PLUMA DE NEÓFITO: La insegura Baja California

«Cualquier sociedad que renuncie a un poco de libertad para ganar un poco de seguridad, no merecen ninguna de las dos cosas».

Benjamín Franklin

Antes de comenzar esta entrega deseo comentar lo que siempre digo: durante mi vida he aprendido diferentes lenguajes y diferentes tipos de lecturas de tal suerte que, tras años de observación, análisis, interpretación y reinterpretación de la información, los hechos y las acciones torno a la inseguridad pública y la delincuencia en Baja California, hoy puedo leer y entender lo siguiente:

 

Marina del Pilar y su sorprendente y meteórica carrera política (La Voz de la Frontera).

 

Ricardo Jiménez Reyna* / 4 Vientos / Foto principal: Bonilla y «Titi» Ruiz, compadres incompetentes (Captura de pantalla).

ECuando una sociedad no está dispuesta a realizar cambios estructurales no solo en su sistema de gobierno sino también en su estilo de vida y en su forma de pensar, está condenada a sufrir los estragos de la ignorancia, de la indiferencia, de la infelicidad y de la corrupción porque, con tal de seguir manteniendo su estatus de aparente seguridad y tranquilidad, no se percata que ha sacrificado o su libertad o su seguridad de ahí que, mientras que los bajacalifornianos sigamos dejando la responsabilidad de nuestro bienestar, nuestra tranquilidad, nuestra seguridad y nuestra libertad en manos de políticos y políticas corruptos y corruptas como son los que actualmente gobiernan nuestra entidad, jamás seremos merecedores de vivir seguros y libres porque como dijo Benjamín Franklin: «cualquier sociedad que renuncie a un poco de libertad para ganar un poco de seguridad, no merecen ninguna de las dos cosas».

Por lo tanto, en estos momentos hago un llamado a todos los ciudadanos en la entidad a razonar su voto y no darles a los candidatos de MORENA la confianza de volver a gobernar en nuestro estado.

Entiendo que habrá muchos morenistas que al leer las líneas anteriores rasgarán sus vestiduras e incluso hasta raparán sus cabezas y rociarán sobre ellas cenizas, pero eso no importa porque la verdad es evidente: Tanto MORENA como los bajacalifornianos fallamos, de manera inequívoca, en haber puesto a Jaime Bonilla Valdez (y todos sus mercenarios políticos, incluyendo a los alcaldes y alcaldesas) como líder político de un cambio social, político y moral que no solo jamás llegó, sino que empeoró debido a la negligencia, la ineptitud, la deficiencia y la frivolidad de todos aquellos que actualmente gobiernan en Baja California. Esto es desde el regidor o regidora, pasando por el congresista o la congresista, hasta el Fiscal General de Justicia y por supuesto el propio gobernador del estado.

En la entidad la Cuarta Transformación es una verdadera burla, una verdadera farsa y una verdadera sátira porque Jaime Bonilla Valdez no ha podido cumplir con una de las principales responsabilidades de todo buen gobernante: Garantizar la seguridad y la libertad de los ciudadanos quienes, aunque digan muchos que no, viven una situación de indefensión ante las acciones de los criminales.

Esto, repito, debido a esta ineptitud del gobierno para frenar a los delincuentes que han hecho lo que les ha venido en gana. Ejemplo de ello son los 92,168 delitos del fuero común registrados en 2020, lo cual arroja una incidencia delictiva de dos mil 445.41 delitos del fuero común por cada cien mil habitantes.

Si esa cifra la comparamos con estados como Guanajuato, resulta ser que Baja California es un 22% más inseguro que aquella entidad ya que esta última registró una incidencia delictiva de 1,992 delitos del fuero común por cada cien mil habitantes, y eso que Guanajuato es actualmente una de las entidades con el mayor número de homicidios en toda la República Mexicana.

De los 92,168 delitos del fuero común cometidos durante el 2020, Ensenada contribuyó con 12,155, Mexicali con 30,572, Tecate con 3,425, Tijuana con 42,392 y Playas de Rosarito con 3,624; como podrá notarse, Mexicali (bajo el mandato de Marina del Pilar Ávila, quien al parecer será la futura candidata de MORENA a la gubernatura del estado) ocupa el segundo lugar en inseguridad con tan solo 11,820 delitos del fuero común menos que Tijuana, bajo el liderazgo de Arturo González Cruz, quien es investigado por la Fiscalía General de Justicia del Estado por el supuesto delito de homicidio, y Ensenada el penoso tercer lugar bajo la dirección de Armando Ayala Robles.

 

La inseguridad, la violencia y la delincuencia en los gobiernos de Morena en Baja California, cedió mínimamente y no como deseaba y exigía la población del estado cuando en 2019 votó por un cambio (Christian Serna / Cuartoscuro).

Con el ánimo de evitar malas interpretaciones sobre las cifras antes citadas, permítanme decir que la información de delitos del fuero común por entidad federativa y municipios, usted la puede consultar en la página https://www.gob.mx/sesnsp/acciones-y-programas/datos-abiertos-de-incidencia-delictiva; ahí usted encontrará un desglose por delitos y municipios.

Con respecto a la incidencia delictiva puedo afirmar que en Ensenada se cometen dos mil 497.74 delitos del fuero común por cada cien mil habitantes. En Mexicali ocurren 2,959. 53 delitos del fuero común por cada cien mil habitantes y en Tijuana se registran 2,205.01 delitos del fuero común por cada cien mil habitantes. Mientras tanto, en Tecate se reportan tres mil 158.42 delitos del fuero común por cada cien mil habitantes, y en Playas de Rosarito ocurren dos mil 870.20.

Dejando a un lado a los municipios de Rosarito y Tecate, cuya incidencia delictiva resultaría ser engañosa debido a su población tan reducida, para efectos de este análisis solo me concentraré en los tres municipios con mayor población y estos son Tijuana, Mexicali y Ensenada. Y como podrá notarse, de estos tres municipios el más inseguro por incidencia delictiva resulta ser Mexicali y no Tijuana, como muchos podrían pensar.

Ahora bien, que si de violencia se trata, en Ensenada se cometieron 250 homicidios dolosos con arma de fuego en el 2020, en Mexicali 109, en Tecate 104, en Tijuana 1,303 y en Playas de Rosarito 99, lo que significa que Tijuana ocupa el primer lugar en homicidios, Ensenada el segundo, Mexicali el tercero, Tecate el cuarto y Rosarito el quinto.

Como podrá notarse, los números hablan por sí solos. No es necesario buscar alguna interpretación ya que 2020 fue catastrófico en materia de seguridad para los gobernantes morenistas; ahora bien, el año que acaba de transcurrir fue no solo alarmante en materia de seguridad sino que también en materia de salud, desarrollo económico y creación de empleos.

Imaginemos esto: en el 2020 en Baja California, bajo el mandato de Jaime Bonilla Valdez y las tres alcaldesas y los dos alcaldes (todos ellos morenistas) fallecieron 6,582 personas por COVID-19, 35 mil empleos se perdieron, 32% de micro, medianas y pequeñas empresas cerraron sus puertas y a todo esto deberán agregarse los 92,168 delitos del fuero común denunciados ante las diversas Agencias del Ministerio Público del Fuero Común.

Estos números son nada alentadores ya que reflejan no solo la negligencia de nuestros gobernantes, sino también su falta de capacidad y liderazgo porque si tuvieran el control de la situación, entonces los números serían diferentes.

 

La policía de Baja California, en todas sus nomenclaturas, revesada por los grupos delincuenciales (Industrial News).

Comento lo anterior porque en 2020, debido a la falta de liderazgo, la movilidad en plena pandemia fue evidentey la población hizo caso omiso a los llamados de las autoridades. Y cómo no hacerlo si a varios de ellos se les vio en fiestas, otros sin cubre-boca y sin respetar la sana distancia, tratando de justificar su irresponsable actitud diciendo que sus actividades no estaban enfocadas a prevenir delitos como homicidios, lesiones y otros más.

De hecho el comentario: «los homicidios no se pueden prevenir», pudo escucharse en labios de algunos de ellos como si esto fuera cierto, como también: «los homicidios son ejecutados por el narcotráfico», como si esto fuera normal; pero qué decir de «los irresponsables son ustedes, que no se quedan en su casa». Y solamente digo: con estos gobernantes, para qué queremos enemigos. Con estos gobernantes emanados de MORENA, para qué queremos PRIANISTAS.

Pero todo eso no es nada. Durante el 2019 en Tijuana ocurrieron 1,445 homicidios con arma de fuego, en 2020 se registraron tan solo 1,303, esto es 142 homicidios menos lo que representa una reducción del 9.82%;  sin embargo, en Mexicali y en Ensenada ocurrió todo lo contrario ya que en la capital del estado en 2019 solo ocurrieron 74 homicidios con arma de fuego y en 2020 en esta ciudad se reportaron 109, lo que significa un incremento del 47.29%.

Y en el puerto de Ensenada, en 2019 hubo 192 homicidios con arma de fuego pero en el 2020 ocurrieron la penosa cantidad de 250, lo que representa un incremento del 30.20%; si partimos de este principio puedo enfatizar que en 2020 en lo referente a la prevención de homicidios con arma de fuego, Tijuana puede considerarse un ejemplo mientras que Mexicali y Ensenada no.

 Ahora, en lo que se refiere a la lucha contra el narcomenudeo las cosas no pintan nada bien para Ensenada y Mexicali, pero sí para Tijuana ya que las cifras son evidentes; mientras que en la capital del estado en 2019 en la Agencia del Ministerio Público se abrieron 2, 658 carpetas, en 2020 solo se registraron 1,383 asuntos lo que significa una reducción del 47.96%; algo similar ocurrió en Ensenada ya que en 2019 se abrieron 1,363 averiguaciones previas y en 2020 solo se reportaron 734 asuntos, lo que significa una reducción del 46.14%; ahora bien, en Tijuana sucedió algo diferente porque en 2019 se abrieron 6,269 carpetas y en 2020 se iniciaron 7,648 asuntos, lo que significa una incremento del 21.99%.

¿Cómo pueden interpretarse estos números? La respuesta es sencilla. Según expertos en la materia, si los homicidios crecen y la persecución al narcomenudeo disminuye, esto significa que las autoridades encargadas de la prevención del delito, sobre todo las municipales, están trabajando con un nuevo cártel que quiere controlar dicha ciudad. Este fenómeno lo podemos observar en Mexicali y Ensenada; mientras que, si los homicidios disminuyen y la lucha contra el narcomenudeo se incrementa, esto puede significar que las autoridades encargadas de prevenir los diversos delitos, sobre todo las autoridades municipales, no están contribuyendo con un nuevo cartel que controle el narcomenudeo. Esto lo enfatizo porque existen ejemplos contundentes tanto a nivel mundial como en la República Mexicana de que así es como funcionan las cosas en el bajo mundo.

En fin, hasta aquí mi reporte y solo me resta enfatizar lo siguiente: Con la base de los resultados en materia de seguridad pública, la incidencia delictiva y el combate al narcomenudeo, puedo afirmar que la cuarta transformación en Baja California no es una realidad y que sus autores políticos, esto es todos los funcionarios públicos emanados de MORENA que actualmente gobiernan en la entidad, no solo han traicionado la confianza de los bajacalifornianos, sino también a los más altos ideales de su partido político.

¿Valdrá la pena darles una segunda oportunidad cuando vemos que quienes pretenden llegar al gobierno estatal son personas leales no a MORENA, sino a Jaime Bonilla?

 

*Editor, redactor, escritor, columnista, periodista y crítico político independiente.

 

Ensenada, B.C., México, jueves 28 de enero del 2021.