REDES DE PODER: Primera carta a Sor Filotea de la Cruz

La semana pasada lo publicamos y hoy lo reiteramos: No hay nadie en el gabinete del presidente López Obrador que le haga ver sus errores. En el artículo anterior, comentamos que la capacidad del estado ya quedó rebasada desde hace semanas cuando comenzó la crisis sanitaria por el coronavirus.

Alfonso Torres Chávez/ 4 Vientos

De forma furibunda recibí comentarios de personas que desde luego defienden su postura y que honestamente no me afligen. Si reconocer que el presidente se ha equivocado es un pecado mortal, pues bienvenido sea.

El país se paralizó por completo y mientras miles de médicos y enfermeras sí hacen su trabajo, el gobierno se queda parado como si tuviéramos tiempo para esperar y los cadáveres se acumulan y acumulan.

Ahora hasta los centros de investigación que forman parte de los programas de CONACYT son víctimas de la voracidad del gobierno federal: con todo y la mayoría en el Congreso, ya les están pidiendo a investigadores que “donen” de forma “voluntaria” su sueldo para ayudar a la crisis sanitaria.

Desde luego vivimos en un país en el que la libertad de expresión es un derecho fundamental, por lo que no me preocupa tener detractores, pero hay que reconocer que el estado y el presidente están equivocados.

No se puede pedir a los investigadores que donen voluntariamente sus emolumentos como si con eso se resolviera el problema presupuestal en el que MORENA metió a todo el país. La ciencia y la investigación necesitan apoyo, pero es más importante seguir la ruta veraniega del tren maya o apoyar a los “estudiantes” que no lo son, que dar apoyo a la ciencia y a la investigación.

Honestamente lo afirmo: cada quien es libre de expresar su opinión, desde luego no se trata de darle gusto a los millones de internautas que me hacen el honor de leerme, ni tampoco escribo mis opiniones para darle gusto a nadie.

Si se reconoce la incapacidad del gobierno para hacer frente a la crisis, eso no es ningún pecado mortal.

México, es un país con una  gran capacidad de respuesta en momentos de crisis, pero esa respuesta no puede darse ante un gobierno federal que se queda pasmado ante la crisis sanitaria la cual parece un  “circulo” del infierno como los de Dante.

Las respuestas furibundas más parecen sacadas de un estalinismo mal entendido que de una supuesta apertura democrática.

Al vuelo.