CLANDESTINO: El Covid19 y el personal de salud

En la conferencia diaria, nuestras autoridades de Salud, nos dieron a conocer hace unos días, que de los casi 125,000 contagiados en nuestro país al día 9 de junio, en lo que va de la pandemia de COVID-19, se han contagiado 26 mil 666 trabajadores de la salud y han muerto 385, lo que significa el 20%. El Dr Alomía, nos informó  que del total de casos, el 41 %,  se ha presentado en personal de enfermería, el 31 % en médicos, el 25 % en “otros profesionales”, el 2 % en laboratoristas y el 1 % en dentistas.

Álvaro de Lachica y Bonilla/ 4 Vientos

El trabajo del personal de salud es más que la atención directa a los enfermos de COVID-19. Sus tareas también consisten en realizar tareas como identificar casos, buscan sus contactos, tomar y analizar pruebas diagnósticas, entro otras actividades adicionales a su trabajo diario, tanto en clínicas y hospitales.

En la atención a la pandemia por COVID-19, el personal de salud enfrenta muchos retos, de entre los cuales, se identifican tres como prioritarios: la emergencia de la situación, derivado de la celeridad del avance de la pandemia y del caos inicial para responder a éste panorama; la precariedad de nuestro sistema de salud para responder a un problema de salud pública de gran magnitud, y la paranoia derivada de la respuesta social del temor ante lo desconocido.

Desde el inicio, nuestro personal de salud, ha estado como primera línea de atención, expuesto a circunstancias extremas para desempeñar su trabajo, a mayor riesgo de infección, largas jornadas laborales, en muchos casos sin el equipo apropiado y enfrentando angustia, fatiga, agotamiento ocupacional, incertidumbre, dilemas éticos e inusitadamente, estigma, que se manifiesta en violencia física y psicológica por parte de la población.

En nuestro país, tenemos  escasez de personal de salud y ante la pandemia, esta necesidad se ha exacerbado. La velocidad en el incremento del número de pacientes detonó medidas urgentes para equilibrar la capacidad de oferta de los serviciosLa insuficiencia de personal de salud ha sido tangible, no únicamente en términos de cantidad, también de sus competencias.

La escasez de especialistas en Medicina Crítica y Neumología, motivó que médicos de otras especialidades o sin especialidad fuesen capacitados apresuradamente a través de cursos rápidos o en línea para complementar el déficit. Esta medida ha resultado en es una solución parcial pues para brindar atención en terapia intensiva es necesario contar con una subespecialidad que requiere entrenamiento riguroso. Adicionalmente, para subsanar la escasez, se llegó a la contratación de personal de salud, incluso jubilados, para trabajar de forma temporal en el sector público y no sólo  eso, el INSABI, acaba de reconocer la contratación también temporal de más de 500 médicos cubanos, que realizan su trabajo en la Ciudad de México, por la ganga de 6.2 millones de dólares, que se entregará al Gobierno de Cuba.

Las marcas del cansancio en el rostro de las enfermeras que atienden en dobles jornadas de trabajo a los enfermos de Covid19, en la Ciudad de México. Foto: internet

El personal de salud enfrenta riesgos profesionales. En más de la mitad de los casos el personal se infecta en las instalaciones de Salud. Hasta ahora, no existe evidencia que en México se realicen pruebas de detección de COVID-19 a personal de salud como estrategia para proteger tanto a los pacientes que sufren de otras afecciones, como al propio personal de salud. La cifra de contagios entre el personal de salud debería ser conocido diariamente por los  directores de clínicas y hospitales para que se tomaran las medidas necesarias y oportunas que garanticen la seguridad laboral, lo cual reduce la incertidumbre y el estrés de todo el personal. 

El desbalance entre oferta y demanda de servicios de salud se exacerbó debido al incremento vertiginoso del número de pacientes infectados en estado crítico. El dilema ético de los médicos es manifiesto al tener que tomar la decisión de que pacientes se deben tamizar, atender o priorizar en un contexto de escasez; por ejemplo, si carecen de las camas o ventiladores indispensables para el número de enfermos, es necesario decidir a quién atender. Las circunstancias extremas de la pandemia colocan a los médicos en situaciones que están fuera de su control y para las cuales la toma de decisiones requiere bases éticas sólidas. En la práctica, esta situación es también resultado de los problemas éticos que existen en el ámbito de la salud pública, cuyo principal propósito es atender el bienestar colectivo.

El personal de salud merece nuestro reconocimiento, pero lo que requiere es la respuesta cabal de nuestras autoridades de Salud,  para brindar condiciones laborales más apropiadas que ayuden a contender con un problema de salud pública que ha puesto a prueba  a todo el Sistema. Esperemos que las lecciones aprendidas de esta  pandemia,  contribuyan mejorar la capacidad de nuestro sistema de Salud para brindar mejores condiciones laborales que permitan a médicos y enfermeras,  responder adecuadamente a las necesidades de la población.