Calentamiento global: la catástrofe olvidada (por ahora)

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El Observatorio de Mauna Loa en Hawai, ha estado estudiando la atmósfera desde hace casi seis décadas. El 10 de marzo anunció que 2015 fue el año en que más han aumentado las emisiones de bióxido de carbono (CO2). En febrero de 2016, el nivel promedio global de CO2 atmosférico llegó a 402.59 ppm (partes por millón).

Joaquín Bohigas / La Quincena de la Ciencia

Antes de la Revolución Industrial (hacia 1800), el CO2 atmosférico promediaba 200 ppm. La última vez que hubo un aumento sostenido de CO2 fue hace 17 mil años, cuando aumentó 80 ppm en seis milenios.

Hay evidencias de que los niveles de CO2 han estado aumentando más rápidamente que en los últimos cientos de miles de años, si no es que más. Este crecimiento explosivo es producido por actividades humanas, que además han amplificado los efectos de fenómenos naturales como la corriente de El Niño.

Dada la situación actual, es probable que al terminar este siglo aumente más de dos grados la temperatura global, que el nivel del mar suba al menos un metro, que se desertifiquen vastas zonas en las que hay grandes superficies de cultivo y que aumente la intensidad de fenómenos meteorológicos extremos.

Los estados de la frontera norte, particularmente Baja California, ocupan una de las zonas más sensibles al cambio climático y se espera que la escasez de agua se intensifique hasta alcanzar niveles inhabitables.

Algunos piensan que el problema de fondo es que el sistema capitalista está en conflicto con las leyes de la naturaleza, lo que significa que no se resolverá mientras no haya un compromiso político individual y colectivo.

Las jerarquías corruptas producen sociedades mentirosas.

Imagen: Bellomagazine).

Imagen: Bellomagazine).

¿Cuándo decidimos que no es (tan) malo decir una mentira? Quizá lo hacemos al ver que las personas poderosas reciben un premio cuando las dicen.

En un estudio publicado el 9 de marzo en la revista Nature, Simon Gächter y Jonathan Schulz descubrieron que la gente está más predispuesta a mentir si vive en un país con altos niveles de corrupción y fraude.

Este resultado es consistente con estudios que muestran que los actos antisociales (tirar basura, hurtar, escandalizar) pueden desencadenar este tipo de conductas.

Gächter y Schulz viajaron a 23 países para medir la honestidad a nivel individual. Para ello, le dijeron a estudiantes de preparatoria que tiraran un dado y reportaran el número que salió, en el entendido de que recibirían una cantidad de dinero igual a este número (de uno a cinco “pesos”) y que no recibirían un premio (cero “pesos”) si el número era seis. Los estudiantes podían reportar cualquier cosa, porque sabían que los investigadores no veían que número había salido. Obviamente, los más mentirosos se llevaron más dinero.

Sin ser una norma general, los estudiantes de países europeos fueron menos deshonestos. Hubo más mentirosos en los países más corruptos y pobres, como Marruecos, Tanzania y Kenya.

Hay que hacer notar que la preparatoria no es un privilegio en un país rico, pero si en los países más pobres. Hace tiempo, el presidente Peña Nieto dijo que “la corrupción es un cáncer social que no es exclusivo de México”. Es cierto, la corrupción es un mal universal. Pero hay diferencias importantes. En cuanto a honestidad, México ocupa el lugar 95 de un total de 160 países que fueron evaluados en 2015 por Transparencia Internacional. El estudio de Gächter y Schulz indica que nuestra corrupta oligarquía política, económica e intelectual, es mayormente responsable de las flaquezas morales de todos los mexicanos.

Ingeniería genética para combatir malaria, dengue, zika …

Imagen: Internet.

Imagen: Internet.

Algunos subgéneros de mosquitos Anófeles y Aedes (en griego sus nombres significan inútil y odioso), son portadores de las enfermedades virales que tienen un mayor impacto en la salud pública: dengue, malaria, fiebre amarilla, zika y chicunguña, entre otras.

Se estima que la picadura de estos moscos infecta a más de 500 millones de personas anualmente. Estas resultan en más de un millón de muertes al año e incontables tragedias personales, como la microcefalia infantil.

Hasta hace poco, estas enfermedades estaban confinadas en el subtrópico, principalmente el África subsahariana. Gracias al comercio mundial y al calentamiento del planeta, estos moscos se han empezado a multiplicar en el sur de Estados Unidos y Europa.

Los métodos tradicionales (insecticidas, desecación de estanques, redes) para contener su propagación y la de estos virus, han sido insuficientes. Tampoco se han encontrado vacunas eficaces. En los últimos cinco años han diseñado nuevos tipos de estos subgéneros de mosco, que son inmunes al virus o portadores de un gen que extermina a sus descendientes.

El 10 de marzo el gobierno de Estados Unidos autorizó la diseminación de millones de mosquitos exterminadores en una región de la Florida en donde las condiciones son particularmente favorables para su reproducción.

Preocupados por las consecuencias que puedan tener estas creaciones genéticas, miles de personas han expresado su desacuerdo con esta prueba de campo, a pesar de que las autoridades sanitarias mundiales, regionales y nacionales han expresado su beneplácito hacia este revolucionario remedio a este terrible problema ancestral.

Es probable que la resistencia disminuya cuando inevitablemente se propaguen el dengue y el zika en los Estados Unidos.


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