Coronavirus en México: Pandemia sobre epidemia

“México tiene una epidemia de sobrepeso y diabetes a lo largo de más de cuarenta años”, comentó el subsecretario de Salud Hugo López Gatell, el martes 21 de abril de 2020 durante la presentación de la Fase 3 para enfrentar la pandemia de COVID 19; estos padecimientos son un factor adicional de riesgo para morir por Coronavirus. Aunque se ha determinado que para las personas mayores de 60 años existe mayor riesgo de muerte por la edad, el factor de enfermedades crónicas vinculadas a la alimentación y el estilo de vida, son determinantes; por ello los menores de 60 años con estos padecimientos entran a la zona de riesgo.

Sergio Cruz Hernández* / A los 4 Vientos

Desde hace más de un mes, cada día se actualiza la cifra de casos sospechosos, confirmados, muertes y recuperados por Coronavirus, al día de hoy se presentan 6.86 casos por cada 100 mil habitantes[1] ¿cómo se compara esta cifra con otros padecimientos y causas de muerte? ¿qué podemos hacer?

De acuerdo con INEGI (2018), en México hubo 339 casos de diabetes mellitus por cada 100 mil habitantes; de enero a junio de 2019 se registraron 17,198 homicidios en nuestro país, es decir 14 homicidios por cada 100 mil habitantes; en el caso de los hombres es de 25 por cada 100 mil habitantes.

De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Salud Pública (2019), las principales causas de muerte de la población general en México fueron:

las enfermedades del corazón (20.1%), seguida de diabetes (15.2%), tumores malignos (12%), enfermedades del hígado (5.5%) y accidentes (5.2%)”; y para el caso de los adultos hombres las causas fueron: “las enfermedades del corazón (20.1%), diabetes (14.1%), tumores malignos (10.8%), enfermedades del hígado (7.6%) y homicidios (7.3%)”; para las mujeres las muertes se debieron a: “enfermedades del corazón (22.7%), diabetes (18.6%), tumores malignos (14.5%), enfermedades cerebrovasculares (6.1%) y enfermedades pulmonares obstructivas crónicas (3.8%)”.[2]

La salud se opone a la enfermedad. El éxito en las políticas de salud pública se mide en términos de prolongar y dar calidad de vida a las personas; la salud a largo plazo es una pelea que se le gana a la muerte. En resumen, en este momento existen 7 casos de Coronavirus y 339 de diabetes mellitus por cada 100 mil habitantes. Y como causas de muerte habría una incidencia de 14 homicidios por cada 100 mil habitantes.

De acuerdo con estudios recientes, el Covid 19 es un virus cuya estructura molecular asegura un origen por evolución natural, la forma como “se mete” el virus en las células humanas evidencia esto, es altamente eficiente y su forma de operar es resultado de procesos naturales amplios[3].

En otro escenario, problemas de salud pública tales como la diabetes mellitus tienen un origen que responde en parte a la forma como consumimos alimentos y el estilo de vida, es un origen social.

Población adulta de México, con 718 mil toneladas de sobrepeso

Aunque al final de cuentas es posible afirmar que nadie puede obligarnos a comer algo que no queremos, es aceptable pensar que las políticas públicas ordenan las acciones individuales. No pueden obligarme a comer sanamente, no pueden obligarme a dejar de consumir alimentos procesados o ser cliente habitual de restaurantes de comida rápida o ser un ávido consumidor de dulces, alimentos chatarra, bebidas refrescantes, alcoholicas y otros. Tampoco pueden obligarme a caminar, a hacer ejercicio, a tener un estilo de vida activo, a no ser sedentario. Es imposible que el Estado obligue a todos los ciudadanos a conducirse así; sin embargo, es posible que haya políticas públicas eficaces que promuevan una mejor calidad de vida y que prevengan problemas económicos para el país, como sería el mantenimiento de un alto porcentaje de la población padeciendo problemas de salud por causa de la diabetes, la hipertensión, enfermedades pulmonares por fumar, etc. Un buen ejemplo de esto es la reciente aprobación en México, del etiquetado frontal de los alimentos que advierte sobre:

“… excesivo contenido calórico, azúcar, sodio, grasas saturadas y grasas trans (…) Se incluirá además leyendas para advertir la presencia de cafeína y edulcorantes como ingredientes no recomendables para niños y niñas, y se condicionarán el uso de personajes y dibujos dirigidos a la infancia, en los productos con sellos, acorde con las recomendaciones de UNICEF y otros organismos internacionales”.[4]

La otra emergencia epidemiológica (la del sobrepeso y obesidad) afecta a México desde 2016 y se estima que el 35.6% de los niños entre los 5 y 11 años padece sobrepeso y obesidad; y 38.4% entre los niños y jóvenes de 12 a 19 años.

Para el caso de la vida sedentaria, no hay buenas noticias aún, pues en los barrios, las colonias y las ciudades permea la inseguridad y la corrupción. No es común contar con espacios públicos de calidad para que los niños y los jóvenes puedan realizar actividades al aire libre; los padres de familia están ocupados y los niños y jóvenes no pueden transitar libremente sin riesgo en las calles, no pueden disfrutar de parques y plazas sin riesgo, pues hay delincuencia, venta de drogas, asaltos, etc.

El rol de los papás es fundamental para bajar la obesidad infantil

La Educación puede dotar a la familia de valiosas herramientas sobre alimentación y estilo de vida saludable. El Estado debe regular las actividades de las empresas para conseguir beneficios sociales más allá de los económicos y se salvaguarden los derechos de los consumidores. Los municipios deben tomar un papel activo en dotar a la ciudadanía de servicios públicos de calidad: alumbrado, parques, seguridad, vías públicas, recolección de desechos.

La entrada del Coronavirus a nuestro cuerpo puede prevenirse si mantenemos sana distancia, si nos lavamos las manos con frecuencia y las demás medidas establecidas; con mayor razón es posible dejar o reducir el consumo de alimentos y productos que nos hacen daño a largo plazo. Que la ciudadanía exija espacios públicos de calidad, que la ciudadanía recupere los espacios públicos para su beneficio, y que el Estado cumpla con su pueblo, que se nos den las condiciones para tener una mejor calidad de vida y podamos luchar de una vez por todas con la pandemia de un virus y la epidemia de una sociedad.

[1] https://aristeguinoticias.com/2004/mexico/contagios-por-covid-19-llegan-a-569-municipios-conoce-aqui-las-cifras-de-tu-localidad/

[2] https://www.insp.mx/avisos/5111-dia-muertos-mexicanos.html

[3] https://www.eleconomista.com.mx/opinion/Covid-19-conspiracion-o-seleccion-natural-20200403-0019.html

[4] https://www.unicef.org/mexico/comunicados-prensa/unicef-el-etiquetado-frontal-de-alimentos-y-bebidas-aprobado-en-m%C3%A9xico-de-los

 

*Sergio Cruz Hernández (checoch@uabc.edu.mx). Nacido (1974) en Xalapa Veracruz, México, migró al norte del país en 1988; estudió Ciencias de la Comunicación (1998), y la maestría en Ciencias Sociales (2008), en la Universidad Autónoma de Baja California; desde 1998 se involucró con organizaciones de la sociedad civil en áreas de comunicación en temas de grupos indígenas y conservación para el desarrollo sostenible y por ello, ha realizado proyectos sociales con pescadores y grupos rurales. Cuenta con más de veinte años de experiencia como reportero, creativo en agencias de publicidad, guionista, diseñador gráfico y de páginas web, ilustrador, productor de radio, realizador de video documental y músico. Es Doctor en Ciencias y Humanidades para el Desarrollo Interdisciplinario por el Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades de la UNAM y la Universidad de Coahuila (2015). Cursó estudios avanzados en medio ambiente y desarrollo sustentable en el Programa LEAD del Colegio de México, A. C. (2019). Desde 2005 es profesor en la Facultad de Ciencias Administrativas y Sociales y actualmente se desempeña como director para el periodo 2017-2021. Su línea de trabajo está centrada en la comunicación e interdisciplina para el desarrollo.