REDES DE PODER: La candidata

Los escándalos sexuales o de cualquier tipo en Estados Unidos son una situación común. Tal pareciera que los recuerdos más dulces pueden llegar en el nuevo siglo.

Alfonso Torres Chávez/4 Vientos

Cuando se aspira a un cargo público en los Estados Unidos toda la vida íntima queda al descubierto.

El expediente médico de Jhon F. Kennedy escandalizó a más de uno cuando salieron a relucir todos sus romances. La situación desde luego fue rebasada por su asesinato, pero más allá de ello, los escándalos privados que se vuelven púbicos se revuelven con la vida de servicio que cada uno tenga.

Desde luego hay películas que nos dan sendas lecciones de historia. El escándalo más grande del presidente Kennedy no fue que llegara a tener un romance con la actriz Marilyn Monroe, sino que siendo reservista activo mientras su padre era embajador de Estados Unidos en Inglaterra, tuvo un romance con Inga Avard que estaba acusada de ser una espía de los nazis en Estados Unidos. Seguramente no asesinaron al presidente Kennedy por sus andanzas nocturnas, pero el tema de los escándalos políticos que saltan a detalles privados siempre es apasionante.

La belleza danesa Inga Arvad fue una periodista de primer nivel cortejada por la realeza, los nazis y un joven John F. Kennedy. Foto: internet

Los escándalos y las correrías estudiantiles importan cuando se pelea por un puesto público. No importa lo que hiciste hace 20 o 25 años porque tarde o temprano se descubrirá, y tendrás que dar un explicación pública.

El escándalo de Watergate hizo que el presidente Nixon tuviera que renunciar a su cargo cuando se descubrió que había espías que trabajaban en el equipo de campaña de Nixon con cuya información ganó la presidencia de Estados Unidos.

En el caso de La candidata aunque sea una película de ficción, es interesante el símil: una abogada de Harvard que acusan de un escándalo sexual estudiantil justo cuando el presidente la nomina para la vicepresidencia del país, teniendo en contra al jefe del senado de los Estados Unidos.

La profundidad de un escándalo sexual puede llegar a los límites de la decencia, cuando más se hace público. Los registros entonces, aparecen por arte de magia y tal parece que el más sensible gesto los convierte en reales.

No se puede escandalizar con algo que no  haga suficiente fondo para impactar.

Desde luego los escándalos están siempre a la vista de los hombres  o mujeres públicos.

Por eso como dijera el presidente Jhon F. Kennedy “No preguntes lo que tu país puede hacer por ti, preguntante en todo caso que puedes hacer tu por tu país”.

*Académico e investigador del Instituto de Posgrado en Ciencias Penales y Política Criminal de Baja California. Académico e investigador del Departamento de Procesos Sociales de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México Tijuana. Abogado litigante en la ciudad de Tijuana, Baja California.