Al menos 5 enfermedades de alto riesgo presentes en los viñedos de BC. En 5 a 10 años plantaciones pueden desaparecer al 100%

Comparte en redes sociales

 

 

La enfermedad de Pierce, las enfermedades de la madera, el enrollamiento de la hoja de vid y más recientemente el padecimiento de la mancha roja y la plaga del piojo harinoso, están presentes en los valles vinícolas de Baja California y representan los mayores riesgos fitosanitarios para vides y viñedos de la principal área vinícola de México.

 

Los viñedos del valle de Guadalupe, en riesgo (Foto: Baja Vans).

 

Todos@Cicese / Edición de 4 Vientos

Foto destacada: Efectos de la Enfermedad de Pierce, provocada por la bacteria Xylella fastidiosa, en plantíos de vid (Foto: Donato Boscia / CNR).

 

Ensenada, B.C., México, domingo 17 de abril de 2022.- Por ello, en los últimos años el Grupo de Fitopatología del Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada (CICESE) ha estudiado aspectos de diagnóstico, caracterización y control de hongos, bacterias y virus que producen estas enfermedades.

Asimismo, realiza evaluaciones in vitro y en campo, así como la búsqueda de organismos para el control biológico de los patógenos que las ocasionan y de los insectos transmisores, como el piojo harinoso de la vid.

El grupo está adscrito al Departamento de Microbiología del CICESE y lo lideran tres investigadores principales: Rufina Hernández Martínez, en fitopatología (hongos, bacterias y nematodos); Jimena Carrillo Tripp, en el área de virología agrícola; y Edgardo Sepúlveda Sánchez quien trabaja en el área de bacteriología.

La doctora Hernández informó que desde hace 15 años se realizan estudios sobre enfermedades de la vid en Baja California y Sonora, buscando en todo momento la colaboración con los Comités Estatales de Sanidad Vegetal, la Secretaría de Desarrollo Agropecuario, el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Alimentaria (SENASICA), la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER), y con el apoyo de productores, tanto locales como de Sonora.

Por su parte, la Doctora Jimena Carrillo manifestó que los casos más claros de enfermedades que ya están presentes en viñedos de Baja California, son aquellas que provocan el enrojecimiento de las hojas, pues los síntomas en las plantas afectadas son muy claros.

Se trata de la enfermedad del enrollamiento de la hoja (GLD, o grapevine leafroll disease), y de la mancha roja (RBD, o red blotch disease), ambas provocadas por virus.

Como algunos de los síntomas se pueden confundir con deficiencias minerales u otras afectaciones -señaló-, es muy recomendable que se tengan diagnósticos, de preferencia moleculares, y que sean confiables.

La especialista ingresó al CICESE en 2018 y en ese momento era casi obvio que ya estaban presentes esas dos enfermedades en los viñedos de Baja California, ya sea en ausencia o en presencia de piojo harinoso (Planococcus ficus).

 

“Pero con la entrada del vector, cuyos primeros reportes en la zona costa de Baja California fueron en 2014, se vuelve una bomba de tiempo porque estas enfermedades se pueden dispersar rápidamente”, alertó.

 

Y anunció que si no se da un manejo adecuado al problema, el viñedo puede acabarse –“hasta en 100 por ciento”– al cabo de cinco a 10 años de plantadas las vides.

 

El enrollamiento de la hoja es una de las enfermedades virales más importantes en los viñedos del mundo. Ocurre en todas las regiones donde se cultiva uva de mesa y uva para la producción de vino. Se han identificado 10 virus de la familia Closteroviridae que causan esta enfermedad. Fue descrita desde los 1800’s en Europa pero no fue demostrada su trasmisión a través de los injertos hasta 1937, y su capacidad de dispersión a través de insectos vectores (transmisores) fue demostrada en 1983. A partir de esta fecha, la rápida dispersión de algunos de estos virus en los viñedos ha sido monitoreada y demostrada en todo el mundo. Desafortunadamente, no existe una cura para las vides infectadas por lo que tienen que ser quitadas del viñedo para que no infecten el resto de las vides (Alejandro Cabello Pasini).

 

Dudas en la Mancha Roja

Otro tema en el que trabaja el grupo de investigación en el CICESE es la enfermedad de la mancha roja. Al respecto, Jimena Carrillo indicó:

 

“Los síntomas son parecidos a GLD; es decir, afecta la calidad y maduración del fruto, reduce sólidos solubles -antocianinas y fenólicos-, y provoca la maduración irregular del racimo. Sin embargo, esta enfermedad no se asocia a ese otro grupo de virus.”

 

Explicó que los insectos vectores que están reportados son la chicharrita de la vid (Erythroneura ziczac) y el periquito tricornudo (Spissistilus festinus), pero en Baja California no se tiene idea cuáles son.

”Sabemos  que aquí existe la enfermedad de la mancha roja; de hecho, fuimos los primeros en reportar el virus a nivel nacional, pero no sabemos qué vectores, si los hay, están presentes en Baja California y si pueden diseminar la enfermedad”, aseguró la investigadora.

 

 

Biotecnología contra el piojo harinoso

Otro trabajo que inició el grupo pretende identificar virus del piojo harinoso. Es decir, no los virus que transmite el piojo de planta a planta, sino aquellos que pueden infectar al piojo.

Esto puede considerarse un primer paso para desarrollar, a largo plazo, un tratamiento de control biológico o biotecnológico para el control del piojo harinoso, con un enfoque desde la virología.

La búsqueda de organismos para el control biológico del piojo harinoso de la vid también lo aborda la doctora Rufina Hernández, pero en este caso integrando una colección de hongos entomopatógenos (capaces de causar una enfermedad al insecto plaga), principalmente del género Metarhizium, así como cepas de bacterias Bacillus spp. y otras especies.

La especialista también trabaja con hongos que afectan la madera de la vid, los cuales producen una sintomatología muy característica que se llama cancro con forma de cuña.

 

“Estamos trabajando principalmente en Baja California, pero hemos tomado muestras en Sonora, Chihuahua y Coahuila”, informó.

Explicó que mediante cultivo y caracterización molecular se han caracterizado cepas en las cuales se encontró mucha diversidad y tolerancia a temperaturas muy altas (hasta 40 grados centígrados).

“Las hemos encontrado en Sonora y Baja California, en donde las temperaturas son extremas en verano”.

 

Piojo harinoso de la vid (Foto: Celuz Agro).

 

Vides patrimoniales, ejemplo a seguir

Otra línea de investigación que destaca la doctora Rufina Hernández, es la caracterización de hongos de la madera asociados a vides criollas de Baja California.

 

“Se trata de vides patrimoniales que llevan muchos años en esta región, como la Misión o Rosa del Perú. Nuestra intención es conocer qué está pasando con ellas porque, en última instancia, podrían ayudarnos mucho para hacerle frente al cambio climático, considerando que estas vides han estado ahí durante mucho tiempo, resistiendo condiciones de falta de agua y alta temperatura”.

 

Para ello, los investigadores han colectado tejido en nueve viñedos del Valle de Guadalupe, del ejido Uruapan, de San Antonio de las Minas y en Tecate.

Además de la caracterización que permitirá conocer qué hongos están asociados a estas vides, también se está haciendo una tipificación de qué tanta variabilidad genética existe en esas plantas.

Así, luego de procesar 36 muestras de vides criollas de las variedades Misión, Grenache y Rosa de Perú, encontraron síntomas asociados con enfermedades de la madera en los nueve viñedos.

La mayoría están infectadas por hongos de los géneros Diplodia, Cytospora y Diaporthe; estas cepas están reportadas como poco virulentas en el mundo, por lo que –aparentemente- las vides patrimoniales tienen cepas menos patógenas que las vides comerciales.

“Conocer qué está presente y su variabilidad genética nos va a permitir utilizar esas maderas como patrones, además de que algunas variedades están cobrando mucha importancia en la actualidad para la producción de vino, como la vid Misión”, comentó finalmente la Doctora Hernández.

 

La variedad de uva Grenache, vid patrimonial del valle de Guadalupe, ha sido reconocida por su capacidad de aguantar temporales y enfermedades, dando una buena cosecha destinada a elaborar vinos de mesa. Destaca que son uvas de gran productividad por hectárea. De ahí que en el pasado se potenciase su plantación. Precisamente estas cualidades, junto con su corto proceso de envejecimiento, son algunos de los puntos fuertes de la uva (Foto en Drinks & Co.).

 


Comparte en redes sociales

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.