SALTO CUÁNTICO: Boa

“Hay peligro en cambios temerarios, pero mayor peligro hay en conservadurismo ciego”

Henry George

El documento filtrado supuestamente por la oposición de ultraderecha, denominado BOA, (Bloque Opositor Amplio), que el presidente Andrés Manuel López Obrador, dio a conocer recientemente y que circula ya en redes sociales y distintos medios de comunicación, si bien, ningún actor asume la responsabilidad por dicho documento, tiene el toque clásico de los conservadores, que nunca han dado muestras de inteligencia o capacidad para armar estrategias que tengan un nivel de habilidades cognitivas superiores. Únicamente refleja una profunda amargura y animo belicoso, clasista y elitista.

José Luis Treviño Flores / 4 Vientos / Imagen principal: Proceso

Si el filtrado fue real, una profunda metida de pata, con implicaciones de tener que rehacer toda su mediocre estrategia. Si fue un documento a propósito porque tienen otro bajo la manga (que lo dudo mucho), no creo que supere el actual. Además, involucra puntualmente a cada sector involucrado desde siempre, en la carrera por desprestigiar a la 4T y al presidente Andrés Manuel López Obrador. Pretender agitar a todo México y hacerlo que retroceda en su última decisión aplastante, al sacar a todos los PRIANISTAS del poder, no va a ser tarea sencilla. Los votantes ya saben su poder y fuerza, saben y tienen memoria de cada acción en contra de los más desprotegidos y la dilapidación de las instituciones, fue siempre el único interés de la ultraderecha. Enriquecerse obscenamente y no permitir que la población tuviera acceso a la justa repartición de la riqueza. Ya durante las elecciones del 2018, armaron una coalición igual con Ricardo Anaya al frente, como en las telenovelas, BOA es un refrito aun peor que el anterior, los mismos protagonistas, las mismas organizaciones y el mismo discurso. Caer en una trampa tan evidente, sería absurdo, ridículo.

Ahora bien, la violencia es su único lenguaje, han recurrido a grupos de choque frecuentes para intentar desestabilizar cada logro en materia de políticas públicas, azuzando a sectores de la población, ofreciendo falsas expectativas de mejoría económica, en lugar de ponderar los programas sociales vigentes. Asociaciones civiles independientes, inclinadas hacia practicas anquilosadas como el repartir despensas, llevar diversas “ayudas” con intenciones electorales, saben que esa práctica continúa en la memoria colectiva, tratan de obnubilar las intenciones de programas incluyentes, la despensa, palpable, física e inmediata, la limosna, arguyendo que, de apoyar sus organizaciones, “no faltará el pan”. La población debe observar hacia un futuro más prometedor, donde la seguridad social, alimentaria y de salud, se construye precisamente bajo la premisa de orientar los recursos, no de robarlos. El saqueo masivo a cambio de despensas, jamás tendrá impacto en la mejora social y económica de un país. Ahora argumentan que el documento BOA, es financiado por el mismo gobierno, que es un distractor para continuar hablando mal de la oposición, que el presidente incurrió en una falta grave. Ni lo uno, ni lo otro, existen demasiadas evidencias de provocaciones a cada acción gubernamental. La reciente refriega en Ojinaga Chihuahua, donde fue agredido el delegado federal Juan Carlos Loera, por la entrega de agua al tratado contraído hace más de un siglo con Estados Unidos. Dicho acuerdo, como muchos otros, no es producto de la 4T, el tratado sobre distribución de aguas internacionales fue firmado en 1944 y la entrega de 432 milímetro cúbicos, pero con un déficit de 220 mm. Cúbicos. Esto se ha venido haciendo cada 5 años y tiene su origen en el Tratado de Hidalgo desde 1848. Hay que recordar, que durante la guerra por la independencia y el caos en el que vivía México, más la separación de Texas del territorio, el aprovechamiento, como siempre, de grandes potencias por recursos naturales. Ahora resulta, que las hordas PRIANISTAS ya son muy conscientes y nacionalistas, defendiendo el agua nacional. Nada de esto tiene que ver con posturas de soberanía ni de defensa de los agricultores, es un ardid político que, si la gente cae en la trampa y da el triunfo electoral a la derecha, olvidarán las acciones y promesas, es más, realizarían peores convenios para seguir entregando los recursos de la patria, como han acostumbrado por décadas.

Los conservadores del siglo XIX, al entregar México al imperio de Maximiliano (Internet)

No es de sorprender que los conservadores mantengan una postura predecible desde su poco brillante oposición, el conservadurismo se caracteriza por no tener creatividad, lo que sí es increíble, es que reúnen a personas en torno a falsos ideales pese a comportarse como sectas. El falso poderío que venden, fincado en ambiciones de riqueza jamás alcanzada, continúa siendo una carta de presentación que vende al momento, cuando la gente está ya atrapada, es tarde. Viven un sueño guajiro de promesas falsas. Pese a no ser inteligentes, tienen la habilidad de mostrar un racismo y clasismo, metido hasta la médula. Muestran artículos envidiables que muchos quisieran poseer y piensan que, uniéndose a ellos, lo conseguirán o al menos recibirán migajas. Así es como se ha vivido, así es como siguen anexando voluntades, cuando la calma vuelve, y comienza la exigencia por lo prometido, son expertos en dar la espalda y hacer sentir a sus seguidores como mendigos que fueron útiles en algún tiempo, pero que no son dignos de su posición. El pueblo de México pasó por todas las fases de explotación antes de haber decidido quitar del poder al PRIANISMO en 2018, no obstante, muchos votantes olvidan que, para haber llegado a tal grado de impunidad y corrupción, se necesitaron años de condicionamiento social, la aceptación de vivir al margen, sin derecho a opinar, decidir, a elegir libremente, no es un proceso al vapor. Todas las fuerzas institucionales e ideológicas, se encargaron de hacer pensar a la gente, que no había salida a sus miserias. La vorágine electoral que le dio a el triunfo a Andrés Manuel López Obrador, fue una combinación de hartazgo y franca desfachatez de los conservadores por sentirse intocables, inamovibles. Hoy, que ridículamente están tomando las calles en caravanas vehiculares, con pitidos y banderas, exactamente como cuando Francisco Barrio, en el caso de Chihuahua, realizo cadenas de oración y filas de autos, tomándose de las manos, vistiéndose con ropas de bajo costo para hacer sentir a la población que “entendía” a los pobres, explotando el fervor religioso y tachando a los contrincantes de demonios come niños. Todo un ardid, para generar un bipartidismo en perfecto amasiato. Ahora que, por fin, se saca de la jugada al binomio PAN-PRI del poder, AMLO es el “diablo comunista.”

Es la misma, acabada, trillada y absurda formula. Caer en la farsa del fantasma comunista, la venezualización, la cubanización, y otros motes desesperados de la ultraderecha por haber perdido su otrora poderío de impunidad, es como caer en un agujero señalado, con mapa e instrucciones precisas, si de todas maneras te diriges a él, estas absolutamente perdido y sin brújula de sentido común.

La población no puede esperar cambios profundos en 2 años, a un saqueo sistemático de décadas, esperar purgar a cada rata inmiscuida en tráfico de influencias y robo a la nación en corto tiempo, no es factible, más no imposible. Sin embargo, aun teniendo datos precisos de extinción de dominio, ordenes de aprensión, vínculos comprobables con el crimen organizado desde ex funcionarios de primer hasta últimos niveles, la ahora muy disminuida oposición actúa con fingida demencia y atacando sin misericordia los puntos más sensibles de 4T, vinculantes a programas sociales humanitarios.

Francamente, es de terror, tan solo pensar en un regreso del conservadurismo. Sería un retroceso mayor, un agujero negro. Si la memoria es corta, el olvido puede ser abismal. México no merece un retroceso de tales dimensiones.

“El liberalismo es la confianza de la gente moderada por la prudencia. El conservadurismo es la desconfianza de la gente moderada por el miedo”

William E. Gladstone