PLUMA DE NEÓFITO: Atentado contra el federalismo (2)

…cuando un animal aúlla como lobo, actúa como lobo, vive como lobo y caza como lobo, es imposible decir que ese animal es un coyote…

El objetivo de esta entrega y de la siguiente es responder a la pregunta: ¿Cómo pretenden los cárteles apropiarse del control de México? La respuesta a esta pregunta está basada en la estrategia del crimen organizado en el país, la cual, desde mi leal saber y entender, está conformada por cuatro puntos:

La lucha por el poder en donde las víctimas se cuentan por millares (Foto: El Confidencial).

Ricardo Jiménez Reyna* / 4 Vientos / Foto principal: Genaro García y Felipe Calderón, dos tipos de cuidado (SDP Noticias)

Primero: Apoyo logístico, de inteligencia y operativo por parte de por lo menos cuatro agencias estadounidenses: Drug Enforcement Administration (DEA), Central Intelligence Agency (CIA), Federal Bureau of Investigation (FBI) y National Security Agency (NSA), cuyo único fin es provocar, generar y causar conflictos sociales, económicos y políticos en ciertas regiones del planeta cuyo interés sea estratégico para Estados Unidos y así lograr establecer un ambiente propicio para que la política de intervencionismo de la Unión Americana cuente con los argumentos suficientes para permitir el acceso indiscriminado tanto de tropas estadounidenses como de funcionarios de dichas agencias en un territorio específico. Ejemplo de ello, en la actualidad, es Colombia, pero también el famoso «Plan Cóndor» en los países de América del Sur y, por supuesto, el llamado «Octubre Rojo» escenificado en México por el nada agradable movimiento de 1968, solo cabe recordar que hace algunos años se rumoró que los presidentes mexicanos Adolfo López Mateos y Gustavo Díaz Ordaz eran agentes activos de la CIA. Como también es importante señalar que fue Miguel Alemán Valdez quien fundó la famosa y cruel Dirección Federal de Seguridad a la cual llamó: «Algo así como una CIA pero con huaraches». Asimismo, hace algunos días se hizo pública la información de que, Édgar Valdez Villarreal alias «La Barbie» es un informante de la DEA infiltrado en el Cártel de los hermanos Beltrán Leyva y que era el encargado de proporcionar información sobre la corrupción existente en el Gobierno Federal Mexicano.

Segundo: Apoyo logístico, de inteligencia y operativo por parte de los gobiernos estatales y municipales de las diversas entidades federativas en los cuales, los cárteles mexicanos, tienen presencia o dominio; esto es evidente desde los orígenes del narcotráfico en México ya que, en aquellos ayeres, era un secreto a voces que los gobernadores de Sinaloa, Durango y Chihuahua y algunos alcaldes de varios municipios de esos estados, protegían a «El León de la Sierra» y a toda su gente para que operaran libremente en sus territorios y, además, también se sabía que, los miembros del «Grupo de Sinaloa» así como de los cárteles de «Oaxaca» y «El Golfo» no solo tenían en sus nóminas a altos funcionarios estatales y municipales, sino que también, infiltraban a su gente de más alta confianza en las dependencias policiacas estatales y municipales para contar con información de primer nivel; posteriormente, conforme se fueron arreciando las acciones del gobierno federal en contra de estas agrupaciones, el Gobierno Federal Mexicano también fue corrompido e infiltrado por estas agrupaciones y, también, a medida que la corrupción crecía y la infiltración en todo el aparato gubernamental mexicano era mayor, también fueron incrementándose las pugnas internas entre los diferentes cárteles mexicanos entrando en lo que comúnmente se llama: «Guerra Interna de la Mafia» o también «Guerra Entre Familias» y actualmente «Guerra Entre Cárteles» fue así que, instituciones municipales, estatales y federales comenzaron a servir a los intereses del crimen organizado y, básicamente, las instituciones federales que más colaboraron con el crimen organizado mexicanos fueron:

«La Procuraduría General de la República», “Ministerio Público Federal», «Policía Judicial Federal», «Dirección Federal de Seguridad», «Coordinación Federal de Seguridad Pública», «Policía Federal de Caminos» y «Ejército Mexicano».

Durante todos estos años (más de cuarenta) ha sido evidente la colaboración entre el llamado Grupo de Sinaloa, hoy Cártel de Sinaloa y el Gobierno Federal que, los enemigos de este fueron prácticamente eliminados por la colaboración estrecha entre las dependencias arriba citadas (las cuales son la base de las instituciones actuales como son Fiscalía General de la República, Secretaría de Seguridad Pública y Centro Nacional de Inteligencia) y el citado grupo criminal, tanto que organizaciones como «Los Beltrán Leyva», «El Golfo», «Juárez», «Colima», «Los Zetas» y otros, fueron abatidos por el Gobierno Federal gracias al intercambio de información entre este y el Cártel de Sinaloa.

Tercero: Sembrar terror entre la población civil para que esta, no pueda hacer un frente común contra las acciones de los cárteles, solamente así, mediante el terror, los grupos criminales organizados en el país, logran mantener un control no solo sobre los gobiernos estatales y municipales en su territorio, sino también, minimizan actividades como la periodística e informativa, ejemplo de ello son los múltiples homicidios de miembros de la prensa en territorio nacional, los cuales en su mayoría han quedado sin resolver gracias al control que ejercen dichas organizaciones en las autoridades federales, estatales y municipales. Pero este terror no solo se siembra con homicidios, sino también con secuestros, extorciones, robo a mano armada, trato de personas (en todas sus modalidades) de tal suerte que, todo parece indicar que «El Crimen Organizado Mexicano», no solo tiene el control del narcotráfico, sino también el control del narcomenudeo y de otras actividades ilícitas tanto del fuero común como del fuero federal, volviéndose así algo parecido a un monopolio de las actividades criminales y delictivas a nivel nacional.

Esto no es nuevo ni una práctica exclusiva del crimen organizado mexicano, en la historia de las sociedades secretas delictivas, pueden observarse comportamientos similares, como ejemplos: «La Mafia Siciliana», «La Mafia Rusa», «El Yacuza», «La Pinin o La Tríada», etcétera; de ahí que, como movimiento criminal, el mexicano, no es ajeno a la conducta que han observado otros grupos criminales en el mundo tanto así que, debido a las relaciones internacionales que tienen los cárteles mexicanos, estos se han fortalecido de tal suerte que su influencia no es solo en el territorio nacional sino en gran parte del planeta.

El aterrorizar a la población con sus actividades forma parte de la estrategia del narcotráfico mexicano porque solo así, evita que el grueso de la población practique la cultura de la denuncia, y ejemplo de esto es el incremento del narcomenudeo en el país, el cual, según reportes oficiales y periodísticos, ha crecido alrededor del 80% en territorio nacional en los últimos cinco años y cito uno de estos artículos publicados en Contra República: « La presencia de grupos del narcotráfico tomó mayor relevancia en los últimos cuatro años, pues el índice de narcomenudeo en México se elevó 80 por ciento, ya que, al cierre del año pasado, el gobierno federal reportó la apertura de 70 mil 62 carpetas de investigación por venta ilícita de drogas, cifra superior a las 38 mil 962 averiguaciones reportadas en 2015».

Debido a este fenómeno, es que también la violencia en el país ha crecido ya que, para tener el control de las plazas, los grupos criminales que, desde mi perspectiva son más bien grupos armados, están dispuestos a erradicar a los miembros de las bandas rivales y muestra de ello es el fortalecimiento de «El Cártel Jalisco Nueva Generación», el enemigo principal de «El Cártel de Sinaloa».

Lo más interesante en este sentido ocurrió allá por el 2010, cuando fueron aprobadas por los legisladores mexicanos varias reformas a la Ley General de Salud, al Código Penal Federal y al Código Federal de Procedimientos Penales y se creó la llamada Ley Federal Contra el Narcomenudeo en la cual, se faculta a las entidades federativas no solo en participar en la lucha contra esta actividad ilícita, sino también legislar torno a esta y además realizar acciones permanente contra la misma, dando así libertad a los gobiernos estatales el poder decidir acciones y determinar a qué grupo atacar.

Cuarto: Para lograr un control total de México, el narcotráfico no solo ha corrompido a funcionarios públicos de los tres niveles de gobierno y de los tres poderes, también ha infiltrado sus filas y, además, pretende también dominar el poder político y para ello, es importante contar con gobernadores, alcaldes, congresistas, líderes políticos y activistas sociales, lo que significa que, con su capital (el cual está valorado en cientos de miles de millones de dólares) financia campañas de candidatos a gobernadores, presidentes municipales, congresistas locales, diputados federales y senadores; de esta forma, el narcotráfico mexicano (el cual es considerado a nivel internacional como la cabeza del narconegocio a nivel internacional) no solo puede manipular la creación de nuevas leyes y de reformas a las mismas que le beneficien, sino también, puede formar un bloque de gobernadores estatales que presionen a la federación para que esta actúe conforme a los intereses del crimen y no sobre las bases de la justicia, la equidad, la legalidad y la paz social.

La delincuencia se dispara en Baja California por la abierta lucha entre los cárteles del Pacífico y Jalisco Nueva Generación (Cortesía)

Ejemplo de todo esto es la estrecha relación que existe entre miembros de las diversas fuerzas políticas del país con el narcotráfico, tal es el caso de Genaro García Luna y otros nombres de exfuncionarios federales, así como de miembros del Poder Judicial y del Poder Legislativo, de gobernadores y de presidentes municipales cuyos vínculos con el crimen organizado ha sido evidenciado en diferentes medios de comunicación.

De igual manera, este control político de sus plazas puede notarse con las acciones que los gobiernos estatales han realizado contra el narcomenudeo y en la persecución de delitos graves como el homicidio doloso y, como reza el refrán, como muestra basta un botón, y cito los casos de la Península de Baja California ya que, mientras que en Baja California Sur la lucha contra el narcomenudeo descendió, en Baja California ascendió, pero cabe mencionar que en aquel estado, la guerra entre el «Cártel de Sinaloa» y el «Cartel de los Arellano Félix» (hoy aliado de «El Cártel Jalisco Nueva Generación» también comenzaba a disminuir, esto según reportes de organizaciones internacionales privadas dedicadas al estudio del fenómeno del narcotráfico.

Sobre la base de lo anterior, puedo afirmar que en Baja California Sur, en 2015 se registraron 604 casos de narcomenudeo, mientras que en 2019 tan solo 479, lo cual representa una caída del 20.70% en lo que se refiere a la lucha contra este delito pero y, en Baja California, en 2015 no se habían registrado casos de narcomenudeo, siendo hasta el mes de junio del 2016, coincidiendo con la guerra entre las bandas rivales, que el estado reporto 1763 casos de narcomenudeo y para 2019 la cifra fue 585,000% más pues se reportaron 10307 casos por el delito de narcomenudeo; ahora bien, resulta asombroso notar que, en Baja California, tan solo del 2015 al 2019 los homicidios dolosos se incrementaron en un 317% ya que, mientras que en 2015 solo se registraron 821 homicidios, en 2019 la cifra alcanzó la penosa cantidad de 2604 asesinatos en toda la entidad, mientras que en Baja California Sur se registró una baja de más del 50% en casos de homicidios dolosos ya que, en 2015 se reportaron 130 casos, en 2019 solo ocurrieron 64; sin embargo es más admirable corroborar que, la autoridad federal en materia de delitos contra la salud en Baja California, mientras que en 2012 reportaron 6650 casos de posesión y 99 de comercialización, para el 2019 estas cantidades fueron ridículas ya que en materia de posesión solo se registraron 487 casos y de comercialización únicamente 8, de igual forma, bajo los mismos rubros, en Baja California Sur en 2012 se reportaron solamente 63 casos de posesión y 19 de comercialización, para el 2019 estas cantidades fueron ridículas ya que en materia de posesión solo se registraron 8 casos y de comercialización únicamente 8 .

En estos indicadores el tema principal radica en las coincidencias existentes entre «Guerra de Cárteles», «Homicidios Dolosos» y «Acciones de Gobierno» ya que, Baja California Sur, hace aproximadamente tres o cuatro años fue considerado como uno de los estados más violentos de México pues tres de sus municipios aparecían en los ratings internacionales de Ciudades Más Violentas del Mundo y, cuando la guerra entre bandas rivales concluyó, estas ciudades dejaron de aparecer en dichos documentos y, cuando la guerra entre bandas rivales se arreció en Baja California, ocurrió exactamente lo mismo pero en esta ocasión, el narcomenudeo fue golpeado más y, evidencia de ello es que, en 2015 la entidad estaba bajo el control del «Cartel de Sinaloa» y no se reportaron casos de narcomenudeo en la entidad, sino hasta junio del 2016, cuando la lucha por la plaza se recrudeció entre el grupo formado por el «Cártel de Tijuana y Cártel de Jalisco Nueva Generación» y «El Cártel de Sinaloa» y también, por estas fechas, Tijuana comenzó a figurar como la ciudad más violenta del mundo y posteriormente ingresó Ensenada.

Ahora, una pregunta: ¿Cuáles son los objetivos de toda esta información? Sencillo, los objetivos son cuatro:

1º. Dejar en claro la relación que existe entre el crimen organizado mexicano y las agencias federales extranjeras, las cuales intervienen libremente en territorio nacional y que, esta intervención, es solo para desestabilizar al país y no para apoyar, fortalecer y erradicar a los cárteles de la droga en México.

2º. Establecer que en México existe una constante y estrecha colaboración entre el crimen organizado y las autoridades de los tres niveles de gobierno y de los tres Poderes de la Unión.

3º. Sentar las bases de que en México, los cárteles, como entidades perfectamente bien organizadas, ya no deben considerarse como grupos delictivos sino como grupos armados, como guerrillas, que buscan, a cualquier precio, mantener un control político, social, económico, cultural y moral en la República Mexicana y, para ello, pretenden a toda costa desestabilizar no solo al Gobierno Federal sino a todas sus instituciones y provocar así un vacío de poder en el país para poder así tomar el poder de manera impune y arbitraria y dirigir la vida pública de la nación.

4º. Asentar el precedente de que, «El Crimen Organizado Mexicano», al actuar como un grupo armado, está dispuesto a motivar, financiar, participar y ejecutar lo que llamo un «Narco Movimiento Armado» contra el Estado Mexicano para así asumir el poder en México, porque así cuando un animal aúlla como lobo, actúa como lobo, vive como lobo y caza como lobo, es imposible decir que ese animal es un coyote; también cuando una organización se comporta como grupo armado o guerrilla; actúa como como grupo armado o guerrilla y vive como grupo armado o guerrilla, a este grupo no se le debe llamar «criminal» sino subversivo y como tal debiera ser tratado y combatido porque en México, el ya mal llamado Crimen Organizado ya tiene operando en México, si no 70 años, está por cumplirlos y por su edad, puede considerarse como una organización sólida, experimentada y aguerrida.

Hasta aquí la entrega de mi análisis, en la próxima responderé a las preguntas: ¿Qué se puede esperar cuando 16 estados de la República Mexicana, de 32, están en manos del Crimen Organizado? Y ¿qué se puede esperar cuando 19 de las 50 ciudades más violentas del mundo están en México y de estas, 17 están en los estados controlados por el narcotráfico?

*Editor, redactor, escritor, columnista, periodista y crítico político independiente.