porque lo que antes era meramente un oficio técnico ahora ya va a ser una licenciatura que les permita salir con un perfil empresarial. La idea es darle a los universitarios una educación que les facilite una proyección internacional”, comparte a este medio Alma Rosa San Martín, directora de UNIFRONT, institución responsable de que esta noche visitar el Foro Cultural Libromar represente un aprendizaje condensado sobre nuestra forma de percibir lo bello.

Transmisión en vivo de recorrido por la exposición: 

https://www.facebook.com/4vientos.net/videos/1816300245109201/


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