REDES DE PODER: Tijuana la horrible, o la ciencia jurídica del infinito

En Tijuana el mundo se mueve. La pandemia de coronavirus nos paralizó desde marzo de este año y en los últimos seis meses la economía, la ciencia, la investigación, el trabajo se ha visto mermado por seis meses de inactividad por un problema de salud pública.

Alfonso Torres Chávez/4 Vientos

Medio restablecido el ritmo de vida, las personas empiezan a volver a sus actividades, pero el miedo no desparece.

Es evidente que en algún momento se tiene que volver a la vida, aunque desde luego ya no podrá ser como la conocíamos.

La pandemia generó además de depresión y otros fenómenos de salud fenómenos jurídicos interesantes.

No hay el espacio suficiente pero baste comentar que aumentaron delitos como el robo, la extorsión telefónica, el secuestro virtual y el secuestro exprés (que está, por cierto, tipificado en Baja California).

La vida de todos se ha transformado y no solamente en el aspecto en que hemos tenido que aprender a trabajar “en línea” sino porque se dan fenómenos como la depresión, el suicidio etc.

La vida desde luego no será la misma.

Las personas caminan ahora con otra cara, porque la vida ha cambiado para siempre.

Desde luego no quedaremos congelados, pero si se nos ha enseñado que las pandemias son una realidad y que quizá, no sea está la última que nos toque vivir.

El aspecto social, espiritual etc., ha transformado la vida de todas las personas.

La pandemia nos ha dejado algo bueno: la unidad.

Los mexicanos nos hemos convertido en personas unidas, preocupadas por los demás.

Ahora la vida será diferente, pero no del todo.

Tendremos que seguir viviendo con otros métodos de seguridad.

A ello nos avocaremos.

Imagen de portada: el amor en tiempos de la pandemia. El Beso. Foto de mural publicado por BBC Mundo 

*El autor es candidato a doctor en Derecho Penal por el Instituto de Posgrado en ciencias Penales y política criminal de Baja California Tijuana