SALTO CUÁNTICO: A mis amigos

“La libertad significa la oportunidad de ser lo que nunca pensamos que seríamos.”

Daniel J. Boorstin

A veces, es imposible hablar con sutileza. A veces ni siquiera se trata de defender una postura política o una ideología. A veces, lo único que importa es decir las cosas como son.

José Luis Treviño Flores/ 4 Vientos / Foto principal: Revista Ahora

Tengo un amigo, casi hermano, que dijo que mis columnas están muy ladeadas, hechas a la izquierda, muy pro AMLO. Otro amigo, más compañero que hermano, aunque me dice carnalito, arguye que el nuevo gobierno no ha hecho nada, que si estoy ciego, que la inseguridad no ha mermado, se ha incrementado.

Tanto uno como el otro se la pasan enviándome bots y caricaturas que ridiculizan la figura presidencial, me comentan en tono sarcástico, que a los otros presidentes también se les ridiculizó. ¿Cuál es la diferencia entonces? ¿Qué acaso Andrés Manuel López Obrador es intocable? ¿Su figura tiene más valor que otros presidentes?  ¿A él no se le puede manchar la imagen por haber tenido un margen de votación histórico? Me dicen uno y otros amigos que al presidente le faltan bolas, tanates, que no ha sabido enfrentar al crimen organizado, no ha dado soluciones relevantes a la pandemia, tampoco ha sacado al país de la crisis económica y que los abrazos, no balazos, es una máxima estúpida, irrelevante, carente de sentido político y madurez de estadista. También argumentan que tienen mucha frustración por no encontrar un punto de anclaje en materia de políticas públicas porque el presidente ha “desperdiciado” el dinero público con sus apoyos a los adultos mayores y a los ninis, que eso de andar pregonando sus árboles frutales y maderables, su ficticio apoyo al campo y lo peor, su discurso de confrontación en las mañaneras.

Pocas veces polemizo con ellos, pocas veces respondo a sus quejas y posturas con afán conciliador; más bien les sigo la corriente y les comparto otras caricaturas que ridiculizan al grupo opositor de la ultraderecha, no me pongo serio, tampoco estoy dispuesto a perder sus amistades por diferencias políticas. No obstante, me pareció que es tiempo de aclarar ciertos puntos relevantes que tienen más su convergencia, en la necesidad de observar con atención el comportamiento, consciente o no, de la vorágine anti AMLO.

México, si bien estaba preparado para votar en contra de la misma partidocracia que nos sumió en el más sucio y terrible vacío de poder, también el país entero. Imaginó una nación sin aquellos personajes oscuros, llevados a la derrota aplastante aquel 1 de julio del 2018. No, siguen ahí, y se manifiestan a través de mis amigos, escuchan sus quejas por haber perdido, no solo privilegios, perdieron una forma de vida basada en la placentera comodidad de que nunca nada, jamás, iba a cambiar.

Imagen; Univisión

Ahora que mis amigos tienen que escuchar diario un discurso pausado, cansino, poco floreado, lleno de anécdotas y pasajes históricos, escucharlo hablar de héroes otrora enterrados, olvidados. Ahora que no existe aquel encumbramiento del presidente principesco, rodeado de glamour, de la fuerza del Estado Mayor. Ahora es más fácil atacar una figura humilde, sencilla de aparente poco carácter, no es fácil ver en la silla presidencial a un hombre que para nada proviene de familias encumbradas. ¿Cómo confiar en uno de los nuestros si siempre nos han gobernado los privilegiados, los ricos, los que hablan con la firmeza de discursos ensayados, aquellos capaces de negociar tanto con empresarios como con narcotraficantes para mantener una calma chicha? ¿Cómo creer a quien nos dice que la violencia no es el camino, si solo hemos vivido en la violencia que la tenemos normalizada, la abrazamos como única salida ante tanta más violencia?

El país entero incendiado por la delincuencia acostumbrada a reunirse con las autoridades en turno y comprar su silencio y su protección para continuar convirtiendo a México en un estado narco.

¿Cómo es posible que el presidente por el cual votamos, por aquel que pensamos acabaría con toda la maldad, haya soltado al hijo del Chapo Guzmán? ¿Por qué? ¿Acaso le dio miedo? ¿No supo qué demonios hacer? ¿le quedó grande el puesto? ¿su gabinete de seguridad está plagado de cobardes ineptos? ¿Cuándo un presidente había ponderado la vida de los ciudadanos, antes que anotarse un triunfo en contra de un capo?  Nunca, jamás. Es inédito en la historia. Entonces habrá que reclamarle por las no muertes colaterales, habrá que reclamarle por no haber dado a la prensa chayotera los encabezados de niños y mujeres y hombres inocentes acribillados. Habrá que gritarle su “incompetencia” por no “saber” negociar con los empresarios voraces que tenían décadas sin pagar impuestos, habrá que culparlo por todos los crímenes antes de su mandato. ¿Estoy ladeado amigos míos? ¿Soy un seguidor ciego, casi un pejezombie? La realidad me obliga a exponerla, no a ocultarla.

Espero, francamente espero, que ese pueblo bueno y sabio del que habla Andrés Manuel no vaya a caer en la trampa de nuevo. Me asusta mucho imaginar a mi país de nuevo en manos de la ultraderecha. Me asusta que los votantes se dejen llevar por la cortina de humo creada para hacerlos pensar en la imposibilidad de salir del bache. Me asusta pensar en regresar a tener miedo y no esperanza.

Y sí, se siguen matando los grupos delincuenciales, continúan muchas prácticas ilícitas generadas a lo largo de décadas. También mis amigos se acostumbraron a soñar, a desear otra realidad, pero al igual que muchos otros no pueden con la posibilidad de transformarla porque implica tener que aceptar el hecho de haber vivido bajo una dictadura disfrazada de democracia. Haber estado al margen o ignorar las luchas sociales por un cambio, haber guardo silencio ante el obsceno saqueo de la nación. Haber tenido miedo de manifestar su inconformidad, no haber escrito, apoyar, manifestar, denunciar a quienes nos quitaron todo lo que se construyó. Ahora que el presidente grita a los cuatro vientos, nombres y apellidos de cada ladrón y asesino, ahora que se señala sin miedo a una oligarquía y clase política corruptas, no es que estén en contra del poder ejecutivo, les da rabia no haber tenido el valor de enfrentar a sus verdugos con la claridad y sencillez que él lo hace.

Saqueo Neoliberal (Armando, en Milenio).

Ladeado, sin brújula política, me dicen; que solo tengo ojos y oídos para ensalzar al presidente. No puedo dejar de pensar desde 1988 al 2018, cuánto se fue perdiendo de mi seguridad, mi capacidad adquisitiva, cómo fue creciendo mi miedo por no poder salir a disfrutar mi país, mi sierra Tarahumara, mis desiertos, mis playas. Caminar en la constante incertidumbre, observar a otros compañeros y amigos que perdieron la vida, su casa, que tuvieron que huir amenazados, por ganar un poco más que otros. Recuerdo que los grandes potentados, no fueron extorsionados ni secuestrados, recuerdo que los políticos encumbrados y apegados a las bandas delincuenciales, fueron respetados en su integridad y se enriquecieron aún más, recuerdo que Felipe calderón, solo cambio un mando de cártel por otro. También recuerdo que asesinaron a un sinfín de personas inocentes por” equivocación.”

Recuerdo que en la pandemia del H1N1, se robaron cada peso de apoyo externo, recuerdo que también se robaron los apoyos internacionales de los sismos de 1985 y 2017. Recuerdo al presidente necrófilo, sacando los falso huesos de los héroes que nos dieron patria para justificar su espurio puesto, recuerdo a cada mandatario entregar mis riquezas nacionales sin el mínimo decoro.

Recuerdo el silencio sepulcral de la prensa comprada, lo recuerdo todo y más. Cómo entonces, no observar esta maldita realidad plagada de asesinos y ladrones, que se retuercen por no poder comprar al viejo cansino, pausado y firme, al cual no han podido encontrarle una práctica corrupta. Si la molestia es por haber puesto primero a los pobres, antes que a todos los demás, entonces tienen razón en estar molestos, son muchos los recursos direccionados a programas sociales vitales.

Y no, aun no se observa el avance, aun no podemos percibir el despegue, es cierto, un sexenio sin corrupción no es suficiente, necesitamos otros tres, por lo menos, para comenzar a sentir que valemos algo, que, como mexicanos, tenemos identidad, esa que se esforzaron mucho los conservadores por quitárnosla. El sueño de sentirnos autosuficientes, ver a las instituciones y a los responsables de hacer valer la constitución, como compañeros del mismo barco, no va a ser inmediato. Se nos dan ejemplos de otros países, donde los funcionarios no viven como reyes y tienen vocación de servicio en aras de su nación y por el bienestar de todos. Vemos lejana la posibilidad, cuando esa oposición vulgar, nos quiere regresar al estatus de siervos y vasallos, nos vuelven am meter el miedo y nos venden la imagen presidencial, como de baja categoría por viajar en aviones comerciales o por carretera, por hablar con sencillez, por no ser hombre de alcurnia. ¿Acaso mis amigos no se dan cuenta, con toda su experiencia, que transformar a una patria sumida en la barbarie, no es cosa sencilla? ¿Acaso la impaciencia por no observar cambios profundos para comenzar a sentir esa soñada libertad y progreso les impide ver más allá los ojos de la oposición rascuache?

AMLO no es un hombre omnipotente, ni un mesías, mucho menos un semidiós: jamás se le ha tenido en un nicho o un altar. No se mis amigos, pero yo prefiero a un hombre o una mujer sencillos, sin ínfulas de poder. Los errores deben ser eso, errores, con posibilidad de ser rectificados, pero nunca el saqueo, la impunidad, la corrupción, nunca permitir que un mandatario se lleve nuestros anhelos en su beneficio, y eso es lo que vivimos desde hace mucho, así que prefiero al de las conferencias matutinas, al que habla directo, al que encara a los poderosos. Prefiero un a Andrés Manuel con convicciones, que, a un calderón asesino, a un Peña absurdo, permisivo con la delincuencia, a un Fox, vende patrias, a un Zedillo ratero, a un Salinas de Gortari que reúne todos los vicios de sus sucesores hasta Enrique Peña. Prefiero esperar y seguir votando por la esperanza de salir del bache a regresar con los mismos asesinos, bastardos y ladrones. No se mis amigos, pero yo los quiero y los quiero en un país más justo, más libre, menos estancado. Una cosa es segura: la ultraderecha conservadora nunca va a ser opción.

“Y fue cuando estaba cayendo que abrí mis alas y aprendí a volar.”

Richard Bach