PLUMA DE NEÓFITO: Atentado contra el federalismo (3 y último)

Violencia-Influencia-Infiltración-Impunidad

En la entrega anterior quedó pendiente resolver dos preguntas: ¿Qué se puede esperar cuando 16 estados de la República Mexicana, de 32, están en manos del Crimen Organizado? Y ¿qué se puede esperar cuando 19 de las 50 ciudades más violentas del mundo están en México y de estas, 16 están en los estados controlados por el narcotráfico? Y la respuesta es fácil: No se puede esperar algo bueno, algo justo, algo correcto, algo legal y algo noble; solo miseria.

Ricardo Jiménez Reyna* / 4 Vientos / Foto principal: Quema de autobuses de transporte en Culiacán por gente del Cártel del Pacífico el 17 de octubre del 2019 (Facebook)

Antes de comenzar mi análisis deseo dejar claro a qué me refiero cuando digo: Estados controlados por el narco. En ningún momento hago alusión a un dominio y mando de los tres poderes de las entidades por parte del Crimen Organizado (entendiendo este término para referirme al fenómeno social como las acciones de todos los cárteles mexicanos de la droga), sino más bien a la intervención, regularización y manipulación del sistema gubernamental del Crimen Organizado en territorios específicos por medio de por lo menos cuatro acciones concretas a las que yo llamo VI3 (Violencia-Influencia-Infiltración-Impunidad) en el territorio y la vida política, económica y social de algunas entidades federativas estratégicas para la vida nacional.

Es por ello que, sobre la base de lo anterior, puedo asegurar que en México los Estados Libres y Soberanos que están, evidentemente controlados por el «Crimen Organizado Mexicano» (COM por sus siglas en español) son:

1º. Baja California, 2º. Baja California sur, 3º. Coahuila, 4º. Colima, 5º. Chihuahua, 6º. Durango, 7º. Estado de México, 8º. Guanajuato, 9º. Guerrero, 10º. Jalisco, 11º. Michoacán, 12º. Nuevo León, 13º. Quintana Roo, 14º. Sinaloa, 15º. Sonora y 16º. Tamaulipas.

Tal vez usted se preguntará por qué específicamente dieciséis y no diecisiete como afirma el Gobierno Federal, veintidós como informan algunos medios informativos o veintiocho según la DEA; muy bien, responderé rápido: una cosa es control del narcotráfico de un estado, otra la presencia de un cártel en un estado y una más el área de influencia del narcotráfico en una zona del país; ahora bien, la lista de estados arriba señalados viven bajo el control de dos cárteles: El Cártel de Sinaloa o el llamado Cártel del Pacífico, el cual solo cuenta con un dominio en cuatro entidades federativas: Sinaloa, Sonora, Durango y Chihuahua, y El Cartel de Jalisco Nueva Generación (CJNG por sus siglas en Español), que cuenta con el dominio de por lo menos en once entidades Baja California sur, Coahuila, Colima, Estado de México, Guanajuato, Guerrero, Jalisco, Michoacán, Nuevo León, Quintana Roo y Tamaulipas, mientras que Baja California está bajo el control del «Crimen Organizado» por motivos de la guerra que se está disputando entre el «Cartel de Sinaloa» contra los cárteles aliados «Jalisco Nueva Generación y Arellano Félix». De ahí que, el resto de las dieciséis entidades federativas pueden ser consideradas como área de influencia o de presencia de alguno de los cárteles mexicanos en específico.

Según el Consejo Ciudadano Para la Seguridad Pública y la Justicia Penal A.C. las cinco ciudades más violentas del mundo son mexicanas y diecinueve municipios de la República Mexicana están dentro del Ranking 2019 de las 50 ciudades más violentas del mundo, es importante especificar que, el cálculo de la tasa de algún delito, para el caso homicidios, es muy simple: se divide el número de homicidios entre el número de habitantes y el resultado se multiplica por 100 mil, de esa forma; ahora bien, es importante aclarar que en esta medición solo están consideradas ciudades con más de 300 mil habitantes de ahí que, actualmente, México se ha convertido en el epicentro mundial de la violencia y, cabe mencionar que, 17 de estas 19 ciudades se encuentran en los estados bajo control del «Crimen Organizado Mexicano».

Según este reporte, las cinco ciudades más violentas del mundo son:

1- Tijuana (1ª). Cárteles: Sinaloa, Jalisco Nueva Generación y Arellano Félix, 2. Juárez (2ª). Cartel: Sinaloa, 3. Uruapan (3ª). Carteles: Jalisco Nueva Generación y otros grupos criminales, 4. Irapuato (4ª). Cártel: Jalisco Nueva Generación y 5. Ciudad Obregón (5ª). Cártel: Sinaloa.

En Culiacán, los sicarios del Cartel del Pacífico se adueñaron de la capital y otras ciudades importantes de Sinaloa en el fallido durante el operativo militar del 17 de octubre del año pasado (Internet)

Así mismo, puedo afirmar que de estos dieciséis estados, cinco pueden considerarse como los más violentos del mundo pues cuentan con dos o más ciudades del ranking arriba citado y son:

1- Baja California: Tijuana (1ª) y Ensenada (17ª), 2. Chihuahua: Ciudad Juárez (2ª) y Chihuahua (32ª), 3. Michoacán: Uruapan (3ª) y Morelia (43ª), 4. Guanajuato: Irapuato (4ª), Celaya (20ª) y León (47ª) y 5. Tamaulipas: Ciudad Victoria (38ª) y Reynosa (40ª).

Por otra parte, los estados de Sonora, Guerrero, Sinaloa, Quintana Roo y Jalisco solamente cuentan con un municipio en el ranking de ciudades más violentas del mundo, como son los casos de Ciudad Obregón (5ª), Acapulco (7ª), Culiacán (21ª), Benito Juárez (25ª) y Guadalajara (39ª).

Con esto solo quiero dejar bien establecida la relación que existe entre el «Crimen Organizado Mexicano» y la violencia en los estados donde ejerce un control. Ahora bien, es importante explicar que, en esta relación no están las ciudades de Cuernavaca (19ª), Zacatecas (30ª) y Minatitlán (42ª) por la siguiente razón: Hasta el momento, los estados de Morelos, Zacatecas y Veracruz son entidades en las cuales el «CJNG» está posicionándose para operar desde sus territorios pero, como mencioné en párrafos anteriores, las acciones VI3 (Violencia-Influencia-Infiltración-Impunidad) son ejecutadas con una precisión de carácter militar sin precedentes, esto es, lo primero que hace este cártel es violentar para demostrar su poderío, después ejerce influencia sobre el poder político del territorio que está buscando controlar y después dominar, posteriormente infiltra a miembros de su organización en las estructuras gubernamentales para así, operar con impunidad y, ejemplo de esto, es la ejecución de un Juez Federal en el estado de Colima en días pasados, donde un comando de cinco hombres armados ingresaron al domicilio del funcionario federal acribillándolo junto con su esposa.

Por otra parte, como puede notar, los estados de Baja California Sur, Colima y Estado de México no tienen ciudades en el ranquin de ciudades más violentas del mundo y esto obedece a que el Cártel Jalisco Nueva Generación mantiene el dominio de dichas entidades y si bien, tal vez los grupos rivales que operan en estas entidad aún no han sido erradicados, si los tienen bajo su control.

Hasta el momento, el Cártel Jalisco Nueva Generación se ha fortalecido de una manera exponencial en no más de diez años y ha logrado «someter» digámoslo así, a otros cáteles rivales igual de fuertes, sin embargo, la pasividad del Cartel de Sinaloa ante este dominio del CJNG me ha hecho pensar en muchas posibilidades, una de ellas, y la que me parece más lógica es que, detrás del CJNG está alguien no solo con una gran capacidad de análisis, sino también con la suficiente experiencia para planear, coordinar, desarrollar, ejecutar y realizar no solo actos delictivos y criminales, sino también conocer de fondo toda la operación, administración, control y manejo del negocio fundamental del narcotráfico, tanto internacional como nacional y, honestamente, desde mi perspectiva, solo existe alguien ante el cual el líder del «Cártel de Sinaloa» Ismael «El Mayo» Zambada podría ceder y esa persona es alguien que lo conoce muy bien y que además ocupó un puesto superior a él en décadas pasadas y que hoy está reclamando lo que por derecho le pertenece y me refiero nada más y nada menos que a Rafael Caro Quintero (Abajo, joven, en la foto de Infobae).

Volvamos al inicio de este artículo, allá por la década de los setentas y los ochentas, cuando Rafael Carlo Quintero era algo más que un simple operador del Grupo Sinaloa, también era un ideólogo y un idealista, un hombre que buscaba no solo vivir del crimen, sino también tener el control de toda una organización y también del país. Prácticamente fue Caro Quintero quien rompió el estereotipo del narcotraficante mexicano y colocó a lo que hoy llamamos «Crimen Organizado» en el ojo de todos los países del mundo al ejecutar a Enrique Camarena Salazar, agente infiltrado de la DEA en la organización criminal de Caro Quintero.

Ahora bien, dejando a un lado las especulaciones, es fundamental establecer que no solo el CJNG y El Cártel de Sinaloa pretenden desestabilizar a la República Mexicana al formar un bloque de entidades federativas bajo su control, dominio e influencia sino que, además, pretende apoderarse del Estado Mexicano para generar un ambiente de tensión entre México y Estados Unidos y provocar (sobre esa base una profunda inestabilidad socio-económica-política en toda la República) una intervención directa del vecino país del norte en territorio mexicano ya que, además, debemos recordar que «El Crimen Organizado Mexicano» no solo obedece a sus propios intereses, sino también a intereses económicos y políticos del exterior y de las principales agencias del gobierno estadounidense.

No es un secreto de alto nivel que Estados Unidos, desde la década de los cuarentas, ha deseado e intentado establecer bases militares en territorio nacional, el único problema era que no existían los escenarios idóneos para hacerlo y hoy, por lo menos en los dieciséis estados arriba citados, sí existen estas circunstancias a las cuales yo llamo VI4 Las Condiciones Idóneas Para Una Intervención Estadounidense, estas circunstancias son: Violencia-Inseguridad-Inestabilidad-Incertidumbre-Inconformidad; solo basta con observar y nos podremos dar cuenta que en todas y cada una de las áreas fundamentales de estas entidades las VI4 son una realidad.

Violencia, evidenciada en el ranking mundial de las 50 ciudades más violentas del mundo. Inseguridad, incremento en los índices delictivos ya que, los reportes de incidencia en la comisión de delitos tanto del fuero común como del fuero federal publicados por el gobierno federal en su página oficial, comprueban que las actividades delictivas en dichos estado, en lugar de bajar en los últimos cinco años, se han incrementado. En materia de inestabilidad, podemos darnos cuenta que la pérdida de empleos subió al igual que la desocupación y la ocupación y subocupación informal en la mayoría de los estados arriba registrados durante un período de tres años. Debido a los índices de violencia e inseguridad, la inversión extranjera y nacional en la mayoría de estas entidades federativas ha disminuido ya que, la incertidumbre es la peor enemiga del mundo financiero. Así, la inconformidad también ha ido a la alza en estas entidades y, por supuesto, me refiero a la inconformidad no solo social y política, sino individual ya que, durante la investigación que realicé, me pude percatar que existe otra coincidencia en los indicadores, el fuerte incremento en los siguientes rubros: uso y abuso de sustancias tóxicas, la violencia doméstica, el incremento en los divorcios y otros temas relacionados con la inconformidad ciudadana.

Pero resulta ser que la inconformidad no es solo un fenómeno que ocurre entre los ciudadanos comunes, sino también ha alcanzado ya a los miembros de las fuerzas públicas, esto es, de las policías municipales, estatales y federales; también existe en los grupos de poder económico y político adversos o contrarios al régimen federal actual; en los mandatarios estatales y si observamos, entre estos mandatarios destacan los que están gobernando entidades controladas por el narcotráfico mexicano y, si a todo esto le agregamos que en una gran mayoría de la ciudadanía mexicana está muy arraigada la cultura del narcotráfico, todo esto es un caldo idóneo para generar un estallido social en México porque al final de cuentas, somos los ciudadanos quienes estamos en un fuego cruzado no solo de declaraciones, dimes, diretes, descalificaciones, sino también de plomo ya que, los dos grandes cárteles mexicanos no solo están en guerra entre ellos sino que, además, están en guerra contra los pequeños cárteles o grupos de disidentes del Crimen Organizado Mexicano.

Tal vez digan que todo esto es producto de mi paranoia y del COVID-19 pero, basta con escuchar a los noticieros en sus noticiarios para percibir un ambiente tenso en la sociedad mexicana, tan tenso que cualquier rasguño rompe la cuerda que nos une como pueblo porque va a llegar el momento, si es que no llegó ya, en que el «Crimen Organizado Mexicano» comience a sitiar ciudades, pueblos y comunidades y de eso ya dio muestra el «Cártel de Sinaloa» y, además, es penoso escuchar a jóvenes y adultos que han hecho de los narcotraficantes sus héroes y sus ejemplos a seguir y me pregunto: ¿Cuánto tiempo más podremos resistir los mexicanos? Porque lo que se avecina, si no se toman medidas drásticas, es la división de los mexicanos y eso ya lo estamos viviendo actualmente y, si no me quiere creer, solo es cuestión de que ingrese a sus redes sociales para darse cuenta.

Quizás usted se pregunte: ¿Qué tiene que ver el Crimen Organizado Mexicano con todo esto que está ocurriendo? La contestación es rápida: La historia nos dice que en lugares donde los cárteles de la droga son quienes marcan la pauta a seguir porque el estado no toma acciones concretas en contra de dicha actividad criminal, la población civil se polariza y es lo que se conoce como la triada de la guerra interna de un país: Estado-Narcotráfico-Guerrilla y esta es muy fácil de formar porque a mayor violencia, más inseguridad, a mayor inseguridad, más inestabilidad, a mayor inestabilidad, más incertidumbre, a mayor incertidumbre, más inconformidad y a mayor inconformidad, más oportunidades del «Crimen Organizado Mexicano» de reclutar nuevos miembros y formar de manera paralela brazos armados y, a mayor número de brazos armados, más posibilidad que se formen grupos guerrilleros y, a mayor posibilidad de que se formen grupos guerrilleros en el país, más probabilidad de una intervención estadounidense y a mayor posibilidad de una intervención estadounidense, más posibilidades de que México se convierta en una nueva Colombia porque muchos analistas le tiran a que nuestro país se volverá algo parecido a Venezuela, pero no, porque Venezuela no tiene un problema tan serio con el narcotráfico como lo tiene México ya que, en menos de cinco años, el Crimen Organizado Mexicano se convirtió en el jefe del Crimen Organizado Colombiano y, solo me pregunto: Si el temido Crimen Organizado Colombiano ocasionó en aquel país un terrible conflicto que aún no logra resolverse y ese temido Crimen Organizado Colombiano ahora trabaja para el Crimen Organizado Mexicano ¿Qué no puede provocar este grupo armado en México? Y a lo mejor usted podría decirme: ¡Pero México nos tiene a nosotros, a los mexicanos! Entonces le tendré que decir: Justamente por eso estoy preocupado.

Bien, hasta aquí mi tercera y última entrega. A manera de conclusión, deseo dejarle unas preguntas para que reflexione en ellas:

¿Qué se puede esperar de un país en el cual los policías son villanos y no héroes? ¿Qué se puede esperar de un país en el cual los narcotraficantes son héroes y no villanos?

¿Qué se puede esperar de un país en el cual voces, como la de su servidor, advierten que el Crimen Organizado Mexicano está orquestando un levantamiento en armas y nadie le cree?

¿Qué se puede esperar de un país en el cual, los capos de la mafia pueden vivir impunemente aún en medio de nuestras familias y no los denunciamos?

¿Qué se puede esperar de un país en el cual, por negligencia, indiferencia o cobardía, sus habitantes prefieren no hablar de este tipo de temas y mucho menos exigir a nuestras autoridades municipales, estatales y federales que pongan un hasta aquí a ese monstruo que se llama Crimen Organizado Mexicano?

Desde mi perspectiva, y con el perdón por delante, no se puede esperar algo bueno, algo justo, algo correcto, algo legal y algo noble; solo miseria.

*Editor, redactor, escritor, columnista, periodista y crítico político independiente.