Pescadores deportivos de California pagan a México 90 dólares por capturar “lo que caiga” en la península

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La Comisión de Caza y Pesca de California ordenó la suspensión por cinco años de la licencia de Pacific Star Sportfishing, Inc., un operador de embarcaciones recreativas de pesca deportiva con base en San Diego que trabaja de manera ilegal en santuarios marinos del sur de California, y parece hace lo mismo en aguas del Pacífico Norte bajacaliforniano porque aparentemente no cuenta con permisos de ingreso y pesca en la zona.

Javier Cruz Aguirre / A los 4 Vientos

Ensenada, B.C., a 16 de febrero del 2018.- Se trata de una compañía  que cometió numerosas violaciones, incluida la pesca furtiva dentro de la red de Áreas Marinas  Protegidas (MPA, por sus siglas en inglés) de California, actividad que también pudo hacer en las aguas circundantes a las islas Coronado y Guadalupe a cambio de pagar 90 dólares al gobierno mexicano por cada pescador que viajó en su embarcación a capturar “lo que caiga”, a decir de pescadores ribereños y cooperativistas bajacalifornianos.

La decisión se tomó después de los argumentos orales escuchados en la reunión de la Comisión que se realizó en Sacramento el pasado 7 de febrero.

En una operación encubierta y posterior abordaje por oficiales hecha en 2013, los representantes del Departamento de Pesca y Vida Silvestre (CDFW, por sus siglas en inglés), observaron 18 violaciones que incluyeron la pesca furtiva en zonas marinas protegidas del Sur de California, exceso en los límites de posesión de varias especies de peces, uso de métodos ilegales para capturar pescado y no informar los recuentos exactos en las bitácoras de pesca.

Con base en estas violaciones, el CDFW en California presentó una acusación contra Pacific Star ante la Comisión, y solicitó a ésta suspender la licencia del buque pesquero comercial de pasajeros.

“El uso ilegal de nuestros recursos marinos, especialmente en las MPA, socava el trabajo incansable de las fuerzas del orden público, los científicos, el público y los pescadores en California”, dijo el presidente de la Comisión, Eric Sklar.

“La Comisión tuvo suficiente tiempo para revisar la acusación del departamento y esperamos que esto sirva como un mensaje de que no tomamos a la ligera este tipo de violaciones, y aseguraremos que los responsables sean castigados”, agregó en un comunicado de la CDFW.

La decisión de la Comisión se dio luego de una audiencia de dos días entre los comisionados del Departamento californiano, los abogados de Pacific Star y un grupo de organizaciones ambientales ciudadanas que encabezaron las denuncias contra la empresa, reunión que se realizó en 2017 y condujo un juez de Derecho Administrativo a nombre de la Comisión.

El magistrado finalmente propuso que la Comisión suspendiera la licencia por dos años, pero con solo los primeros 90 días de vigencia si Pacific Star cumplía con ciertos términos de libertad condicional.

La Comisión rechazó la propuesta por “inadecuada” y dio a la CDFW y a Pacific Star 15 minutos el 7 de febrero para discutir sus posiciones, lo que resultó en la suspensión de cinco años que nunca antes había sido emitida por la oficina de Caza y Pesca.

 

AMBIENTALISTAS, DE PLÁCEMES

Tras conocer la histórica sentencia, Serge Dedina, Director Ejecutivo de Costasalvaje (WILDCOAST), una de las varias organizaciones de conservación responsables de la creación de la red de MPA de California en 2012, y desde entonces gestora y garante de la efectividad de la red, manifestó:

“La decisión de la Comisión de Caza y Pesca de suspender la licencia de Pacific Star envía un fuerte mensaje de que California no tolerará la caza furtiva en nuestras áreas marinas protegidas. La gran mayoría de los pescadores siguen las reglas y los pasajeros de los barcos deberían poder confiar en el capitán y la tripulación para mantenerlos en el lado correcto de la ley”.

La organización ambientalista informó que Pacific Star Sportfishing fue acusado por primera vez en los Tribunales Superiores del Condado de Los Ángeles y Santa Bárbara (California), y multado con solo cuatro mil 700 dólares, cantidad ridícula si se toma en cuenta que según su sitio web, el operador recauda entre seis mil a 11 mil 500 dólares por un viaje de 2.5 días.

“Mis voluntarios y yo vemos de primera mano todos los días cuán importantes son los ecosistemas sanos y las poblaciones de peces para el turismo, la pesca comercial y la recreación”, dijo Angela Kemsley, coordinadora del programa estatal MPA Watch.

Agregó: “Los barcos de alquiler como Pacific Star se ganan la vida con estos recursos. Es en el mejor interés de todos que sigan las reglas diseñadas para protegerlos”.

El anuncio de viajes para pescar “pelagicos mayores” en aguas mexicanas, el 15 de febrero del 2018, ocho días después de que se canceló a la empresa su licencia trabajo.

 

¿Y EN MÉXICO?

A los 4 Vientos consultó este día la página virtual de la empresa y constató que anuncia viajes de pesca de uno a tres días a diversos destinos del Sur de California y  “mares mexicanos”, por los que cobra tarifas que van de los dos mil 900 a los 12 mil 500 dólares, partiendo del puerto de San Diego que se localiza aproximadamente 150 kilómetros al norte de la ciudad de Ensenada, Baja California.

También examinó en la Coordinación General de Puertos y Marina Mercante de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), el “Padrón de permisos para la prestación de servicios en vías navegables, con embarcaciones en navegación interior o cabotaje” (transporte de pasajeros, turismo náutico y crucero turístico), que incluye permisos de pesca dentro del concepto “Turismo Náutico”, y no encontró nada a favor de Pacific Star en el periodo que va de enero 2010 a enero 2018.

También el padrón de permisos de pesca en México a embarcaciones extranjeras de la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca (CONAPESCA), y tampoco encontró autorización para la compañía californiana que opera una embarcación para transportar hasta 32 pescadores deportivos por viaje.

Al buscar información de archivo acerca de  la pesca ilegal de barcos extranjeros en aguas del Pacífico peninsular, A los 4 Vientos encontró que en mayo de 2013 la Cámara Pesquera de Baja California se pronunció en contra del Manifiesto de Impacto Ambiental (MIA) que la  agrupación civil Terra Peninsular solicitó para que 13 navíos de San Diego –ninguno de ellos el Pacific Star- ingresaran a las aguas circundantes de la Isla Guadalupe “para ejercer la pesca comercial disfrazada de deportiva”.

Juan Morán Sánchez, entonces presidente de la Cámara Nacional de las Industrias Pesquera y Acuícola de Baja California, denunció: “La Conapesca reconoce la actividad de 150 embarcaciones que realizan pesca en un área protegida como es Isla Guadalupe, y con las 13 adicionales que plantea Terra Peninsular, el desgaste y el saqueo a nuestro mares se convertiría en legal si Semarnat otorga los permisos”.

Tres años después, la compañía Naviera Turística del Pacifico S.A. de C.V., con registro comercial de “agencia de viajes” y con al menos seis permisos federales para realizar recorridos turísticos y pesca deportiva en el archipiélago Revillagigedo, así como en la porción sur del Mar de Cortez y el Pacífico peninsular, pidió al gobierno mexicano permiso ambiental para capturar diversas especies de túnidos en la Reserva de la Biosfera Isla Guadalupe.

La empresa, con sede en La Paz, Baja California Sur, ligada a la Asociación de Pesca Deportiva de California (Sportfishing Association of California), a la cual pertenece Pacific Star y principal concesionaria del gobierno mexicano para la observación turística del tiburón blanco en la Isla Guadalupe, el territorio nacional más apartado al Noroeste de México, hizo su petición al gobierno federal el 14 de abril.

Fue la tercera ocasión en que la compañía presentó un MIA en las oficinas delegacionales de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), y en ninguna ocasión incluyó a Pacific Star Sportfishing como solicitante.

Una invitación más para ir de pesca “deportiva” con seguridad en aguas mexicanas

 

“LO QUE CAIGA” POR 90 DÓLARES

Pero fue 2017 el año que reveló el tamaño del problema de la pesca furtiva que realizan los pescadores deportivos abordo de las naves que parten de San Diego.

El 24 de marzo pescadores cooperativistas que operan en Bahía Magdalena y el Golfo de Ulloa – Puerto Adolfo López Mateos, San Carlos, Las Barrancas y San Juanico- denunciaron la presencia de decenas de embarcaciones extranjeras con hasta 30 o más pescadores que capturan y se llevan grandes volúmenes de peces picudos (vela, espada y marlín), jureles, dorados, atún, wahoos “y lo que caiga”.

Florencio Aguilar, Luis Camacho y Humberto Arias, dirigentes cooperativistas y ribereños en Ulloa, manifestaron a medios sudcalifornianos que las naves “de pesca deportiva, pero que en realidad realizan capturas comerciales por el número de peces que atrapan”, tienen entre 7 a 20 años haciendo esa actividad.

“Los mega yates se fondean a una distancia aproximada de 20 millas o más de la costa, en los bajos El Teti, el 23, el Tío Sam, el 38, el 13 y otros, justamente en los sitios donde los pescadores ribereños y cooperativistas llevan a cabo sus actividades”.

Un mes después, César Estrada Neri, delegado de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) en Baja California Sur, informó que los barcos extranjeros provenientes de San Diego que hacen pesca deportiva en las costas occidentales de la península, pagaban a la Conapesca aproximadamente 90 dólares por cada pescador.

“Solo se les permite sacar un determinado número de piezas, exclusivamente para consumo de sus familias y no para comercialización”, afirmó el funcionario, quien no identificó al barco Pacific Star como uno de los que operaban legalmente en la zona.

Una de las embarcaciones deportivas de San Diego que operan tradicionalmente en la Bahía Magdalena y el Golfo de Ulloa. Impresiona el número de pescadores abordo (El Sudcaliforniano).

En ese año, de acuerdo con registros de la Conapesca en San Diego, California, puerto en donde el gobierno mexicano vende los permisos de pesca deportiva, eran 18 las embarcaciones “que operan desde hace años en los litorales que van desde islas Coronado hasta bahía Magdalena”. De ellos cuatro operaban todo el año y el resto trabajaba solo durante los meses de junio, julio y agosto.

Ningún permiso era para Pacific Star.

“El viaje a bordo de estos grandes yates dura aproximadamente siete días, tiene un costo de entre 3,000 y 3,500 dólares por turista y cada embarcación trae hasta 20 pasajeros”, destacó la dependencia federal mexicana.

En contra de esta visión enaltecedora de la cuestionable actividad extractora hecha por el funcionario, armadores de pesca deportiva de Ensenada y La Paz denunciaron que en virtud de que ese turismo salía de San Diego y regresaba a esa ciudad sin tocar ningún puerto en la península, la Conapesca debía obligar a las compañías extranjeras “a que al menos hagan una estadía local de dos días por cada viaje, a fin de que generen derrama económica entre prestadores de servicios y empresas” en la región.

La respuesta de la Conapesca fue anunciar -en noviembre pasado- que obligaría a las embarcaciones extranjeras a instalar un dispositivo satelital para dar seguimiento a sus rutas desde la oficina de la dependencia federal en Mazatlán, Sinaloa, “tal y como aplica en el caso de barcos de pesca comercial”.

Hasta hoy la Conapesca no cumple su promesa y sólo acciones como las que emprendió la Comisión de Caza y Pesca de California contra Pacific Star Sportfishing, Inc., de paso ponen a salvaguarda la actividad pesquera deportiva y comercial en las aguas patrimoniales mexicanas en Baja California.


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