BC a punto de ser 1er lugar nacional en incendios forestales y romper su récord histórico

A un mes de que concluya la temporada 2020 de incendios forestales en Baja California, la cifra de hectáreas de vegetación afectada por los siniestros se ubicó a poco más del 9 por ciento de alcanzar la cantidad histórica más alta en los últimos 30 años en la región norte del estado.

 

Cortesía.

 

Javier Cruz Aguirre / 4 Vientos / Foto principal: José Sánchez (AP)

Ensenada, B.C., México, sábado 26 de septiembre del 2020.- De acuerdo con el Reporte Semanal de Incendios Forestales que elabora la Comisión Nacional Forestal (Conafor), al 24 de septiembre el total de siniestros se ubicó en 107 con 46 mil 334 hectáreas quemadas.

De esa cifra, 22 mil 643 fueron vegetación herbácea (pastos y hierba silvestres nativas e invasoras como amapola de California, cacomites, lupinos, pincelitos, phcelia, y mostaza o mostacilla), y 23 mil 398 de arbustos, entre ellos salvias, yamate, canutillo, garbancillo, saladito, jojoba, malvia, higuerilla, liga, lupinus, romerillo, adolfia de California, islaya, sauco, fresno, toyon, yuca y diversas especies de suculenta como la choya costera, el cochal y la siempreviva.

De arbolado adulto se reportó la pérdida de 292 hectáreas, una cantidad bastante inferior al dañó que en estas especies arrojó la temporada del año pasado: mil 476 hectáreas.

Así, del 1 de enero al pasado jueves 24 de septiembre, el promedio de hectáreas afectadas por incendios forestales se ubicó en 433, lo que significa 55 más que el total del año 2019 en que la media fue de 378 hectáreas.

Comparativamente, la cantidad dañada en esta temporada es superior en un 20.6 por ciento al total del año pasado (38 mil 518 hectáreas); es decir, van siete mil 816 hectáreas más que en 2019.

Y para alcanzar la cifra récord de 50 mil 949 hectáreas quemadas en el año 2017, hacen falta cuatro mil 615 más; cantidad que probablemente se supere si se toma en cuenta que falta de la temporada todo el mes de octubre, en el que tradicionalmente se presentan incendios alentados por los vientos de Condición Santana, extremadamente secos que aparecen de manera característica en la climatología del sur de California y norte de Baja California durante el otoño y a principios de invierno.

 

Incendios en Tecae (Fotos: 60 Minutos).

 

De momento, este ciclo ya superó la segunda cifra más alta en daño a la vegetación por incendios que fue de 38 mil 959 hectáreas en el 2005, y la tercera que fue de 38 mil 518 en 2019.

Además, en la estadística de este año la Conafor destaca que el promedio para detectar un incendio en el estado bajó de los 52 minutos del 2019 a 49 minutos, que la llegada de las brigadas antifuego al sitio afectado también se redujo de 3 horas con 32 minutos a 3 horas con 18 minutos, y que sólo en el promedio de duración de los incendios hay un ligero aumento al pasar de 25 horas con 46 minutos a 25 horas con 48 minutos.

Con relación al sitio que Baja California ocupa en el escenario nacional hasta el pasado 24 de septiembre, el informe revela que la entidad se ubica en el segundo lugar en cuanto a la superficie afectada por los incendios.

La diferencia entre los números de la entidad y Guerrero, estado que ocupa el primer lugar con 46 mil 541 dañadas en 213 eventos, es de apenas 207 hectáreas menos.

Y en cuanto a número de incendios con registro en el país, Baja California se ubica muy alejado del primer lugar que es México con mil 82, pero apenas 10 mil 32 hectáreas afectadas en ese estado.

Esta diferencia entre número de siniestros y hectáreas abrasadas también se da con frecuencia en Baja California, donde la gran mayoría de los incendios tienen su origen en descuido humano.

 

Foto: Milenio.

 

Por ejemplo, de acuerdo con la estadística de observación de los últimos 30 años en la materia hecha por la Conafor, en 2005 se contabilizaron 374 eventos, la cifra más alta del periodo, pero sólo provocaron daños en 38 mil 959 hectáreas; mientras que en el peor año de perjuicios en superficie (2017, con 50 mil 949 hectáreas) solo hubo 193 incendios.

En febrero de 2018, el entonces gerente estatal de la Comisión Nacional Forestal, Sergio Avitia Nalda, estimó que en los últimos 28 años el promedio de superficie afectada por los incendios forestales en Baja California era de entre 18 mil a 25 hectáreas, y que el número de eventos variaba entre 90 a 100 por temporada.

La visión científica y ambiental

Estos números tienen otro enfoque de resultados cuando los analizan los ambientalistas y científicos especialistas.

Por ejemplo, el Doctor Horacio de la Cueva Salcedo, investigador del Departamento de Ecología de la Conservación de la División de Biología Experimental y Aplicada del Centro de Investigación Científica y Educación Superior de Ensenada (Cicese), ha dicho a 4 Vientos que las autoridades de gobierno no aceptan un cambio en su política de combate a los incendios forestales.

 

El sector forestal tiene una política nacional y esa política nacional supone que los bosques de Chiapas, de Yucatán, del Estado de México, de Coahuila y de Baja California son iguales y no lo son; son ecosistemas totalmente diferentes por lo que no es posible que se aplique la misma política de supresión de incendios en ellos”.

 

Manifestó que afortunadamente para los bosques mexicanos, el presupuesto federal no alcanza para la supresión de todos los incendios y esto beneficia a los árboles, arbustos e incluso pastos y pequeñas hierbas, muchos de los cuales requieren de fuego para germinar sus semillas y sobrevivir.

 

Incendio forestal en uno de los cerros que circundan la ciudad y puerto de Ensenada (Foto: Internet)

 

Destacó que la mejor forma de cuidar los bosques es dejar que los incendios forestales tengan un control natural, correspondiendo al gobierno evitar que los humanos invadan el entorno de los bosques y proteger las propiedades que ya están asentadas en ellos.

De la Cueva dijo también en septiembre del 2013 que la presencia cada vez mayor de plantas invasivas en la región –avenas, pastizales y otros forrajes ganaderos-, así como la supresión de fuegos y la presencia humana estaban cambiando el régimen de incendios forestales en Baja California, consideraciones que se han comprobado en las cuatro últimas temporadas de incendios en la entidad.

Por su parte la Maestra en Ciencias Paula Mónica Pijoan Velasco, ex Vicepresidente de la Sociedad de Plantas Nativas de Baja California y titular del proyecto “Respira Bosque”, ha escrito que aun cuando los efectos de los recientes incendios en Baja California han sido devastadores, “es importante entender que el fuego es parte natural de nuestros ecosistemas, pero en su justa medida.”

Explica que la mayor parte de las plantas nativas están adaptadas al fuego, pues son capaces de recuperarse después de los incendios.

 

Una de sus estrategias es rebrotar desde las raíces una vez quemadas. Esto es fácil de reconocer cuando uno visita un área quemada meses después del incendio y pueden encontrarse arbustos que a primera vista parecerían muertos, rebrotando de las cenizas con hojas nuevas y sanas.”

 

Asimismo, destaca que hay semillas de diferentes especies que requieren el paso del fuego para poder germinar. Muchas de ellas son flores silvestres anuales que después de las lluvias cubren cerros enteros que sufrieron incendios en años anteriores, preparando el suelo para la llegada de vegetación más compleja en años y décadas posteriores.

 

Foto: Ciencia UNAM

Pero alerta que el ecosistema regional no está adaptado a incendios tan frecuentes.

“Cuando el fuego regresa al mismo sitio en menos de 15 – 20 años, la vegetación no logra recuperarse lo suficiente como para volver a brotar. Entonces, lo que antes era un ecosistema sano, con cientos de especies diferentes de flora y fauna, da paso a pastizales de plantas invasoras que colonizan todo, impactando no nada más el equilibrio ecológico, si no aspectos cruciales como la capacidad del suelo de captar agua.”

Su conclusión es que estos pastizales de plantas no nativas son los que inician la mayoría de los incendios, ya que su temporada de vida es sólo la primavera y al morir se secan por completo, encendiéndose con la menor chispa.