CLANDESTINO: Municipios de «La Esperanza”

Del total de los 2,446 municipios que existen en nuestro país,  269 podrán reabrir su economía a partir del 18 de mayo, y no pensemos que se trata de localidades colmadas de progreso y bienestar… sino todo lo contrario, son mayormente municipios pobres y aislados, varios de ellos localizados en Oaxaca en donde por cierto,  está la cuarta parte de todos los municipios del país. ¿Será que por eso los llamaron de la “esperanza”, en un país de la desesperanza?

Álvaro de Lachica y Bonilla/ 4 Vientos

Desde el nombre que se le dio, el plan para el regreso a la “nueva normalidad” ya resultó discutible. No sabemos por qué se eligió este nombre: ¿será la esperanza de que en estos municipios no haya casos de coronavirus?, ¿o la esperanza de que sus condiciones de aislamiento y  economía, puedan mejorar? Pero, ¿existe realmente certeza de que los municipios que se van a reabrir están libres de casos de contagio? ¿La aplicación de pruebas que se ha hecho al 0.1 % de la población, nos permite asegurar que estas comunidades, estén libres de contagio?

De esta manera, nos  encauzamos al desconfinamiento post-COVID-19 sin mover un centímetro la estrategia del subsecretario de Salud Hugo López–Gatell. Estamos en ruta a la apertura de la economía, el regreso a las actividades sociales y escolares, con los ojos vendados. Navegamos sin plan de navegación.

Nuestras autoridades de Salud, se niegan  a diagnosticar correctamente, medir adecuadamente y tomar decisiones con base en evidencia. Prefieren jugar con proyecciones matemáticas y hacernos dudar. Desde hace por lo menos dos meses, la Organización Mundial de la Salud, sentenció: “No podemos detener esta pandemia si no sabemos quién está infectado. Tenemos un sencillo mensaje para todos los países: …pruebas,pruebas”, pero nuestros expertos en Epidemiología, hicieron oídos sordos y menos se aplicaron. 

Cuando en México, se practican pruebas para detectar el Covid-19 solo en la milésima parte de la población, otros países que han tenido otra planeación  frente a la pandemia, han practicado muchas más. Por ejemplo, Corea del Sur aplicó exámenes al 1.3 % de su poblaciónAlemania, otra nación con un desempeño relativamente exitoso, investigó al 3.2%  y en  Chile al 1.5 %, sólo por citar a tres casos. Si el porcentaje de la población examinada en México sigue en los mismos parámetros, el escenario más probable para los siguientes meses es que, tras la reapertura parcial de la economía y del fin del confinamiento, no tardaremos en observar una reactivación de los contagios que va a conducir a… un nuevo confinamiento.

Es claro, que hay que intentar la reapertura. La economía no puede estar cerrada perpetuamente,  ni nosotros podemos vivir siempre en confinamiento.  Pero deben existir criterios muy claros, basados en un análisis cuidadoso de las implicaciones sanitarias y económicas. Y esa certeza implica hacer más pruebas.

En estos días, se concretará que las restricciones se levanten en estos 269 municipios porque no hay contagios, sin tener la certeza  para afirmarlo. ¿Cómo sabemos sí realmente no hay casos, si no se realizan pruebas suficientes? ¿Cómo asegurar que no se trata de un déficit en la aplicación de exámenes o de una infraestructura de salud muy mermada que impide detectar casos? Más aun, ¿cómo confiar en quien administra cifras y aplana curvas por decreto? A estas alturas ya es difícil afirmar que los datos que reporta el subsecretario de Salud son reales. ¿Reflejan la verdad? ¿Son parte de una estrategia, o simplemente de las ganas de que esto se acabe?

Foto: internet

Lo más preocupante del asunto, es que se está lanzando a la población en general, la imagen de que la epidemia está llegando a un punto de estabilización de la “curva”  en algunos lugares y empezará el  desconfinamiento. Por supuesto que estamos hartos de la cuarentena, cuando miramos por la ventana, parece que la calle te llama y cuando recibes este mensaje del principio del fin del aislamiento, vamos a relajar las medidas sanidad con las cuales llevamos más de 60 días. Es algo natural, la gente necesita y quiere salir.

Pareciera que existe de parte de nuestras autoridades de construir la  señal de que vamos bien, que hemos “aplanado la curva”, que estamos “domando” a la epidemia, que en nuestro país, hacemos las cosas mejor que en otros países, que somos una raza resistente, y muchas otras afirmaciones que se han hecho en las conferencias mañaneras. Pero, si en aras de justificar tales afirmaciones presidenciales,  se toman decisiones que al final tengan un alto costo humano, el país no podrá perdonar a quienes intercambian imagen política por vidas humanas.