SALTO CÚANTICO: Trabajo en línea o alienados

Sabes que algo anda mal cuando sientes cansancio del que no se cura durmiendo”

Anónimo

El uso de ordenadores forma parte ineludible de nuestras vidas laborales, es imprescindible para cada acción de comunicación efectiva, presencial y a distancia. El abordaje cotidiano de estar frente a la pantalla, significa el cumplimiento de objetivos, responsabilidades y tareas varias. Muchas de las veces el trabajo presencial, requiere que los involucrados estén a la vez frente a la computadora, Tablet o teléfono móvil, para dar seguimiento a los puntos a tratar y tener vigente la información previamente sistematizada, que implicó un trabajo extra en horas inhábiles, es decir, en casa.  ¿Pero qué sucede cuando el rendimiento laboral depende exclusivamente del ordenador? Cuando ya no se puede prescindir del mismo, cuando estar frente a la pantalla significa tener o no trabajo. Cuando revisar, buscar, atender y comunicarse, depende de la internet y del uso de los dispositivos; cuando es imposible separarse de una computadora.

Jo Luis Treviño Flores

Durante el IX Congreso Internacional de Ergonomía, llevado a cabo del 26 al 28 de abril del 2007 en la Ciudad de México, donde participaron expertos mexicanos y extranjeros, surge el estudio “Trabajo prolongado con computadoras: consecuencias sobre la vista y la fatiga cervical.” El doctor en biotecnología Jesús Heraclio Del Río Martínez, así como la doctora en ingeniería industrial MariCarmen González Videgaray, realizaron un trabajo bastante destacado en torno al tema. En él, mencionan varias aristas de riesgo que enfrenta el cuerpo humano de manera integral por el uso prolongado frente al ordenador.  Entre otros apuntes, se abordan y los factores de organización del trabajo que perjudican la salud del usuario de computadoras, particularmente en edificios cerrados.

También mencionan: Advertir sobre posibles consecuencias para la vista y el SME al trabajar sin períodos de descanso.  Reflexionar sobre los costos en salud, desempeño y productividad asociados al trabajo intenso con computadoras y recomendar a los fabricantes de equipo y mobiliario el diseño de productos que reduzcan estos riesgos. Estimular en los usuarios, los empleadores, los legisladores y en quienes son responsables de definir la organización el trabajo, el conocimiento, la adopción, creación o adecuación de medidas preventivas y correctivas que reduzcan los riesgos a la salud ya señalados.  Promover la apertura de conciencia acerca de este problema, así como los cambios necesarios en los hábitos, políticas y legislación laboral correspondientes.  

Otro punto relevante del estudio en cuestión destaca:

Sistema Musculo Esquelético

Esta situación está lejos de presentarse en una persona que permanece sentada en la misma postura durante mucho tiempo. Los problemas circulatorios se traducen en molestias que van desde una sensación de hormigueo o entumecimiento, hasta problemas más serios como la aparición de várices.

En muchos trabajos altamente demandantes las posturas forzadas, la tensión emocional imperante y la falta de ejercicio, favorecen conjuntamente un desequilibrio entre el consumo y el gasto de energía que puede conducir al sobrepeso y a la obesidad lo cual, entre otros efectos, complica el cuadro circulatorio antes mencionado. A su vez, la percepción por parte del usuario de computadora de una alta demanda de productividad y calidad en el trabajo, ocasiona estrés e insatisfacción laboral que podría producir una fatiga más o menos permanente por el efecto acumulativo del estrés.

En cuanto a las patologías visuales, ambos catedráticos apuntan riesgos aún más graves, no solo en trabajo en edificios cerrados, también en el hogar:

Síndrome de visión en computadora.

Las causas esenciales de este síndrome son la baja lubricación y la resequedad ocular. Para su limpieza, lubricación y nutrición, la córnea requiere humedecerse continuamente mediante las lágrimas y las secreciones de otras glándulas presentes en la mucosa palpebral. Esto es aún más importante para quien utiliza lentes de contacto. Sin embargo, el efecto de concentración mental que se da al mirar y leer en un monitor disminuye la frecuencia de parpadeo, a diferencia de lo que ocurre cuando la tarea de lectura se realiza en un documento en papel. Además, el uso prolongado del monitor ocasiona que el enfoque visual permanezca casi invariante durante mucho tiempo, disminuyendo la capacidad de acomodación. 

Estos y otros factores, que nunca son ponderados frente a las exigencias de desempeño por parte de los empleadores, las neurosis derivadas por el uso prolongado digital, conllevan también a cambios de comportamiento que la mayoría de las veces desembocan en conductas depresivas o violentas, bajo rendimiento y rompimiento de las relaciones interpersonales. Hoy, que la gran mayoría, se encuentra confinada en sus hogares por la pandemia de COVID-19, se agravan las consecuencias señaladas. Con bombos y platillos, autoridades de diferentes organismos laborales, destacan la importancia y atención en línea a los usuarios, sin considerar ninguna arista, poniendo en punta de lanza el avance cibernético y su protagónico papel en la globalización. Donde el ser humano, como ente, apéndice y agregado del ordenador, pasa por una transformación física y cognitiva. La pérdida de la percepción del tiempo, es otro factor que agudiza el daño físico. El usuario no percibe las horas sentado frente a la computadora, aquí una lista también derivada del estudio en cuestión:

Músculos, tendones y vainas tendinosas. Nervios. Cápsulas articulares. Vasos sanguíneos. Articulaciones y discos espinales. Ligamentos

Los TME más comunes y sus áreas de afección son: El dolor de espalda. El síndrome del túnel carpiano. La epicondilits (también llamada “codo del golfista o tenista”). La tensión muscular. El síndrome rotativo del puño. El síndrome de tensión en el cuello. La tendonitis (puede ocurrir en cualquier parte del cuerpo). La tenosinovitis (puede ocurrir en cualquier parte del cuerpo)

Los síntomas que se presentan suelen ser similares, independientemente de la parte del cuerpo afectada: Dolor con o sin movimiento. Hinchazón y tumefacción

En cuanto a los trastornos psicosociales, el estudio aborda:

Gran parte de las labores que se realizan en computadora se caracterizan por altas presiones y poca posibilidad de decisión para el usuario, una organización inadecuada del trabajo, actividades repetitivas y monótonas, así como poco apoyo de colegas y supervisores. Asimismo, el trabajo en computadora suele exigir gran atención y esfuerzo cognitivo. Por ello no es sorprendente que muchos trabajadores de este ámbito sufran de estrés y con frecuencia manifiesten fatiga. Existe evidencia, además, de que el estrés ocasionado por el trabajo es unfactor que interactúa de manera decisiva para producir TME y dolor de cabeza, contribuyendo también a generar molestias visuales. El ruido ambiental puede también colaborar para producir estrés. Las altas demandas de trabajo incrementan el tiempo exposición del usuario al monitor de la computadora. Los rasgos de personalidad y los requerimientos de la vida privada también pueden contribuir al estrés. Por ejemplo, si el estilo de trabajo de una persona es de auto exigencia o perfeccionismo, la tensión muscular y la preocupación se extenderán aún durante los períodos de descanso. A su vez, el estrés incrementa la actividad muscular y dificulta la circulación y la oxigenación de los tejidos como resultado de una hiperventilación. El estrés prolongado degrada la calidad de los tejidos y disminuye su capacidad de recobrarse de los procesos infecciosos. Así pues, estrés y TME se favorecen de modo recíproco. Por otro lado, existen estudios que han asociado a los campos eléctricos y magnéticos con una disminución en los niveles de actividad de la colinesterasa, una enzima que participa en la recuperación de los músculos después de que éstos reciben un impulso nervioso. La actividad de esta enzima depende de las concentraciones intracelulares de calcio en el músculo y éstas parecen verse afectadas por los campos eléctricos y magnéticos. De ahí que las personas que reportan “hipersensibilidad a la electricidad” muestran niveles de fatiga mayores que quienes no padecen este problema, al trabajar frente a monitores.

Todo esto aunado a los problemas dermatológicos, metabólicos y reproductivos. Si bien es cierto que las condiciones laborales han cambado por los avances tecnológicos, también es cierto que las adecuaciones en materia de legislación laboral también deben procurar el derecho humano a la pronta reestructuración de las condiciones laborales, priorizando la vida y la dignidad.

“Permitir una injusticia significa abrir el camino a todas las que siguen.”

-Willy Brandt.