A DOS DE TRES CAÍDAS: El pueblo de México, ¿gigante o cordero?

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En México, la democracia es un fruto con espinas y difícil de encontrar, es un fruto escondido, restringido, lo ofrecen algunos mercaderes, pero para adquirirlo se tiene que pagar con creces.

Arturo Ruiz / El Súper Cívico

La democracia en nuestra nación, es una especie de utopía inalcanzable por la existencia de muros, trincheras, chantajes y por la siembra de temores, entre una sociedad que aún no se decide a tomar en sus manos su propio futuro.

En México, la lucha democrática se ha circunscrito al ámbito electoral, a una democracia representativa muy alejada de una verdadera democracia participativa que logre surgir de la articulación de la distintas luchas reivindicativas y principistas que actúan cada una por separado.

Aun entre las agrupaciones de la sociedad civil, de agrupaciones de izquierda y de los grupos anarquistas, caen fácilmente en la auto debilitación por causa del sectarismo y las luchas intestinas que les impide ver la necesidad de la formación de frentes y redes que los haga confrontar al adversario común de todos ellos.

Y así, el sistema político y su gobierno, aplican y auspician dicho divisionismo entre las fuerzas opositoras, bajo el principio de divide y vencerás.

Y frente a esta situación, surgió un proyecto amplio, encabezado por una persona persistente, tenaz y con una voluntad férrea de luchar con todo para alcanzar un cambio que haga posibles los derechos fundamentales ya existentes en la constitución y en las leyes, pero que los malos gobiernos y sus aliados de dentro y fuera del país, los han convertido en derechos de papel… En leyes de letra muerta.

En la actualidad, Andrés Manuel López Obrador, ha conformado una amplia alianza, una unidad de distintos sectores sociales, que van desde campesinos, indígenas, organizaciones populares, sindicatos, empresarios y diferentes partidos políticos, MORENA de centro y corte constitucionalista, el PES con una fuerte carga de principios morales y religiosos y el PT de la izquierda maoísta. Es un abanico multicolor que se apresta a hacer realidad lo que tanta falta le ha hecho a nuestra nación y a la sociedad en general: La articulación de movimientos, ideas, objetivos y métodos.

Y frente a este conjunto de ideologías con un propósito en común, se han articulado de facto, los grupos de poder económico que han sustentado su “éxito económico y empresarial” al amparo del poder; los partidos PAN, PRI, VERDE, PRD, MC Y PANAL y dos cómodos candidatos independientes, emanados de lo más rancio del sistema político mexicano, el Pony antes Bronco y Margarita la dama del sanguinario y dipsómano expresidente Felipe Calderón. Todos ellos unidos contra AMLO.

Y usan con descaro como ariete a Carlos Slim Libanes que hizo su fortuna al amparo de la entrega de Telmex que le hizo su amigo íntimo Carlos Salinas de Gortari.

Y así, hoy la sociedad mexicana, es testigo y protagonista de una trama política que nos involucra de lleno, una trama que nos llevara a un futuro e l cual o mejoramos o seguimos como hasta la fecha, en la simulación de demagogia y la retórica de una clase política corrupta, entreguista y que ve a las personas como números y como materia prima factible de ser explotada con bajos salarios y sumergida en la ignorancia, la criminalidad y el miedo.

Hoy, al igual que hace ya muchos meses y años, en mi ciudad, en el estado en el que han nacido mis hijos, la sangre se sigue derramando, las autoridades siguen robando y la gente sigue absorta y ensimismada.

La juventud mexicana y el momento del cambio (Foto: Ciuddanía Express).

Hoy, el cielo esta nublado y el clima presagia vientos capaces de arrasar el viejo polvo que cubre las flores, las miradas y el futuro del pueblo.

Hoy, desde adentro de las entrañas de la historia, surge un grito, para que como en la novela “Los viajes de Gulliver”, el pueblo despierte y se dé cuenta que es un gigante que está atado por enanos imperiales y belicosos.

Y si ese gigante que es el pueblo, se decide, podrá avanzar con paso firme a un futuro sin muertos, sin sangre y sin pobreza. Si el pueblo lo decide, podrá conquistar de una vez por todas su libertad y su futuro.

No sé si en la elección del primero de julio, se desate un tigre, o si volverán los rebaños a ungir a sus verdugos, para que los sigan arriando a rutas de ignominia y desprecio.

Pero la fecha se acerca y es cierto lo que dice un conocido dicho: “El pueblo tiene el gobierno que se merece.” ¿O no?

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