PLUMA DE NEÓFITO: Narco-Neoliberalismo (2ª de 3 partes)

Creer y aceptar que «El Crimen Organizado Mexicano» solo se dedica a actividades meramente relacionadas con la droga, es como aceptar que Súper Man es un ser extraterrestre real

Asegurar que la única actividad a la cual se dedica «El Crimen Organizado Mexicano» es el cultivo, procesamiento, producción, distribución, tráfico y comercialización de las diversas drogas ilegales en México, realmente es una locura puesto que, cómo esta organización es la que tiene el control de la vida delictiva del país, es imposible pensar que no tenga el dominio y administración de otras actividades igualmente peligrosas.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Ricardo Jiménez Reyna* / 4 Vientos / Foto principal: Desde Abajo

Bien se sabe a nivel nacional que actividades delictivas y delincuenciales como Trata de Personas, Tráfico de Personas, Tráfico de Armas, Tráfico de Órganos, Lavado de Dinero, Tráfico de Influencias y Extorción-soborno-corrupción son, entre otras, actividades que están bajo el dominio de «El Crimen Organizado», las cuales, según cálculos hechos por especialistas, también representan ingresos multimillonarios para esta organización criminal.

Por ello considero que creer y aceptar que «El Crimen Organizado Mexicano» solo se dedica a actividades meramente relacionadas con la droga, es como aceptar que Súper Man es un ser extraterrestre real.

Antes de continuar deseo comentarles que, durante mi vida, he aprendido diferentes lenguajes y diferentes tipos de lecturas de tal suerte que, tras años de observación, análisis, interpretación y reinterpretación de la información, los hechos y las acciones, torno a «El Crimen Organizado Mexicano» hoy puedo leer y entender lo siguiente: Existe una cortina de humo muy espesa que cubre de forma muy profunda actividades ilícitas relacionadas con el «Crimen Organizado Mexicano» y que no son solamente la siembra, cosecha, producción, elaboración, distribución, tráfico y venta de sustancias tóxicas o lavado de dinero, las cuales son en sí mismas la cortina de humo.

Hablo de actividades que arrojan más y millonarias ganancias a esta organización mayores, incluso al narcomenudeo y al narcotráfico en sí. Hablo del tráfico de influencias, el tráfico de personas, el tráfico de armas, el tráfico de órganos y la trata de personas en todas sus modalidades.

Sobre lo anterior Andrea Sánchez López, investigadora del Centro de Estudios y Asistencia Legislativa de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, Chile, en su reporte titulado NARCOTRÁFICO COMO PROBLEMA TRANSNACIONAL: CASO MÉXICO, asegura: «México no ha sido la excepción, el narcotráfico afecta al país con actividades delictivas como tráfico de drogas, lavado de dinero, secuestro, extorsión, trata de personas, tráfico de migrantes y tráfico de armas. Logrando ser una de las amenazas más desafiantes para la seguridad nacional debido al nivel sofisticado de operación transnacional. Actualmente, México es un país que siembra marihuana y opio, productor principal de algunos opioides como heroína y metanfetamina, país tránsito hacia Estados Unidos de otros narcóticos como la cocaína y distribuidor global de diversos estupefacientes».

Asimismo, Omar Hurtado y Rosa Ma. García Paz, en su reporte TITULADO EL NARCOTRÁFICO EN MÉXICO COMO PROBLEMA TRANSNACIONAL publicado en la página electrónica hurtadrevistadigital.sre.gob.mx/images/stories/numeros/n97ogarcia enfatizan lo siguiente:

Narcos, la DEA y la suma de responsabilidades (El Sol de México)

«El narcotráfico es una de las actividades más preocupantes de la delincuencia organizada y en la actualidad uno de los problemas más desafiantes en el ámbito internacional por su gran capacidad financiera y operativa, así como por su carácter transnacional. Esta actividad ilícita traspasa fronteras como una cadena delictiva multifacética transnacional en la que participan productores, procesadores, transportistas y distribuidores, a la vez que sus actividades se han diversificado a otras esferas delictivas como el lavado de dinero, el secuestro, el soborno, la trata de personas y el tráfico de migrantes y de armas, entre otros».

Toda esta gama de actividades ilícitas del «Crimen Organizado Mexicano» genera, a decir de los expertos, no solo miles de millones, sino billones de dólares; tanto así que, en 2017, según reportes oficiales, esta actividad logró realizar transacciones superiores a los 150 mil millones de pesos en el mercado financiero como un esfuerzo de lavado de dinero: La delincuencia organizada trasnacional en México ingresa y saca recursos por 150 mil millones de dólares.

Así, el narcotráfico es el primero de 15 delitos de alto impacto que nutren las estructuras financieras del crimen en un país donde el combate al lavado no existe, una vez que Estado y delincuentes “ya no son antagónicos”. Esto lo aseguró Zósimo Camacho en el artículo titulado: Crimen organizado lava en México 150 mil millones de dólares, en la revista Contralínea.

Asimismo, sobre la base de información periodística reciente, en 2019 esta organización criminal ya había logrado realizar operaciones superiores a los 50 mil millones de dólares anuales.

«Aunque no hay una cifra oficial de lo que representa el lavado de dinero en México, de acuerdo con diversas estimaciones y reportes oficiales, se puede concluir que cada año se blanquean alrededor de 50,000 millones de dólares en el país”, indicó Jorge Lara Rivera, académico del Instituto Nacional de Ciencias Penales (INACIPE)». Esta información puede corroborarse en El Economista del día 20 de febrero del 2019.

De igual forma, en CNN en español, en 2017 especialistas de la revista Expansión publicaron el artículo titulado El crimen organizado genera hasta 2,2 billones de dólares anualmente: «Las actividades ilícitas más rentables para el crimen transnacional suman un valor de mercado de hasta 2,2 billones de dólares anuales, de acuerdo con un informe publicado este lunes por la organización Global Financial Integrity (GFI)».

Imagen: Internet

Sobre la base de este informe, las actividades del «Crimen Organizado Internacional» (COI), los ingresos que esta organización delictiva generó en 2017 fue producto de las diversas actividades, las cuales enlisto a continuación:

1,3 billones de dólares por falsificación; 652.000 millones de dólares por narcotráfico; 157.000 millones de dólares por tala ilegal; 150.200 millones de dólares por trata de personas; 48.000 millones de dólares por Minería ilegal, 36.400 millones de dólares por pesca ilegal no declarada y no reglamentada; 23.000 millones de dólares por tráfico ilegal de especies silvestres; 11.900 millones de dólares por robo de petróleo crudo; 3.500 millones de dólares por tráfico ilícito de armas pequeñas y ligeras; 1.700 millones de dólares por tráfico de órganos y 1.600 millones de dólares por tráfico ilícito de bienes culturales.

Lo más impresionante es que estas estimaciones fueron correspondientes en 2014, de lo cual, si hacemos un análisis modesto de un crecimiento sostenido anual del 5% de esta actividad ilícita internacional, podría asegurarse que, para el 2019 «El Crimen Organizado Internacional» pudo haber generado más de 2,90 mil billones de dólares.

Ahora bien, partiendo del principio que, según informes de diversas agencias internacionales, el «Crimen Organizado Mexicano» es la cabeza o la cabecera de «El Crimen Organizado Internacional» y, nuevamente siendo conservadores, si por ese simple hecho de ser la líder mundial, esta agrupación criminal mexicana pudo haber recibido dividendos (aparte de sus actividades propias) de aproximadamente 29 mil billones de dólares, solo como dividendo o como comisión por permitir que se realicen operaciones no solo en territorio nacional sino también en otras partes del mundo.

¿Por qué afirmo lo anterior? Simplemente porque es sabido de muchos que cuando una agrupación criminal es la cabecera de un movimiento de esta naturaleza, dicha agrupación líder recibe dividendos, comúnmente se le conoce como «cobro de piso» y, supongamos, que una banda dedicada al trato de personas está operando en un estado bajo el dominio del «Crimen Organizado Mexicano», esta organización no permitirá tener o llevar una ganancia de las operaciones del grupo delictivo; por lo tanto, cobra para dejarlos operar y es así que «El Crimen Organizado Mexicano» no solo opera estas actividades ilícitas, sino que también las controla, las permite, las auspicia, las fomenta e incluso las perfecciona.

Creo que es tiempo de disolver la cortina de humo que cubre al «Crimen Organizado Mexicano» y miremos el panorama general, pienso que es el momento de dejar de creer en leyendas urbanas de que los criminales mexicanos son incapaces de cometer delitos como trata de personas, tráfico de armas, tráfico de personas u otras actividades similares; estoy convencido de que tenemos que comenzar a cambiar nuestra idea romántica de la vida criminal en México para ver el panorama completo y, este panorama es oscuro, sombrío, maligno, maléfico, devastador, aniquilante, indignante pero, más indignante es que la gran mayoría de los ciudadanos mexicanos consideramos que los mal llamados narcotraficantes son personas buenas, justas, trabajadoras porque lo único que se logra con esta visión, es la aceptación popular, la aprobación de las masas ya que, en definitiva, cuando los criminales cuentan con el favor del pueblo, entonces estos, los criminales, son quienes gobiernan, quienes dirigen, quienes dictas las reglas del juego, quienes dicen qué sí está bien y qué no está bien; cuando un pueblo piensa que los criminales son los héroes, entonces quiere decir que el sistema está podrido y es necesario, urgente, indispensable un cambio, pero no un cambio ideológico, ni político, sino sustancial.

Prensa Latina

Tan solo citaré un ejemplo: En 2017 el Senado de la República, por conducto de la Dirección de Comunicación Social, publicó un artículo del Instituto Belisario Domínguez titulado: La trata de personas, un negocio constituido por redes del poder político, económico y el crimen organizado: IBD; en resumen, todo el artículo se puede simplificar en dos puntos:

1 Según la PGR existen 47 grupos de delincuencia organizada involucrados en este flagelo para fines sexuales y laborales.

2 Se encuentran en México, Centroamérica y los Estados Unidos y operan principalmente en la Ciudad de México y en 17 estados de la República.

Todo lo antes expuesto, según diversas investigaciones consultadas en las principales revistas de divulgación científica, es el resultado de la globalización de la economía y del crecimiento desmedido del neoliberalismo, y si analizamos bien esta situación, podemos ver que no es tan descabellada la idea de establecer que el neoliberalismo es la ideología central del «Crimen Organizado Mexicano» y que esta, «El Crimen Organizado Mexicano» es el claro ejemplo de la aplicación correcta de esta filosofía política-económica ya que, desde cualquier perspectiva que se pueda observar, tanto uno como el otro tienen dos cosas en común:

1 Nula preocupación y estimación por las personas y la vida humana. 2 Total interés por el enriquecimiento desmedido y el beneficio de unos cuantos por el sacrificio de las mayorías.

Ahora bien, y a manera de conclusión pregunto: ¿Habrá esperanza para el pueblo mexicano ante las garras de «El Crimen Organizado Mexicano»? Solo quiero responder con una frase del querido hermano y maestro masón Martín Luther King, quien dijo: «Si supiera que el mundo se acaba mañana, yo hoy todavía plantaría un árbol».

*Editor, redactor, escritor, columnista, periodista y crítico político independiente.