MUSA VERDE: ¿Por qué Sempra en Baja California?

La reaparición de Sempra Energy en Costa Azul a través de sus subsidiarias Costa Azul e IEnova, dan pie a la reflexión del papel de Baja California en el mercado mundial de energía. Se trata de una paradoja ya que Baja California y sus costas no están explorando petróleo, pero si tienen capacidad de generar energía libre de combustibles fósiles.

 

Las instalaciones de Sempra en lo que hoy se conoce como Centro Energético La Jovita (Imagen: Energía Costa Azul).

 

Horacio de la Cueva / 4 Vientos / Foto principal: La sede de Sempra Energy, en el centro de San Diego, California (Reuters /Mike Blake)

Este papel no parece depender de una política energética estatal, pero sí de la posición geopolítica y geoeconómica del Estado.

Compartimos nuestra frontera no sólo con los Estados Unidos, el país más rico del mundo, sino también con su estado más rico, California, ambos hambrientos de energía barata antes que sustentable.

La costa del Pacífico de Baja California está frente al mercado de energía asiático y China quiere disminuir el uso de carbón en su industria. Si Energía Costa Azul pudiera llevar gas licuado a estos mercados, cómo está en sus planes, sería un gran negocio. Algunas personas podrán ver esta situación como oportuna, pero la realidad es que sólo aumenta la vulnerabilidad de Baja California sin ningún beneficio a corto o largo plazo para sus habitantes.

Las compañías transnacionales de energía, como cualquier otra empresa capitalista, buscan maximizar las ganancias de sus accionistas reduciendo costos, aún a expensas de la seguridad de algunas personas y el daño al medio ambiente.

Desde que el exgobernador Walter Elorduy, Gastón Luken y otros bajacalifornianos ilustres se aliaron a Sempra para beneficio propio, el destino de Baja California va por el derrotero de peón del mercado energético mundial.

 

Gasoducto de Sempra en Sonora para la CFE, a quien vendió el energético de más y muy caro (Archivo)

Ya Sempra instaló una planta regasificadora de gas natural (metano) a la que llegaría, en buque tanque, gas licuado para gasificarlo y enviarlo al sur de California. El mercado del gas se colapsó y la planta de Costa Azul ha estado ociosa por 15 años.

Ahora, con el exceso de gas producto de la extracción de petróleo por fracking, Sempra lo puede comprar, comprimir y vender en forma licuada. Ya existe un puerto donde pueden manejarlo: Costa Azul

 Gasificar metano licuado es un proceso similar al de una estufa que calienta agua y la evapora. Licuar este gas es más complicado. Hay que comprimirlo –proceso que lo calienta- y al mismo tiempo enfriarlo. Se trata de un proceso similar, pero mucho más complicado que el del compresor de un refrigerador casero. La única similitud en procesos es que ambas técnicas requieren de un muelle industrial que maneje gas licuado y sus buques tanque.

El que ya exista un muelle en Costa Azul no es la mejor ni única razón para instalar una nueva planta de licuefacción en Costa Azul. Las regulaciones para el manejo del gas son más laxas y corrompibles en México y Baja California. Y debemos recordar que la transnacional ya tiene asociaciones con la familia política bajacaliforniana y el gobierno de López Obrador le da la bienvenida.

Los costos de la construcción de la planta, incluyendo salarios, son más baratos. Además, las compensaciones a las posibles víctimas de un accidente son menores que en los Estados Unidos.

 

La enorme reserva territorial que el gobierno de Felipe Calderón concesionó a la transnacional californiana en la Sierra de Juárez, Baja California, para su mega proyecto eólico (imagen de Iván Martínez Zazueta).

El metano es un gas inodoro e incoloro, pero muy inflamable. Por muchas precauciones que se tomen puede haber un accidente, una fuga, una explosión o un incendio. El accidente puede suceder no sólo en la planta, sino también en el gasoducto que corre desde Texas hasta Ensenada, en los buques tanque, en la bahía de Ensenada o en alta mar.

Igualmente, el metano es también un gas de efecto invernadero (GEI), por lo que contribuye al cambio climático global. Su efecto negativo en el ambiente es mucho mayor que el del dióxido de carbono (CO2). Y es que una vez que se quema el metano se convierte en agua y CO2, contribuyendo así a la acumulación de GEI en la atmósfera. Por esto, licuar gas en Costa Azul será otra de nuestras contribuciones a exacerbar el cambio climático.

Ahora bien, los impactos ambientales son más complejos. El gasoducto de Sempra está fragmentando paisajes y las construcciones lineales cómo está junto con sus caminos de servicio promueven la invasión por plantas y animales exóticos. Además, el peligro de colisiones entre ballenas y buques tanque aumentará con el tráfico marítimo en la zona. Todo sin compensación tangible por parte de la transnacional.

Nos queda mucho trabajo ciudadano por hacer, actuar localmente y lograr consecuencias globales.

Los cubrebocas salvan vidas ¡Usa el tuyo!

 

Además, pido que se encuentre y castigue a los culpables intelectuales y materiales de los asesinatos de Miroslava Breach y Javier Valdéz y del secuestro de los 43 normalistas de Ayotzinapa. ¡Viva la Comisión de la Verdad! Aislamiento, pruebas de Covid y vacunas gratuitas para salvar a todos.

 

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