SALTO CUÁNTICO: Medioevo

“Sin idealismo, la política se reduce a una forma de contabilidad social, y esto es algo que un conservador puede tolerar muy bien, pero para la izquierda significa una  catástrofe”

Tony Judt

Durante la gran peste negra en Europa, donde murieron alrededor de doscientos millones de personas, entre los años 1347 y 1353, cuando alcanzó su punto máximo, era común observar a hombres ataviados con grandes túnicas y máscaras con extensiones puntiagudas, asemejando una especie de cuervos. Los médicos se vestían así, porque pensaban que la enfermedad se transmitía por el aire, el gran pico, estaba saturado de 55 hierbas y otros componentes como polvo de carne de víbora, canela, mirra y miel, para filtrar el aire contaminado, que, según ellos, era el causante de todo el mal. Al hacer su aparición, iban a contar los muertos, pero su sola presencia, no solo, intimidaban, era señal de que la comunidad estaba en el total desastre de muerte y desolación.

José Luis Treviño Flores/ 4 Vientos

Las condiciones insalubres de la edad media en Europa, alcanzaron niveles alarmantes, las familias de plebeyos vivían hacinados en cuartuchos, acompañados de sus animales, perros, cerdos, gallinas. Debían cuidar lo poco que tenían, las ratas por supuesto formaban parte ineludible y con ellas, las pulgas, transmisoras de la peste bubónica. Al igual que en nuestros días, cada bicho nuevo que se aparece, pese al avance de la medicina, causa estragos importantes en la población mundial.

En el siglo XIV todo era atribuible a castigos divinos, demonios y falta de fe, la iglesia católica, poseedora de todo el conocimiento y riqueza, impedía cualquier avance científico y llevaba a la hoguera y al suplicio de tortura a cada hombre o mujer que se atreviera a indagar más allá de los postulados del santo oficio.

Durante la peste europea del siglo XVII, los médicos llevaban máscaras picudas, guantes de cuero y capas largas para intentar defenderse de la enfermedad. Su Aspecto icónico y siniestro, como vemos en este grabado de 1656 de un médico romano, es reconocible hasta la actualidad. Fotografía de ARTEFACT, ALAMY, publicada por National Geographic (internet)

Hoy, en pleno siglo XXI, la iglesia católica y otros cultos basados en el cristianismo, continúan en la misma postura de atribuir toda catástrofe natural, a castigos del Todopoderoso, al pecado y la falta de fe. Si bien, ya no pueden mandar a la hoguera a los científicos encargados de la investigación, para encontrar la respuesta a los ataques de microorganismos, sí promueven el linchamiento mediático, azuzan a los feligreses para que desconozcan y repudien las iniciativas de control epidemiológico, diciendo que solo Dios es capaz de acabar con las enfermedades con tan solo el poder de la oración.

Hoy que México se encuentra en franco pico de contagios, pese a cierta disminución, en algunos estados de la república, los pastores y sacerdotes, exigen que los templos sean abiertos, sin importar la emergencia. Aseguran respetar la sana distancia y medidas de higiene, pero tan solo el trasladarse a las iglesias, es provocar movilidad social innecesaria y riesgosa. Las aportaciones de limosnas y diezmos, que son el principal sustento de todo culto religioso, han perdido liquidez, pagan luz, agua, trabajadores y parafernalias necesarias para el culto.

Exactamente como en la edad media, los intereses siguen siendo los mismos, se continúa con el argumento de que, si no se está en los templos, Dios no escucha, además de censurar cada iniciativa educativa, encaminada a la mejora de las actividades cognitivas superiores. Hay sacerdotes que incluso, han mencionado que la educación por televisión es amoral y que promueve ideologías contrarias al cristianismo, que alienta precisamente, no solo la ideología de género, también ideas políticas que son “peligrosas” en edad formativa.

Existe actualmente un movimiento denominado PIN parental, creado por grupos conservadores, fundamentados en la idea anquilosada de que el estado no debe ser el responsable de la educación sexual de los alumnos en las escuelas públicas.

Si lo analizamos en retrospectiva, el conservadurismo sigue vendiendo el mismo contenido en el paquete de doble moral burguesa con envoltura secular. Aun pasados siglos, el discurso no ha cambiado y las nuevas generaciones de estudiantes en etapa formativa, se enfrentan a un mundo globalizado, con plataformas de información tan bastas como la internet misma, y no es para nada ético, el dejar a las familias la formación científica de la educación sexual, ya que por muy buenas intenciones que tengan en materia de sus códigos morales y religiosos, el mundo es el mundo, la diversidad existe, la comunidad LGTBQ también, las preferencias no van a cambiar porque se imponga una censura a los contenidos en los programas de estudio. De quemar seres humanos en la pira de fuego, a la hoguera mediática para tratar de obnubilar a la realidad, no resultó antes, ni va a resultar ahora. El conocimiento y las libertades humanas no se detienen, y más vale tener seres informados, críticos, con un andamiaje científico sólido, a seguir promoviendo seres con doble moral, ya que, al no tener acceso a información construida con bases pedagógicas y científicas, aún con la guía de las familias, los estudiantes en etapa formativa, siempre encontrarán la manera de tener acceso a la red informática con PIN parental o sin él.

Entonces, tal y como los médicos de la edad media, ataviados con trajes terroríficos y filtros de aire, pensando que la peste se transmitía por el aire, así exactamente, los grupos conservadores en la actualidad, pretenden imponer un código moraloide absurdo, ataviados con filtros parentales insulsos y retrógradas. La peste mediática no va a desaparecer, mientras no construyamos generaciones informadas, cultas, con respeto a la diversidad y a la biodiversidad. Que sepan dónde y cómo buscar en la red, sin prejuicios morales equivocados. A los bebes no los trae la cigüeña, las preferencias sexuales existen sin importar la antropormorfología.

El 2 de febrero de 1962 en el estado de Nuevo León, los conservadores quemaron libros de texto gratuitos, oponiéndose a la educación laica, el PAN, la iglesia católica y toda una horda de ultraderechistas gritando: ¡México si, comunismo no! Exactamente como ahora en 2020. Su discurso sigue siendo el mismo y si por ellos fuera, se enseñaría la lectura bíblica en cada institución educativa, se señalaría a cada persona con preferencias distintas, se le excluiría a seguir viviendo una existencia sórdida y separarían niños de niñas en las aulas.

El libre albedrío es una capacidad superior en el ser humano y no debe estar contaminada con una formación equivocada, la toma de decisiones debe tener trayectos formativos con habilidades cognitivas también superiores y solo la ciencia educativa puede proporcionarlos, no la familia, la familia debe fortalecer y promover el pensamiento informado, un hijo no es propiedad de nadie, es un ser autónomo al que se le deben proporcionar herramientas para su vida futura, sin prejuicios, finalmente todos los seres humanos decidimos al final, que queremos ser y hacer, y si queremos una sociedad justa, ciudadanizada, culta, tolerante y equitativa, entonces debemos tratar de dejar de tapar el sol con un dedo. Ninguna familia está exenta de tener un hijo o hija con preferencias sexuales distintas, ninguna familia está exenta de tener un hijo o una hija con pensamientos de izquierda o derecha, a decidir ser budista, cristiano o musulmán, así que más vale estar preparados para la tolerancia y el respeto irrestricto a cada persona, en lugar de satanizar las ideas contrarias a las que fuimos sometidos sin nuestro permiso. Por ello, es fundamental y seguirá siendo, una educación Científica, Laica, Gratuita y Obligatoria, con todo lo que implica.

Los grupos conservadores podrán tratar de continuar impidiendo el avance de la sociedad científica y de participación democrática en todos los procesos, pero no podrán inhibir el acceso a la información; ya no es la edad media, tampoco las cadenas y agencias noticiosas poseen todo el enfoque y opinión.

El control de las voluntades se basa precisamente en la moral burguesa, en la despersonalización, la individualización de todos los procesos humanos, el egoísmo, el desprestigio de toda iniciativa contraria a su visión de la sociedad.

 No obstante, la actual pandemia, vivida en tiempos del mayor avance tecnológico y científico, ubica a una ultraderecha oscurantista, rebasada y aniquilada.

La ignorancia y el oscurantismo en todos los tiempos, no han producido más que rebaños de esclavos para la tiranía”

  Emiliano Zapata