A DOS DE TRES CAÍDAS: La pesadilla de los cerdos de la esperanza en BC

Cuentan que en una comarca mediterránea, los animales de la región estaban hartos de que los gobernaran los coyotes que alternándose en el gobierno con los asnos, habían llevado a esa zona a una verdadera crisis en donde todos trabajaban, sin poder prosperar ni tener seguridad, mientras que sólo los coyotes engordaban y los burros hartos de pastar a lo grande, retozaban sin tener que trabajar, dedicándose solamente a dar rebuznadas desafinadas y a patear ocasionalmente el pesebre.

Arturo Ruiz, El Súper Cívico/ 4 Vientos

Ante tal situación, decidieron buscar otras opciones, para ver si lograban designar a otro tipo de gobierno, de tal forma que en una elección todos creyeron en el canto de la sirena, bueno no de una sirena, sino en el canto de una manda de cerdos que se disfrazaron de mansos corderitos y que aun cuando algunos advertían que los corderos no gruñían, ni guarreaban ni emitían desagradables chillidos, la mayoría de los animales votaron por esos puercos simuladores, con la esperanza de una verdadera transformación en la forma de gobernar.

A la distancia, los lobos y leones de la montaña solo observaban cómo esas especies tomaban nuevamente una mala decisión y decidieron dejarlos para que aprendieran una lección, con la confianza de que quizá así aprenderían a observar bien a quienes debían gobernarlos.

Y el día de la elección, los cuinos, chanchos, cerdos, cochis, marranos y puercos, ganaron todos los puestos de elección y la comarca entera salió a las calles, plazas y parques a celebrar que vendrían nuevos tiempos.

Pero en poco tiempo, los moradores de la mediterránea región se sorprendieron al ver cómo aquellos corderos por los que votaron, mudaron su piel de oveja y se transformaron en voraces cerdos. Más aún, su asombro fue «in crescendo», al percatarse que los cerdos no llegaron solos, sino que empezaron a rodearse de chacales, hienas e incluso de algunos dinosaurios que la mayoría pensaba ya extinguidos.

De tal forma que a los pocos meses los cerdos empezaron a hacer lo que mejor saben hacer: Marranadas y cochinadas.

Moches a empresarios, extorsiones políticas a opositores, prebendas, tráfico de influencias y nepotismo al colocar a integrantes de algunas familias porcinas en puestos públicos.

Al hacerse presente, una enfermedad contagiosa, se ordenó el resguardo de todas las especies, se cerraron fuentes de trabajo y se suspendieron actividades públicas.

Y mientras esto pasaba, los cerdos y chacales, bajo la instrucción de añejos y mañosos dinosaurios, decidieron actuar ante la inmovilidad social, para afianzar su fuerza en el gobierno y para ello, decidieron generar leyes para permitir la reelección sin dejar de ejercer sus cargos y ganar dinero público, mientras compitieran para reelegirse.

Votaron leyes para sancionar y castigar a los opositores y críticos de los servidores públicos; usaron la fuerza pública para inventar delitos a sus adversarios y legislaron para su propio beneficio mientras saciaban su apetito económico como feroces y hambrientos presupuestivoros.

Ante esto, toda la comunidad se decepcionó. Solo los mansos borregos, los conejos y los topos ciegos, seguían creyendo en que en algún momento esos cerdos actuarían para favorecer a toda la región.

Al ver lo que sucedía, los lobos y los pumas, conocidos como león de montaña, decidieron dejar sus tierras altas para iniciar una caza de cerdos y chacales.

Y para ello, los lobos aullaron desde las montañas y los pumas himplaron y entonces… ¡desperté!

Encendí la radio y los cerdos entrevistados decían a la audiencia: oinc, oinc. Las hienas y chacales seguían lacerando al pueblo, mientras la mayoría dormida se encerraba en su cuarentena.

Pero, como que ya es tiempo de que despierten ¿o no?

PD1. Ante el gobierno de dos años de Bonilla, este se desinfló, y sus aliados, los demonios priistas embozados en Morena, se aprestan a aplastar a la gente buena y a la poca izquierda que queda en ese partido.

PD2. El COVID 19, desnudó las malas condiciones de trabajo del sector salud y las carencias hospitalarias y mostró que el “detente” de estampitas milagrosas y relicarios, no sirven para combatir una pandemia, porque la gente del pueblo bueno y sabio, sigue en la pobreza y los más débiles mueren…