REDES DE PODER: Crisis estatal

La aparición del presidente en cadena nacional más parece un acto de adoración que la aparición de un jefe de estado consciente.

Alfonso Torres Chávez / 4 Vientos

Hace unos días, mientras daban el pronóstico pandémico, todos quedamos azorados con su falta de capacidad. El único que no lo reconoce es él.

La crisis de salud que vivimos ha puesto al estado al límite de sus capacidades. Salir en la televisión no es más que un síntoma claro de un protagonismo político que en nada abona al país.

Sería buena sugerencia “subir” las minutas a la página de internet de la Presidencia de la República.

En la época del gobierno de Kennedy, en Estados Unidos (amplias y hechas las comparaciones, desde luego) la información que se daba en las conferencias de prensa era sobre las acciones de gobierno.

El fenómeno del virus en México impactó tanto a la sociedad que el gobierno federal parece superado por la catástrofe. Hay que reconocer que el presidente no se ha portado a la altura de las circunstancias.

Y esto desde luego no significa que yo se sea antigobiernista. Sencillamente es reconocer lo que a todas luces es claro: López Obrador no han sabido enfrentar la catástrofe; y si lo focalizamos a la seguridad pública, las cosas no tienen mejor tinte.

Hoy el presidente ya mostró su rostro: el de una incapacidad perfectamente clara para conducir los destinos del país.

Los grandes hombres se conocen en los grandes momentos, pero ese es precisamente el problema: el presidente tiene un gabinete que parece más de los grandes ancianos que de hombres de estado.

No se puede esperar a que el país quiebre totalmente, pero estamos viviendo situaciones en las que la falta de capacidad del estado ya quedo fehacientemente demostrada.

No es lo mismo ver los toros desde la barrera. Hoy quedamos ante un escenario que demuestra la falta total de capacidad del presidente. No podemos esperar otra cosa.

Y son las personas de a pie las que han demostrado tener la fuerza para levantar al país. Ante eso el estado ya quedo de nuevo inmóvil.