MUSA VERDE: Antropocénica del sabelotodo

La pandemia COVID-19 ha dado lugar a un torrente de opiniones, remedios caseros, rumores infundados, mentiras de todo tipo y tamaño, merolicos, fayuca, complots, causas fabricadas, florecimiento de prejuicios, silogismos falsos, grupos de choque, posicionamientos políticos y religiosos. Nada de esto tiene una relación real con el virus, su patología o su control.

Imagen: Expresso

Horacio de la Cueva / 4 Vientos

El torrente es subjetivo, producto de la ideología, ambición y política personal o de grupo y el nivel de autoestima, egoísmo y falta de capacidad autocrítica del emisor.

Es fácil emitir, difícil medir sus consecuencias reales a menos que se quiere aumentar la confusión, y casi imposible eliminar de la Aldea Global que predijo Marshall McLuhan: El torrente es el resultado de todos los que buscan la fama.

Qué mejor forma de obtener la fama que competir sin reglas, que no enfrentar a un grupo de personas que deciden después de sopesar la evidencia y someterla a juicio antes de darla a conocer, tarea que todo científico debe cumplir antes de publicar. Qué mejor que el impulso sin freno o crítica constructiva.

Los hechos: la dispersión globlal del virus SARS-COV-2, su genoma conocido, las infecciones, muertes y patologías durante la enfermedad y post-recuperación, las políticas de aislamiento social como único y, hasta el momento, mejor forma de parar su dispersión, el desarrollo de varias vacunas, todas en diferentes estados de prueba, el reto de producir 7 mil millones de dosis y distribuirlas de manera igualitaria, los avances médicos en el tratamiento de la enfermedad.

El torrente no es compatible con los hechos. La explicación del torrente de sabelotodos tiene una razón simple, pero no única.

Andy Warhol, fuente e imagen del Pop-Art, predicó que todo mundo quiere sus quince minutos de fama. En esta aldea global con acceso ilimitado a la red, todos podemos tener nuestro momento de fama, pero la competencia es dura.

El artista plástico Andy Warhol (Foto: AD México)

Entre más “me gusta” en las redes más fama. Entre más extrema la posición se esperan más “me gusta”. Así lo predica el algoritmo de Facebook. El camino a la fama es un algoritmo.

La fama no es la única razón para el torrente. La explosión y censura simultáneas de ideas y objetos que siguió al estructuralismo, además del acceso a la red también han contribuido al torrente.

Al suponer que la objetividad científica no tiene mejor valor predictivo que los horóscopos, el tarot o la pitonisa, al querer el novicio, con un malentendido de que es la serendipia, el mismo reconocimiento que el experto, al hacer de la educación un bien consumible y no cinta de transmisión del conocimiento, al creer que la experiencia personal es particular e irreproducible por otros hemos degradado la creatividad y el conocimiento y los hemos confundido con la ocurrencia.

Esta igualdad espuria es el medio que da la confianza y la arrogancia para lanzar la sabiduría y opinión experta recién adquirida en la red.

A contracorriente del torrente apabullante y a cuentagotas, los científicos, los políticos que les hacen caso y los reporteros que corroboran sus fuentes, están generando y evaluando hechos.

Es una lucha desigual, no reciben la atención que se debe dar a los hechos y su mejor interpretación, pero si cantidades innecesarias de desprecio.

Foto: Internet

Difícil detener una pandemia donde no existe una visión crítica de la información. Difícil detener una pandemia donde es más importante la obediencia, la fe, la pertenencia o la ilusión de superioridad que la atención a los hechos.

Las soluciones racionales propuestas por equipos de expertos con experiencia y conocimientos acumulados, pasadas por el tamiz crítico de la ciencia para controlar esta pandemia implican cambios en costumbres y actitudes. No todos hacen caso.

¿Por qué es más fácil arriesgar enfermar o morir sin salir de la zona de confort que cambiar un poco y sobrevivir? ¿Por qué parece más importante la fama que la vida?

La culpa no es sólo de líderes que predique con el ejemplo. La solución no puede ser que una muerte cercana certifique la existencia del virus. La solución está en los hechos por lo que son.

Los cubrebocas salvan vidas ¡Usa el tuyo!

 

Además, pido que se encuentre y castigue a los culpables intelectuales y materiales de los asesinatos de Miroslava Breach y Javier Valdéz y del secuestro de los 43 normalistas de Ayotzinapa. ¡Viva la Comisión de la Verdad! Que beba Mexicali, dejemos a Constellation sin agua. Sólo dos años de Gobierno en BC. Apoyo a G Sheridan y H de Mauleón.

 

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