Constellations y Bonilla insisten: planta cervecera puede usar agua desalada en la Costa de BC

Bajo la figura de la desalación de agua de mar o de pozos salinizados, el consorcio transnacional Constellation Brands busca trasladar su planta cervecera en Mexicali a un punto del norte de la costa del Pacífico bajacaliforniano, en donde otras empresas multinacionales desean construir y operar -en Playas de Rosarito y el valle de San Quintín- grandes plantas desalinizadoras para exportar su producción al sur de California o surtir el líquido a compañías exportadoras de fresa a Oriente.

Va de la mano con la transnacional cervecera (Imagen: Contrafilo)

Javier Cruz Aguirre / 4 Vientos / Foto principal: Televisa

Ensenada, B.C., 17 de agosto 2020.- Lo anterior lo anunció ayer el gobernador Jaime Bonilla Valdez durante una rueda de prensa en Mexicali.

Ahí, el mandatario afirmó que su gobierno analiza y apoya esa propuesta que según él no se antepone al resultado de la consulta de marzo pasado en Mexicali, donde el 76.1 por ciento de los habitantes que participaron votaron en contra de que se termine de construir la planta cervecera.

Constellation Brands quiere alternativas fuera de Mexicali. Ellos hablan de ponerla en la costa y usar agua desalinizada, entonces eso no impactaría al recurso hídrico de Mexicali”, informó.

Pero la tomó con precaución al agregar: “Yo no le voy a decir que no a ningún proyecto, pero se debe respetar la voluntad de la gente”.

De esta forma Bonilla Valdez, un empresario México-Estadounidense que postuló el partido Morena al gobierno estatal, precisó un poco más el nuevo proyecto que su administración y la transnacional neoyorquina gestionan conjuntamente para impedir la salida de la empresa de Baja California, tal y como lo ofrece reiteradamente el Presidente Andrés Manuel López Obrador.

Apenas el pasado 30 de julio, Salomón Faz Apodaca, cabeza de la novel Secretaría estatal para el Manejo, Saneamiento y Protección del Agua (Seproa), informó que la cervecera trabajaba en tres alternativas para evitar su retiro de la entidad, en donde hasta marzo de este año aplicó  900 millones de dólares (mdd) que representaban el 70% de la inversión total de la obra (mil 400 mdd).

Las opciones eran:

Imagen: Grupo Milenio

1.- Adquirir agua en el sur de California para importarla a Mexicali; 2.- extraer el recurso mediante compra o renta de pozos en el valle de Mexicali; 3.- trasladar la planta a un lugar en la parte norte de la región costera del estado (municipios de Tijuana, Playas de Rosarito, o Ensenada) y conseguir ahí una fuente segura de abasto hídrico.

Llegó a decir en tono cantinflesco que en caso de que la tercera opción funcionara, “Tijuana podría decir: ‘oye, del agua que Mexicali me manda (por el Acueducto Morelos), no me la entregues; quédate con ella, con 200 metros por segundo porque (la transnacional) ya me la está quedando acá’”.

Asimismo argumentó que se trata de “un tema de inteligencia, un tema de voluntades” que debía superar “las posiciones radicales de ciertos grupos que alteran o desestabilizan la tranquilidad pública social (…) muy focalizados en Mexicali”, y contar con el apoyo del gobierno federal.

Pero fue el presidente López Obrador quien contestó al funcionario estatal el 12 de agosto cuando reiteró que su gobierno no dará los permisos que la transnacional necesita para terminar su planta en Mexicali, y que debe acatarse el resultado de la consulta en Mexicali.

“Le dije con mucha claridad (a la empresa) de que la planta no se iba poder abrir en Mexicali, pero ya he escuchado, es cierto, le andan buscando la vuelta”, manifestó ese día el mandatario en la parte final de su conferencia matutina.

Y destacó: “Que los de Baja California sepan que no hay autorización, no hay permisos con este propósito porque están insistiendo. Me han mandado algunos proyectos alternativos supuestamente donde resuelven el problema. No, cómo voy a ir yo en contra de la voluntad” de quienes participaron y votaron en contra de la empresa.

Igualmente destacó que a los inversionistas les dejó en claro que no podía respetar los compromisos que otros gobiernos tomaron con la base del “influyentismo” y ajenos a la población.

Imagen: Businessinsider.mx

“Ya que se busquen otras opciones; además yo les dije a los directivos que no se podía y les expliqué y les dije que era un Gobierno nuevo, que los habían engañado, que ellos habían aceptado las reglas de antes pero que no eran las reglas más adecuadas, correctas, que era el influyentismo y hacer negocio a costa de lo que fuese, arreglarlo arriba sin tomar en cuenta a la gente”.

Y reiteró que la inversión podría ir a Coatzacoalcos, Veracruz; Seybapaya, Campeche, o Frontera, en Tabasco, en donde hay suficiente agua y se les darían los permisos sin problemas, además de una compensación por el daño ocasionado por la suspensión de la planta en Mexicali.

“Dicen: ‘es que se pierdan empleos’. No, no, no. Se puede hacer en otro lado y se van a generar empleos y hay que buscar opciones”, manifestó.

De hecho, dos días después de que se dieran a conocer los resultados de la consulta pública que los días 22 y 23 de marzo se realizó en Mexicali, Antonio Echevarría García, gobernador de Nayarit, ofreció a Constellation Brands instalar en su entidad la planta cervecera.

“Tenemos la capacidad de agua suficiente y un marco jurídico que brinda garantías de seguridad y certidumbre para las inversiones de la empresa (…) Nayarit es su casa y nosotros somos sus amigos. Aquí siempre tendremos las puertas abiertas para empresarios que deseen invertir y generar empleos, que se vean reflejados directamente en la economía de las familias”, dijo el mandatario en un mensaje en twitter.

Sin embargo, el gobernador Jaime Bonilla no quiere aceptar la decisión del gobierno federal ni la voluntad de los ciudadanos que participaron en la consulta -36 mil 781 personas, de las cuales solo ocho mil 460 votaron a favor de la cervecera-, y ayer insistió en promover los planes de  empresa para no salir del estado.

Cabe recordar que de acuerdo con datos de Bloomberg, al día siguiente de que se dieran a conocer los resultados de la consulta en Mexicali, las acciones de la transnacional se desplomaron en el mercado mundial de valores en donde acumularon una pérdida de 11.75%, con una cotización de 105.64 dólares por título, lo que representó su peor nivel en cinco años.

Bonilla y el poder político al que se aferró (Imagen: Pedro Damián Gómez Bonifaz)

Sin embargo, en un reporte financiero del 1 de julio pasado que tituló “Nuestra ambición se mantiene”, la compañía que se fundó en 1945 anunció que este año logró “ventas sin precedentes” por casi dos mil 600 mdd, para generar utilidades a sus inversionistas por 600 millones de dólares.

En ese documento, el consorcio afirma que el agua es un recurso esencial para la industria y las comunidades en donde opera, por lo que aplica políticas de máxima eficiencia hídrica en sus instalaciones, mantener la disponibilidad y la calidad de las fuentes hídricas que usa para elaborar sus productos, promover los esfuerzos de conservación junto con sus socios comerciales y comunidades, y emitir informes transparentes

“Somos signatarios de la Alianza Empresarial para el Agua y el Clima (BAFWAC, por sus siglas en inglés), un grupo de empresas del sector privado que colaboran para resolver los problemas relacionados con el agua y reducir los riesgos relacionados con el agua. Las iniciativas hídricas en marcha en nuestras instalaciones son congruentes con los objetivos de la alianza”, indica en su reporte

Destaca que sus  cervecerías en Nava, Coahuila, y Obregón, Sonora, han reducido la cantidad de agua que utilizan por hectolitro de cerveza que producen.

“La tasa de intensidad de consumo de agua de nuestra cervecería de Obregón de 3.34 litros de agua por litro de producto terminado, representa una reducción del 18 % en la intensidad del consumo de agua del año fiscal 2017 al año fiscal 2019.

“Y la cervecería de Nava ostenta uno de las mejores tasas de intensidad de consumo de agua de la industria, con 2.95 litros de agua por cada litro de producto terminado.”

Concluye diciendo que ambas cervecerías aprovechan las operaciones de tratamiento de aguas residuales dentro de sus instalaciones para reutilizar el agua consumida como parte del proceso de producción.

La cervecería de Obregón reutiliza el 20 % del agua y la cervecería de Nava, el 37 %. En Mexicali, la empresa ya contaba con un permiso federal para construir y operar una planta recicladora de aguas residuales.