Agricultores tiraban al mar 74,400 litros por hora de agua desalada residual en SQ, donde operan 52 plantas

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La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA) clausuró de manera temporal, pero total, cuatro plantas desalinizadoras de empresas agrícolas ubicadas en el municipio de Ensenada, Baja California, por no contar con la autorización en materia de impacto ambiental que otorga la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT).

Javier Cruz Aguirre / 4 Vientos / PROFEPA

Ensenada, B.C., 8 de febrero del 2018.- Con lo anterior, la autoridad ambiental evitó que se continúe con el vertimiento hacia el mar de un total de mil 240 litros por minuto de agua concentrada con diversos minerales; esto es por hora 74 mil 400 litros de agua altamente contaminada.

Se trata de la primera acción de la PROFEPA contra la operación ilegal de plantas desalinizadoras en el valle agrícola desde el 14 de marzo del 2016, fecha en la que clausuró de manera total, aunque temporal, la planta de la empresa fresera Hill de Baja California, S. de R.L. de C.V. ubicada en el poblado de San Quintín, por no contar con la autorización en materia de impacto ambiental emitida por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat).

De acuerdo con información de la Secretaría de Fomento Agropecuario (SEFOA) del gobierno de Baja California, en el 2015 se regaron cinco mil 749 hectáreas con agua desalada, cantidad que representaba el 55% de la superficie cultivada en el valle de San Quintín y sus alrededores.

Según la misma fuente oficial, en ese año el volumen de agua desalada en el valle era de 38.7 millones de metros cúbicos que regaban principalmente cultivos de fresa, tomate y otras berries, alimentos que tienen una alta productividad y que permitían en ese año cubrir costos de operación para desalar agua de alrededor de 0.40 dólares por metro cúbico, “cifras similares a las que se pagan en otras partes del mundo”.

El 14 de marzo del 2016, la PROFEPA clausuró de manera total temporal la planta de la empresa fresera Hill de Baja California, en Sam Quintín (Cortesía PROFEPA)

La SEFOA citó en enero del 2016 que entre los principales retos a los que se estaban enfrentando los agricultores de San Quintín estaba la falta de agua. Esto porque el volumen concesionado contra la recarga de los acuíferos presenta un déficit de 57 millones de metros cúbicos.

“Esto conlleva a tener seis acuíferos sobreexplotados; cuatro de ellos, además, con intrusión salina y la capacidad de producción de energía eléctrica está limitada”, por lo que construir y operar plantas desalinizadoras de agua marina y pozos salitrosos era ya una de las mejores alternativas de los horticultores del valle para obtener agua para sus cultivos.

Así, para diciembre de 2017, un grupo de investigadores de la Universidad Autónoma de Baja California – Lizzette Velasco Aulcy, Verónica de la O Burrola, Luis Alberto Morales Zamorano y Jesús Salvador Ruiz Carvajal- concluyó que al terminar ese año existían 52 desaladoras en las empresas agrícolas del valle de San Quintín, con capacidades de generar agua para la producción, que iban desde 1 litro por segundo hasta 117 litros por segundo.

“El uso de innovación tecnológica por la instalación de desaladoras para el agua de riego, ha permitido que las empresas agrícolas incrementen su competitividad (…) Los resultados obtenidos demuestran que innovación tecnológica localizada en el valle de San Quintín, permite destacar el desarrollo de actividades agrícolas innovadoras de México, como parte del uso eficiente del agua como factor de competitividad”, expresan los investigadores en su estudio “Innovación en uso del agua en empresas agrícolas del valle de San Quintín, Baja California”.

En el caso de la clausura de las cuatro plantas desalinizadoras, en un comunicado la PROFEPA indicó que personal de la dependencia en Baja California realizó visitas de inspección a dos empresas agrícolas y a dos particulares -la dependencia federal ocultó sus nombres-, dedicadas al cultivo para comercio nacional e internacional de frutas y legumbres; tres de las plantas inspeccionadas están ubicadas dentro de la Delegación Municipal de San Quintín; la cuarta, en la Delegación Municipal de Punta Colonet, municipio de Ensenada.

Planta desaladora en San Quintín (Cortesía PROFEPA).

Durante las diligencias de inspección, se detectó la instalación y operación ilegal de las cuatro plantas desalinizadoras, las cuales se desarrollan en predios agrícolas; asimismo, se observó que éstas cuentan con obras hidráulicas inherentes a la operación que toman el agua de pozos situados dentro de sus instalaciones.

En tres de las plantas desalinizadoras se constató que realizaban sus descargas de aguas de rechazo directamente al mar. La cuarta planta lo efectuaba a una planta desalinizadora autorizada en materia de impacto ambiental, perteneciente a otra empresa agrícola colindante a su predio.

Los inspectores de PROFEPA realizaron la revisión al sistema de desalinización de cada planta y requirió a los representantes legales y responsables, exhibieran las autorizaciones vigentes en materia de impacto ambiental, emitidas por la SEMARNAT.

Ante el requerimiento y debido a que no mostraron las autorizaciones correspondientes para la ejecución de las obras y actividades realizadas y manifestaron carecer de la misma, con fundamento en el artículo 170 de la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente (LGEEPA), se ordenó como medida de seguridad la Clausura Temporal de las cuatro plantas desalinizadoras.

La LGEEPA en su artículo 28 y 5° de su Reglamento en materia de Evaluación del Impacto Ambiental, establecen que las obras o actividades, previamente a su inicio o ejecución, deben obtener las correspondientes autorizaciones por parte de SEMARNAT.


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