Origen y desarrollo de las campañas anti-AMLO (parte V)

A partir del 1 de diciembre de 2018, fecha en que se inició la actual Administración federal, en el diario nacional El Financiero, abiertamente crítico de ella, por cierto, se han venido publicando cada mes las encuestas de la empresa de Alejandro Moreno con la evaluación del desempeño que Andrés Manuel López Obrador (AMLO) ha tenido como presidente de la República; son las encuestas de una empresa que ya tiene varios años de haber sido fundada y cuyos trabajos siempre han sido de comprobada objetividad. Por eso, hoy vale la pena que nos dediquemos al análisis de la última encuesta que fue dada a conocer a principios de mayo.

José René Rivas Ontiveros*/ 4 Vientos

Si bien es cierto que todas las encuestas han tenido siempre la finalidad de realizar la evaluación de los diferentes tópicos de la Administración pública federal, lo es también que la encuesta de abril, por obvias razones, tuvo como principal objetivo conocer cómo califica la población mexicana, en general, el manejo que ha hecho el gobierno federal de la actual pandemia que azota al mundo.

Al respecto, la calificación del desempeño de AMLO fue del 68%, o sea, 8 puntos más arriba de los que había registrado un mes antes, cuando fue calificado con el 60%. Sin duda, fue un sorprendente y significativo crecimiento. De esta manera, si este resultado lo comparamos con el porcentaje de votación que AMLO obtuvo el 1 de julio de 2018 cuando ganó la Presidencia de la República, que fue del 53.19%, llegaremos a la conclusión de que a 17 meses de haber asumido el cargo, no solamente no ha descendido en sus índices de aprobación, sino todo lo contrario: ha crecido 15 puntos o, lo que es lo mismo, algo así como 8 millones y medio de votos más.

Lo más sorprendente de dicha calificación es que se haya obtenido no solo en el marco referencial de la pandemia, sino también en medio de una feroz, imparable, burda y costosa campaña de mentiras y difamación, tanto en contra de la investidura presidencial y los integrantes de su gabinete, como de su persona y los miembros de su familia, como si en estos momentos el causante de la tragedia nacional y, por lo mismo, el enemigo a derrotar no fuera el Covid-19, sino AMLO. Así de ruines y perversos son los autores de estas campañas.

En efecto, la actual se ha tratado de una campaña abiertamente fascista, llevada a cabo a través de los diferentes medios de comunicación privados (radio, prensa, televisión, redes sociales y bots) y protagonizada por grupos de presión e interés, que durante los gobiernos neoliberales del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y el Partido Acción Nacional (PAN) fueron altamente favorecidos con diversas concesiones y que hoy en día se sienten afectados en sus intereses por la serie de cambios realizados por el gobierno de AMLO.

Algunas de las medidas que han irritado a los diferentes grupos de interés son, entre otras:

  1. El hecho de que en México se esté construyendo una nueva cultura política;
  2. La declaratoria de haber finalizado el modelo neoliberal en el país;
  3. El no aceptar supeditar las acciones del gobierno a los intereses de los poderes fácticos;
  4. El apoyo a los sectores populares;
  5. La prohibición constitucional a la condonación de impuestos;
  6. El combate al huachicoleo;
  7. La supresión de las pensiones vitalicias a los expresidentes;
  8. La tipificación como delito grave de los fraudes electorales;
  9. La cancelación de la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México;
  10. La negativa a suspender la construcción del aeropuerto de Santa Lucía, el Tren Maya y la refinería de Dos Bocas;
  11. El rechazo a incrementar la deuda externa e impulsar un nuevo Fobaproa como el que en 1995 aprobaron los diputados del PRI y el PAN;
  12. El recorte en los gastos de publicidad gubernamental para favorecer a los medios de comunicación y la eliminación del “chayote” para los plumíferos y comentaristas de todo tipo para que siempre hablaran bien de los gobiernos en turno;
  13. La supresión de becas, contratos, asesorías, fideicomisos, viajes y otro tipo de concesiones para “los notables” o “abajo firmantes”;
  14. La propuesta de reducir al 50% el monto de los actuales subsidios a los partidos;
  15. La supresión de partidas presupuestales a viejos líderes obreros, campesinos y populares (por ejemplo, Antorcha Campesina), etcétera.

En conclusión, la alta calificación que durante el mes de abril obtuvo López Obrador, quiérase o no, constituye uno más de los fracasos de las fuerzas anti-AMLO que aún sueñan con derrocarlo y que no se resignan a aceptar que él llegó al poder con el voto, este sí democrático, de más de 30 millones de mexicanos. Tampoco han entendido, o no quieren entender, que la sociedad mexicana a la que por décadas manipularon a su antojo desde hace mucho tiempo ya no es ni será la misma, por más costosas campañas de odio que hayan promovido y dolosamente sigan instrumentando.

*José René Rivas Ontiveros. Doctor en Ciencia Política. Profesor e investigador de carrera en la UNAM. Miembro del SNI.

Fuente: Regeneración.mx

https://regeneracion.mx/origen-y-desarrollo-de-las-campanas-anti-amlo-del-paraje-san-juan-a-la-pandemia-v/