SALTO CUÁNTICO: ¡CÓRTENLES LAS CABEZAS!

“La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierran la tierra y el mar: por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida.”

Miguel De Cervantes

En el libreto de la obra de teatro del autor Hugo Argüelles, Concierto Para una Guillotina y Cuarenta Cabezas, un texto inteligente enmarcado en el género de farsa, muestra la enorme importancia de la cabeza humana en el devenir histórico y social. La cabeza no como apéndice del cuerpo, sino como símbolo de poder o debilidad, como principio y fin de toda acción política y cultural. La cabeza como fetiche, como materia de estudio científico ético y no ético, la incontable cantidad de cabezas cercenadas, unas por venganza, otras por sentencias a manos de los verdugos, cortadas con enormes hachas o con la finura precisa de la guillotina. Ir al patíbulo con las manos atadas a la espalda, con absoluto terror o con la figura erguida y digna de quien sabía iba a dejar un mensaje para la posteridad.

José Luis Treviño Flores/ 4Vientos

También las cabezas nunca encontradas después de la separación del cuerpo, aun buscadas por antropólogos e historiadores. ¿Por qué la cabeza? Es la cúspide del conocimiento, es donde se encuentran las ideas, los sueños, los anhelos, los más sublimes o los más terribles pensamientos, pero también significa el poder de su poseedor, así que cercenarla, es cortar de tajo todo significante también. Ya se dijo, si cortas la cabeza, acabas con el problema y todas las otras se dispersan antes de correr la misma suerte.

Las cabezas también se cortan simbólicamente y tal vez sea más efectivo que la física. Cuando un alto ejecutivo o político dice que hay que cortar la cabeza del problema, es eso, terminar con cualquier vestigio de quien inició una situación o movimiento incómodo para los intereses de un grupo, un culto, una asociación, un partido y hasta un país. Las cabezas hoy, se desaparecen junto con el cuerpo, o se encierran, pero sigue siendo el mismo fin, censurar toda idea contraria a la establecida. Que rueden las cabezas.

En México hoy en día hay muchas cabezas incomodas según al grupo al que pertenecen, o cabezas ajenas que muchos desearían desaparecer.

Desde que inició el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, han rodado algunas cabezas no menos importantes unas de otras, desde Genaro García Luna, el exgobernador César Duarte y hasta Emilio Lozoya entre los más sobresalientes. Nada más la denuncia presentada por el ex director de PEMEX involucra alrededor de setenta personajes de administraciones pasadas pasando por los ex presidentes de la república, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, ex legisladores que ahora ostentan cargos públicos, como Francisco García Cabeza de Vaca, actual gobernador del estado de Tamaulipas y otros ex funcionarios de alto y mediano nivel.

Cabezas que protagonizaron oscuros episodios que involucran robos al erario público, asesinatos, desapariciones forzadas, represiones, crímenes de lesa humanidad, asociaciones delictuosas, corrupción e impunidad. Hay también muchos actores políticos de distintos niveles con la cabeza enterrada en el suelo, soñando no ser descubiertos, no obstante, el barrido inmisericorde de culpas compartidas, terminarán por arrastrar toda la podredumbre generada por años. Unos cubrían a otros y otros cubrían unos, y ahora no son los unos para los otros, cantarán gozosos para denunciar a cabezas más grandes tratando de salvar la propia. Rosario Robles por su parte, prefirió seguir siendo fiel a cabezas más importantes que a proteger la suya.

Tal pareciera que el conjunto fuese una hidra mitológica, sigue surgiendo una cabeza tras otra, después de la peor.

El desafío de la actual FGR, es poder probar cada crimen con el debido proceso, lograr más extradiciones y que ninguna cabeza se pierda en el cúmulo de archivos vigentes y antiguos. La Unidad de Inteligencia Financiera es la guillotina más afilada, no obstante, la multitud conservadora, sabe fabricar cabezas de utilería para desviar de la atención pública la verdadera catástrofe de cabezas rodando.

A la expectativa, cual público medieval frente al patíbulo virtual, las huestes de ultraderecha, asisten a las “ejecuciones” gritando inocencia o culpabilidad, pero no esconden la sorna, la hipocresía, la descarada ambigüedad de una moral podrida, anquilosada. El pueblo, curiosamente, no atiende con morbosidad el espectáculo mediático, más bien, espera un desenlace favorable a su pisoteada dignidad.

La otrora masa incomprendida y menospreciada, diluida en las opiniones de los intelectuales y periodistas orgánicos, ahora dueña de las redes sociales, encontró el canal adecuado para derrumbar mentiras y verdades acomodadas.

La vela perpetua se deslinda

La otra guillotina, la cruel y despiadada opinión pública, no ha dejado cabeza sobre los hombros, los partidos políticos han sucumbido ante la dura realidad de un pueblo que rebasa por mucho plataformas y estructuras, basadas en cuadros obsoletos y luchas intestinas por el poder de las dirigencias. Diputados y senadores ardientes por retomar el control de sus colores, aunque en ello vaya la traición a movimientos auténticos. Ahora con mucho cuidado de no ser comprados con billetes, pero sí con promesas de poder ilimitado si fracturan la 4T. Plagados de agrupaciones y asociaciones civiles “independientes” por todo el país, con candidatos ciudadanos de aparentes figuras inmaculadas, lobos con piel de ovejas. Tratando de marear el ánimo votante, cual impolutos bebés de cuna, renacidos de su propia podredumbre.

“Pueblos libres, recordad esta máxima: Podemos adquirir la libertad, pero nunca se recupera una vez que se pierde.”

Jean Jaques Rousseau

Imagen de portada: INFOBAE. Nueve de cada diez mexicanos a favor de los juicios a expresidentes por corrupción. Foto: Steve Allen