Baja California: ¿Un Congreso desestabilizado?

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El diputado Ignacio García Dworak, coordinador de la fracción parlamentaria del PAN de la XXII Legislatura del Estado de Baja California, expresó en días pasados ante MF Noticias que diferentes grupos sociales que han protestado en prácticamente “todos los temas (…), ya traen una ruta muy establecida para estar tratando de desestabilizar el Congreso.” Así mismo, manifestó que, “si ustedes se han dado cuenta durante un año hemos sido nosotros, este, muy tolerantes, pudiéramos decir, en cuanto a la manifestación de estas personas.”

Jesús Francisco Galaz Fontes* / A los 4 Vientos

¿Protestar e inconformarse ante el Congreso, instancia que toma las decisiones objeto de las protestas implica querer desestabilizarlo?

Dip. Ignacio García Dworak, en el Congreso local, por el PAN.

Cierto que nuestros diputados no están acostumbrados a enfrentar protestas y reclamos sistemáticos, asertivos y, no pocas veces, fuera de todo convencionalismo, pero se podría esperar que los representantes populares tuvieran la capacidad para, por un lado, poder distinguir el fondo de la forma y, por otro, tener las habilidades para entrar en contacto y dialogar con personas que utilizan, por diversas razones, formas de comunicación diferentes a las suyas. Nuestros diputados están, parecería, mucho más acostumbrados a la intriga cortesana en la que, con discursos bien hilvanados y decentes, la opacidad, el intercambio de favores que subyace a las alianzas, la lealtad al líder y la sorpresa, son elementos consustanciales a dicha dinámica palaciega. En este sentido resulta descriptiva la práctica de referirse como Palacio Legislativo al edificio donde se hospeda el Congreso.

Pregunto, ¿qué habría pasado si estos “irrespetuosos” grupos se hubieran conducido de acuerdo a los cánones que marca nuestro protocolo político? Me temo que lo poco o mucho (depende de cómo se le vea) que se ha logrado hasta el momento, no hubiera sucedido. ¿Por qué? Pues porque la norma en nuestro sistema político es que, bajo un funcionamiento “normal y estable,” las decisiones que afectan a la sociedad se toman, por diseño o por tradición, sin considerar la perspectiva de esa sociedad y, mucho menos, se les hace parte de los procesos de toma de decisiones.

Parecería que la sociedad bajacaliforniana y sus gobiernos viven en mundos paralelos que se tocan, pero distan mucho de ser los mismos.

¿Un año llevan siendo tolerantes y no han podido establecer puentes de comunicación con esos grupos sociales y personas de las cuales se queja el Diputado García Dworak?

Tal vez lo que estos grupos y personas reclaman no es tolerancia, sino inclusión en la toma de decisiones que los afectan de una manera directa e indirecta, inmediata y mediatamente.

Marcha del Movimiento Mexicali Resiste. Foto: Síntesis TV

Mientras el término tolerancia (“respeto a las ideas, creencias o prácticas de los demás cuando son diferentes o contrarias a las propias”) no implica reconocimiento en cuanto a la necesidad de una acción conjunta con los diferentes, la noción de inclusión (“conexión o amistad de alguien con otra persona”) implica tender puentes para encontrarse con los otros, reconocer las diferencias, pero no sólo eso, sino incorporar a esos otros diferentes en los proyectos propios, de modo tal que en el proceso de trabajar conjuntamente ya no resulte necesario tolerarlos, porque se ha establecido una conexión con ellos.

No creo, entonces, que los grupos sociales y las personas que no estamos de acuerdo con el comportamiento normal y estable del Congreso, necesitemos diputados tolerantes; lo que necesitamos son diputados incluyentes, que no le tangan miedo al diálogo frontal con los ciudadanos que dicen representar. ¿O no era para eso que querían ser diputados?

Dip, Alejandro Arregui en la tribuna del Congreso del Estado

Hasta fines de 2016 la XXII Legislatura trabajó, al parecer, con un alto grado de estabilidad. ¿Implicó dicha estabilidad un trabajo legislativo a favor del desarrollo incluyente, sustentable, legal y con justicia de la sociedad bajacaliforniana? Me parece que hay elementos suficientes para responder esta pregunta en el sentido negativo. ¿Por qué entonces habrían de querer los diputados mantener esa estabilidad legislativa? ¿Será que ellos mismos, particularmente los que pertenecen al mismo partido que el gobernador Francisco Vega, no quieren arriesgar su futuro como integrantes potenciales de esta o una futura corte del Palacio de Gobierno Municipal, Estatal o Federal? ¿Por qué habríamos de estar los ciudadanos interesados en que nuestros diputados mantengan una estabilidad que el diputado García Dworak parece ya extrañar? ¿Para que sigan legislando en la opacidad, con base en el intercambio de favores, la lealtad al líder, el cuidado de su carrera política y la sorpresa?

La falta de comunicación entre los diputados y los grupos sociales y ciudadanos que no estamos de acuerdo, no se puede resolver de la noche a la mañana, pero lo que sí se puede hacer de una manera inmediata es dar un primer paso en esa dirección. Por la posición que ocupa y las tareas que tiene encomendadas (legislar y servir como contrapeso al Poder Ejecutivo), el Congreso del Estado, en su XXII Legislatura, es el primer obligado moralmente en dar dicho paso e iniciar un camino, para nada sencillo, en el que gobierno y sociedad trabajen juntos. Esa es una de sus responsabilidades centrales y sería conveniente que la asumiera plenamente.

Imagen de portada: Integrantes de Mexicali Resiste irrumpieron en el Congreso del estado para protestar contra la aprobación de los dictámenes 94 y 95. Foto Luis Arellano Sarmiento/ La Jornada BC

*Jesús Francisco Galaz Fontes, es profesor de Ciencias Humanas en la Universidad Autónoma de Baja California (UABC)

 


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