¿Por qué llamamos intelectuales orgánicos a los autores del desplegado “La deriva autoritaria y por la defensa de la democracia”?

Algunos defensores del neoliberalismo y de los regímenes prianistas se molestan porque los hemos denominado “intelectuales orgánicos del antiguo régimen”. Otros críticos de la vieja izquierda, sostienen que confundimos los conceptos de intelectual orgánico con intelectual tradicional, y que es este último término el que sería más correcto, atendiendo a las categorías que propuso el sociólogo italiano Antonio Gramsci. Y estarían en lo cierto, si dejamos solamente el concepto de intelectuales orgánicos y no contempláramos el papel que jugaron en el periodo neoliberal.

José A. Moreno Mena/ 4 Vientos

Para ponernos a tono, veamos primero lo que se entiende por intelectual. Marx ya nos había hablado sobre la diferencia entre trabajo manual y trabajo intelectual de manera muy coloquial, sin embargo, Gramsci fue más allá y definió al intelectual por el lugar y la función que ocupaba en el conjunto de las relaciones sociales de producción. Siguiendo esta línea, todos los seres humanos, en la medida en que ocupamos en mayor o menor grado nuestras capacidades cerebrales, pudiéramos ser considerados como intelectuales, sin embargo, en la sociedad civil, no todos ejercemos la función del intelectual, eso es el aporte del sociólogo italiano.

Antonio Gramsci, intelectual militante del Partido Comunista Italiano. Foto: Internet

Gramsci, desde una perceptiva sociológica, sostiene que dentro de las clases sociales se van formando capas de intelectuales y estos tendrán lazos orgánicos con la clase a la que tienen intereses comunes, lo que no exceptúa que puedan tener ciertos grados de autonomía. Pero a su vez, Gramsci también habla de los intelectuales desde una perspectiva histórica, y los menciona como los intelectuales tradicionales, rezagos de la sociedad anterior.

Antonio Olive sintetiza magistralmente la concepción de Gramsci sobre el papel que cumplen los intelectuales orgánicos, nos dice:
a) Los intelectuales son los organizadores de la función económica de la clase a la que están ligados orgánicamente.
b) También son los portadores de la función hegemónica que ejerce la clase dominante en la sociedad civil. Trabajan en las diferentes organizaciones culturales (sistema escolar, organismos de difusión –periódicos, revistas…-) y en los partidos de la clase dominante con el fin de asegurar el consentimiento pasivo, si no el activo, de las clases dominadas en la dirección que la clase dominante imprime a la sociedad.
c) Son, del mismo modo, los organizadores de la coerción que ejerce la clase dominante sobre las otras clases por medio del Estado.
d) El intelectual tiene también como función la de suscitar, en los miembros de su clase a la que está vinculado orgánicamente, una toma de conciencia de su comunidad de intereses, y la de provocar en el seno de esta clase una concepción del mundo homogénea y autónoma.

Durante los últimos 30 años, los Aguilar Camín, Krauze, Castañeda y buena parte de los firmantes del desplegado, no solo participaron activamente en la esfera cultural del país tratando de influir en una visión homogénea del mundo actual, sino en el diseño y organización de las políticas públicas del Estado Neoliberal y en la legitimación de la clase dominante y sus representaciones políticas dentro de la sociedad civil.

Buena parte de ellos se subsidiaban del propio estado, recibían grandes cantidades de dinero para desarrollar sus actividades, lo que permitía la existencia de revistas culturales, que si bien es cierto, admitían también a críticos del gobierno, sus líneas editoriales terminaban por justificar el régimen imperante. Es el caso de Aguilar Camín y Krauze.

Jorge Castañeda, secretario de Relaciones Exteriores en el gobierno de Vicente Fox, después fue contratado como «estratega» de la campaña presidencial del panista derrotado en 2018, Ricardo Anaya. Foto: internet

Algunos fueron funcionarios de los regímenes neoliberales tal es el caso del propio Castañeda, Pascoe Pierce y Julio Frenk que tuvieron bajo su cargo secretarías de estado.

Otros son comunicadores, en medios acostumbrados a recibir el chayote para criticar al gobernante en turno o atacarlo cuando no se sienten favorecidos económicamente con publicidad. Mientras que hay algunos escritores, poetas e historiadores que de alguna manera se han ido integrando al llamado “círculo rojo”.

La mayoría, salvo algunas excepciones, sirvieron a los intereses del grupo hegemónico que mantuvo el poder por más de 30 años y que favoreció a una casta de privilegiados, por eso sí pueden ser considerados como “intelectuales orgánicos del periodo neoliberal”, aunque les cueste aceptarlo. Pasarán a ser “intelectuales tradicionales” cuando se consolide una nueva intelectualidad orgánica capaz de construir un proyecto que se aleje del neoliberalismo y tienda a favorecer a los más pobres.

Imagen de portada: Enrique Krauze al centro, a sus costados el excandidato presidencial del PAN Ricardo Anaya y el entonces presidente nacional del PRI, Manlio Fabio Beltrones. Foto: internet

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José Moreno Mena* José Moreno Mena, investigador de tiempo completo del Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC)