PLUMA DE NEÓFITO: ¿Quién es quién en Baja California?

«Un pueblo de ovejas engendra un gobierno de lobos».

Edward R. Murrow.

Antes de comenzar esta entrega, deseo comentarles lo que siempre digo: durante mi vida he aprendido diferentes lenguajes y diferentes tipos de lecturas de tal suerte que, tras años de observación, análisis, interpretación y reinterpretación de la información, los hechos y las acciones torno a diversos problemas sociales en México, hoy puedo leer y entender lo siguiente: Cuando el electorado en Baja California determine entregar el poder político en manos de ciudadanas y ciudadanos leales a la ciudadanía, en vez de otorgárselo a hombres y mujeres que solo sirven a intereses de las mafias del poder, entonces nuestro estado vivirá un verdadero clima de libertad, seguridad y bienestar.

 

Imagen: Razón y Revolución.

 

Ricardo Jiménez Reyna / 4 Vientos / Foto principal:

Mientras esto no ocurra, en la entidad estará sucediendo lo que Edward R. Murrow aseguró: «Un pueblo de ovejas engendra un gobierno de lobos».

 Este comentario lo digo en colación a que en fechas próximas los bajacalifornianos saldremos a las urnas a votar para renovar no solo la gubernatura de la entidad sino también las alcaldías y las diputaciones del Congreso de Baja California y, por supuesto, las diputaciones federales.

Ante este hecho cívico y social tan importante me pregunté: ¿Por quién votaré? Para responder a esta pregunta me vi en la necesidad de hacer un análisis sobre algunos temas importantes y, tras varios días de un debate interno, llegué a la conclusión de que el tema más importante en la entidad es, en definitiva, el de la seguridad pública porque si este tópico no es bien analizado, entonces los bajacalifornianos corremos el riesgo de seguir viviendo sometidos en un ambiente de inseguridad, violencia, indefensión y estancamiento social, político, cultural, económico y cívico.

Ante esta situación me vi en la imperiosa necesidad de plantearme otra pregunta: ¿Quién es quién en materia de Seguridad Pública en Baja California? Para responder a esta interrogante, fue necesario hacer un análisis de las cifras oficiales de los delitos cometidos en los municipios de Mexicali, Ensenada y Tijuana ya que, en los primeros dos, al parecer sus alcaldes estarán contendiendo para lograr un puesto de elección popular, la alcaldesa de Mexicali buscará la Gubernatura del Estado y el presidente municipal de Ensenada pretende repetir en el cargo.

El caso de Tijuana será utilizado solo como referencia y punto de comparación, ya que es considerada como la ciudad más insegura del Estado y también una de las ciudades más violentas del mundo.

Deseo aclarar que el día 1 de febrero, durante su conferencia de prensa transmitida en redes sociales, el gobernador del estado Jaime Bonilla Valdez responsabilizó a las autoridades de seguridad pública municipal de Tijuana -y al alcalde de la misma-, de la ola de violencia y delincuencia que aquella ciudad enfrenta hoy día.

De igual forma indicó que Tijuana y Tecate son las más inseguras de todo el estado y que Mexicali es un ejemplo a seguir porque su alcaldesa sí está cumpliendo con sus responsabilidades en materia de seguridad pública. Ante esto, es importante destacar que, desde el punto de vista del propio gobernador, son los alcaldes y alcaldesas de los municipios bajacalifornianos los directamente responsables de la prevención de los delitos y crímenes que ocurren en su territorio y, junto con ellos, los cuerpos policiales a su cargo.

 

(Foto: Facebook MMYT).

Debido a estas declaraciones del señor gobernador, quien por cierto reprobó los actos de corrupción por parte de las autoridades municipales de Tijuana, su servidor se dio a la tarea de verificar que tan ciertas son las afirmaciones de que este municipio es el más inseguro de la entidad y, según los resultados de mi investigación con el informe titulado: Datos Abiertos de Incidencia Delictiva –informe que refleja los datos de los delitos del fuero común ocurridos en los municipios de todo el país-, que es publicado por el  Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública a nivel federal, Jaime Bonilla Valdez o está mal informado de la realidad de la seguridad pública en los municipios, o solo pretendía halagar a la alcaldesa de Mexicali porque resulta ser que, según los cálculos de incidencia delictiva, durante noviembre del 2019 a diciembre del 2020, ese municipio resultó ser el que mayor incidencia delictiva arrojó y Tijuana una incidencia menor.

Nuevamente esperé a redactar mi entrega hasta el viernes 5 de febrero para ver cómo se desarrollaban las cosas en materia de seguridad pública en Baja California y resulta que, al revisar de manera más concienzuda las cifras de los delitos cometidos en la entidad del mes de noviembre del 2019 a diciembre 2020, mientras que en la capital del estado han ocurrido 3,365 delitos del fuero común por cada cien mil habitantes, en Ensenada la incidencia delictiva es de 2,637 delitos del fuero común, y en Tijuana solamente se han registrado 2,427 delitos por cada 100 mil habitantes en el mismo período.

De esta forma queda comprobado con números reales que el municipio con mayor incidencia delictiva, esto es el más inseguro, es Mexicali y no Tijuana, municipio que ocupa el tercer lugar ya que la ciudad porteña (Ensenada) registra el penoso segundo sitio.

El criterio que se utilizó para medir la incidencia delictiva fue el mismo que utilizan organizaciones internacionales y nacionales ocupadas en medir este tipo de fenómenos; de ahí que se seleccionaron las ciudades bajacalifornianas con una población igual o mayor a los 300 mil habitantes, razón por la cual no se tomaron en cuenta los municipios de Playas de Rosarito y Tecate porque su población es menor a la utilizada para medir la incidencia delictiva porque si no se hiciera así, la información obtenida fuera solo un falso positivo en materia de seguridad pública.

La fórmula para obtener la incidencia delictiva en Mexicali, Ensenada y Tijuana es la misma que utilizan dichas organizaciones que es: dividir el total de delitos del fuero común registrados en el municipio estudiado entre el número total de su población y, el resultado de esta división, multiplicarlo por 100 mil.

Cabe señalar que para calcular la población de cada uno de los tres municipios se utilizaron los reportes de las proyecciones de la CONAPO; en el caso de Tijuana y Mexicali se realizó un promedio de población entre las proyecciones del 2019 y del 2020, mientras que el registro poblacional de Ensenada fue tomado del reporte de la misa institución correspondiente a la proyección del 2019.

La cantidad de delitos del fuero común fue tomado del reporte: Datos Abiertos de Incidencia Delictiva publicado por el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, este reporte data del 2015 al 2020 por entidad federativa y por municipio. De ahí que, para calcular la cantidad de delitos cometidos durante el período arriba señalado (noviembre 2019 a diciembre 2020) fue necesario sumar al reporte del 2020 los meses de noviembre y diciembre del 2019 y así calcular el total de delitos cometidos en estos municipios durante la gestión administrativa de la alcaldesa de Mexicali, y de los alcaldes de Ensenada y Tijuana.

 

Es eslogan de la campaña a la alcaldía y de su primer informe de gobierno como edil, ¿se repetirá en la de la gubernatura? ¿Y obtendrá para todo el estado los mismos resultados que heredará a los mexicalenses? ¡Dios nos agarre confesados!(Facebook).

Durante la gestión de Marina del Pilar Ávila se han cometido 36,518 delitos del fuero común, arrojando una incidencia delictiva de 3,365  ilícitos por cada cien mil habitantes; en Ensenada se han perpetrado 14,510 actos delictivos, cifra que representa una incidencia de 2,637 delitos por cada cien mil habitantes, mientras que en Tijuana se han registrado un total 50,125 delitos que representan una incidencia de 2,427 crímenes por cada cien mil habitantes.

Quizás todo esto parezca muy repetitivo, pero utilizo este recurso para que todo quede bien claro ya que en el país existen estados cuyo volumen de delitos del fuero común es mucho más elevado que el de Baja California, pero esto no significa que aquellos sea las entidades más insegura de México porque su incidencia delictiva es menor al de Baja California; y su incidencia delictiva es menor porque tiene una población mayor a la población registrada en la entidad.

Por otra parte, con respecto a homicidios dolosos en 2020 con respecto al 2019, Mexicali registró un incremento del 39.26%; Ensenada reportó un aumento del 37.10%, y Tijuana logró una reducción del 8.85%.

Por ello, en cuanto a incremento de homicidios dolosos, Mexicali obtuvo el penoso primer lugar, Ensenada un amargo segundo lugar, mientras que Tijuana un tercer lugar.

Es por esto que el señor gobernador Jaime Bonilla Valdez una vez más está mintiendo a los bajacalifornianos al asegurar que la alcaldesa de la capital del estado sí está cumpliendo con la ciudadanía en materia de prevención de homicidios.

Y digo esto porque, para Bonilla, son las autoridades municipales quienes deben prevenir este tipo de delitos y no como lo afirmó el presidente municipal de Ensenada –Armando Ayala- en una rueda de prensa, en donde dijo que la policía no debe prevenir homicidios, sino solo patrullar las calles de la ciudad.

Ahora bien, aquí la pregunta de rigor es: ¿Cómo podemos leer los electores de Baja California estos número e interpretarlos -políticamente hablando- para tomar una decisión correcta al momento de votar?

 

Gráfica de Monitor Económico de BC.

Bueno, pienso que los números hablan por sí solos y, como elector, no dejaría a mi estado y a mi municipio en manos de personas que no han logrado garantizar, durante sus gestiones, un tema tan importante como lo es la seguridad pública.

De hecho, el mismo gobernador Jaime Bonilla Valdez no ha podido garantizar que los habitantes de Baja California vivan seguros porque él mismo no conoce a ciencia cierta la realidad. Esto lo confirmó en su conferencia de prensa del pasado 1 de febrero cuando felicitó públicamente a la alcaldesa de Mexicali por “su buena labor en materia de seguridad pública”, buena labor que con un simple y objetivo análisis de los números oficiales de incidencia delictiva, queda comprobado que no es real.

Considero que los bajacalifornianos estamos obligados a dejar de ser un pueblo de ovejas. Si seguimos por ese camino, no solo lobos nos gobernarán, sino monstruos que escudados en una supuesta amistad con el primer mandatario del país, harán con la ciudadanía lo que quieran y solo la manipulen para prolongarse en el poder.

Lo bueno es que nuestro gobernador Jaime Bonilla Valdez no utiliza la imagen presidencial para manipular a los votantes, como tampoco utiliza las despensas para apoyar a sus candidatos o candidatas, como tampoco utiliza sus conferencias matutinas para criticar y condenar a sus opositores políticos, y mucho menos para tergiversas la información.

¡Eso es lo bueno de todo! Tenemos un gobernador que es un digno representante de la Cuarta Transformación y de los ideales de MORENA en Baja California, sobre todo porque él sí sabe garantizar la seguridad de los bajacalifornianos.

Y perdón; olvidé que en Baja California, en 2020, ocurrieron 96,200 delitos del fuero común y qué, con esos números, nuestra entidad nuevamente estará entre los primeros cinco estados más inseguros de toda la República Mexicana.

¡Ah, y también se me olvidó que el problema de seguridad pública es un problema meramente municipal y no estatal! Aunque claro está que, para el alcalde de Ensenada, se trata de un tema que debe resolver la federación y no sus policías!

 

Ayala (primero a la derecha, ¡faltaba más!) y su precaria visualización del problema de la seguridad pública en el segundo municipio más inseguro y violento de Baja California, y número 15 a nivel nacional en homicidios dolosos (Foto: Presidencia de la República).

En verdad no los entiendo. Tal vez si le preguntamos a la alcaldesa de Mexicali de quién es la responsabilidad la seguridad pública. A lo mejor nos responde: «Lo único que sé es que el Partido Encuentro Solidario ya tiene precandidato a la gubernatura».

Pero las cosas no llegan hasta aquí. Surge una pregunta más: ¿En verdad Los Xolos de Tijuana creen que le pueden ganar a Las Águilas de Mexicali?

Los invito a que hagamos nuestras apuestas en caliente, digo en Caliente, porque tal vez -y digo solo tal vez- de ahí salga nuestro próximo Salvador y nombre como encargado de la Seguridad Pública del Estado ¡al jefe de seguridad de su empresa! En fin, hasta aquí mi reporte. 

 

 

*Editor, redactor, escritor, columnista, periodista y crítico político independiente.

Ensenada, B.C., México, lunes 8 de febrero del 2021.