A DOS DE TRES CAÍDAS: Las flores del Cactus y la Orquídea, y las matanzas de federales y militares

En un amanecer del trópico mexicano, dentro de un ecosistema de vegetación de galería, las aves cantaban marcando sus territorios y atrayendo a sus parejas, los insectos pululaban frenéticos en franca reproducción, caza y alimentación. Y en esta explosión de vida, florecieron dos plantas: Un cactus y una orquídea, ambas inflorescencias eran hermosas.

Arturo Ruiz El Súper Cívico

Es de sobra conocido que todas las plantas son ufanamente vanidosas de sus aromas, intensidades, frutos y virtudes, de tal forma, que la Orquídea le dijo al Cactus: “¡oh, qué sorpresa! No sabía que una especie como tu produjera flores, aunque bastante modestas comparadas con las mías”.

El cactus, lastimado en su amor propio, respondió que a su parecer, sus flores eran por mucho más originales y ornamentadas que las frágiles y comunes flores de la orquídea.

Y en su lenguaje mudo produjeron un estridente y estrambótico diálogo que llegó a tonos altisonantes y  terribles calificativos. Pero han de saber que este alboroto llegó hasta un humilde escarabajo de largas antenas, probablemente de la familia Anthribridae. El cual, presto le preguntó a qué se debía su desavenencia. Ambas expusieron sus motivos y razones y le pidieron que ‘él fuera el juez y deliberara cuales flores eran más bellas.

El escarabajo, meditó un momento y así habló: “Bueno, la belleza es diversa, y ambas en su propia naturaleza son bellas y se protegen bien de sus depredadores, una con sus espinas y la otra por su ubicación en tan altas y frágiles ramas”.

Ante esa respuesta, ambas plantas parecieron quedar satisfechas (aunque no del todo).

Pero en su abstracción,  no se fijaron nunca es que junto al pequeño escarabajo, llegaron muchos más y burlando espinas y altura, procedieron con voraz apetito a devorar las bellísimas flores.

De ahí que queda claro que la belleza es efímera y que hasta las más férreas defensas pueden ser vulneradas por quien menos se piensa.

Cactus orquidea

¿Quién es mejor la milicia o la policía?

Para iniciar, no haré referencias directas de la intervención del Ejército en las matanzas de Aguas Blancas en 1995, en donde ejecutaron a 17 personas e hirieron a 23,  ni la de Acteal en donde fueron asesinados 45 indígenas, porque nunca se corroboró la participación directa de efectivos militares, aunque en ambos casos se usaron armas exclusivo del Ejército y la cercanía de elementos si quedó evidenciada.

Tampoco desglosaré la matanza del 2 de octubre de 1968, ni de las ejecuciones del líder agrarista Rubén Jaramillo en 1962, ni la de Lucio Cabañas en 1974. Y no lo hago porque eso ya lo saben todos, en esos casos el Ejército Mexicano actuó contra su propio pueblo por órdenes de gobernante sátrapas y autoritarios.

Pero más recientemente en Tlatlaya, Estado de México, un 30 de junio de 2014, el Ejército mató en un enfrentamiento a 7 personas y ejecutó ya rendidas a 15, en total 22 civiles muertos.

El 19 de junio de 2015, en otra intervención del Ejército en el pueblo de Santa María Ostula, del municipio de Aquila, en Michoacán, en un enfrentamiento con civiles armados dejó un saldo de tres muertos, entre ellos dos niños, y un número indeterminado de heridos.

Y así como estos casos, existen investigaciones y recomendaciones emitidas por la CNDH en contra de efectivos de las fuerzas armadas mexicanas, por tortura, ejecuciones sumarias, detenciones arbitrarias y torturas. Sus víctimas han sido jóvenes estudiantes, hombres trabajadores, mujeres y niños.

En síntesis, el Ejército Mexicano ha incurrido en el pasado en actos que atentan contra la vida, la integridad física y los derechos humanos de muchos mexicanos.

La Policía Federal ha sido señalada de diversos actos ilegales, la matanza de 42 personas en Tanhuato, Michoacán fue una de las más señaladas y en términos generales, para tener una visión más amplia sobre los abusos cometidos por este cuerpo policiaco,  es importante destacar que entre 2012 y 2016, elementos de la Policía Federal incurrieron al menos en 55 casos de tortura en distintas entidades del país, tal como revelan las estadísticas difundidas por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos.

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De esos casos, 31 fueron confirmados a través de 13 recomendaciones emitidas en el pasado por dicho organismo, y los últimos 24 casos están expuestos en la más reciente recomendación por “violaciones graves” publicada por el ombudsman nacional.

Esta evidencia muestra que ninguno de estos cuerpos que poseen la autorización para hacer uso de la fuerza se salvan de abusos en contra de la ciudadanía. Y tampoco están exentos de cometer tortura en contra de presuntos delincuentes, con lo que violan el debido proceso.

Entonces ¿quiénes son los buenos y quiénes los malos?

¿Los militares por obra y gracia de un decreto del Presidente Andrés Manuel López Obrador ya se han convertido en respetuosos de los derechos humanos?

¿Todos los militares son malos?

¿Todos los empleados y policías federales son corruptos y violadores de los derechos humanos?

¿Es válido violentar los derechos humanos y laborales de policías y empleados administrativos de la Policía Federal?

Usted tendrá sus propias respuestas y argumentos que soporten dichas opiniones, por mi parte, creo que todo acto, toda valoración y toda acción proveniente de la esfera pública deben estar sustentados y enmarcados dentro del marco legal respectivo.

La inseguridad (Foto: El País)

Yo no defiendo ni a la policía ni a la soldadesca.

De hecho estoy en contra de la militarización de la seguridad pública, porque creo que el Estado Mexicano debe apoyarse en materia de seguridad pública y procuración de justicia en policías civiles.

Y por congruencia ideológica y humanitaria, sustentada en convenios internacionales, también estoy en contra de que se use a la recién creada Guardia Nacional en operativos anti inmigrantes.

En este tenor, he de decir que lamento la estrategia del Presidente López Obrador en materia de seguridad pública y el no haber cumplido su palabra de regresar al Ejército a los cuarteles.

Pero también advierto que si existe por ahí alguna estrategia perversa de usar la inconformidad de la Policía Federal de algunos elementos de la recién creada Guardia Nacional y aún de algunos elementos de las Fuerzas Armadas del Ejército Mexicano, para revivir el fantasma del cobarde y traidor Victoriano Huerta, que usó una rebelión para desestabilizar al Presidente Madero para terminar asesinándolo y usurpando el Poder. ¡Eso nunca lo vamos a permitir!

Por ello es necesario reiterar nuestra lealtad total al Presidente Andrés Manuel López Obrador.

Porque tenemos memoria histórica y aquí ya no hay cabida para ebrias intenciones de poder para derrocamientos, ni ciudadelas, ni cuartelazos.

Porque en México, vamos a construir una Cuarta Transformación mediante el debate, el análisis y todo por la vía pacífica y democrática… ¿O no?

 

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